Sahara. Don Jaime Piniés revela en la ONU el acuerdo de Madrid. 
 La opinión de la población saharaui será respetada a través de la Yemaa     
 
 Informaciones.    19/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

DON JAIME DE PINIES REVELA EN LA O.N.U. «EL ACUERDO D E MADRID».

"La opinión de la población saharaui será respetada a través de la Yemaa"

INIMIEDIATA ADMINISTRACIÓN COMPARTIDA DEL TERRITORIO

DOS GOBERNADORES ADJUNTOS (DE MARRUECOS Y MAURITANIA)

ESPAÑA ABANDONARA EL SAHARA ANTES DEL 28 DE FEBRERO

NUEVA YORK, 19. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

España presentó ayer a las Naciones Unidas, como «una declaración de principios», el entendimiento que

al más alto nivel se «ha suscrito condicionalmente con los Gobiernos de Marruecos y Mauritania sobre la

cuestión de la descolonización del Sahara occidental. El embajador español ante la O. N. U., don Jaime de

Piniés, explicó ayer ante la IV Comisión que dicha declaración se alcanzó «con el mejor espíritu de

comprensión, hermandad y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y como la mejor

contribución al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.).

El representante españo1 dirigirá hoy nuevamente la palabra a este foro de la O. N. U., encargado de los

temas de descolonización, en ejercicio del llamado derecho de réplica a las intervenciones de otros países.

EL «ACUERDO DE MADRID»

Don Jaime de Piniés, que con su intervención ante la IV Comisión inauguró materialmente las sesiones de

este organismo de la Asamblea General de la O. N. U., estableció que deseaba «fijar» la posición

española «de acuerdo con las instrucciones de mi Gobierno», y describió el llamado por la Prensa «acuer-

do de Madrid» en las siguientes líneas:

a) Se instituirá de inmediato una administración temporal en el territorio, en la que participarán

Marruecos y Mauritania en colaboración con la Yemaa.

b) Se designarán dos gobernadores adjuntos propuestos por Marruecos y Mauritania, respectivamente,

con el fin de que auxilien en su cometido al gobernador general del territorio.

c) La terminación de la presencia española en el territorio está prevista para antes del 28 de febrero

de 1976.

d) La opinión de la población saharaui será respetada a través de la Yemaa.

e) La institución de una administración temporal «nos ha permitido soslayar toda referencia a los

problemas de soberanía y al definitivo destino del territorio», quedando en pie, por lo tanto, «el principio

de la Carta (de las Naciones Unidas) relativo a la libre determinación de los pueblos y al régimen de

los territorios no autónomos, así como a las resoluciones de la Asamblea General referentes al Sahara

occidental».

f) «Esta declaración de principios (...) es el resultado de las negociaciones celebradas conforme al

articulo 33 (de la Carta de la O. N. U.), para resolver la fricción creada.» Bajo este artículo, España

solicitó hace un mes la reunión urgente del Consejo de Seguridad.

INTERVENCIÓN ARGELINA El representante argelino dijo, por su parte, que la doctrina de las

Naciones Unidas durante los últimos diez años sobre el problema del Sahara «es una parodia condenable

e inaceptable», y en su elaboración se han tenido claramente en cuenta «consideraciones obvias de orden

económico y estratégico». En todo caso, añadió el señor Rahal, el acuerdo supone una «partición del

territorio del Sahara entre Marruecos y Mauritania», contrario a las aspiraciones del pueblo saharaui, de

las resoluciones de la Asamblea General y de las promesas realizadas por España a lo largo de diez años

ante este foro.

Culminado el primer día de debate con intervenciones del Frente Polisario y de otros dos peticionarios

promarroquíes, entre ellos Jalihenna Rachid, jefe del P. U. N. S. , se da por descontado en medios bien

informados de la IV Comisión que la batalla diplomática en torno a la descolonización del Sanara español

no ha hecho más que empezar. En espera de la fijación por Marruecos y Mauritania de sus posiciones ante

este organismo internacional de descolonización, la «gran lucha» se desarrollará casi exclusivamente en

un marco africano, con Marruecos y Argelia como cabezas de serie. En este sentido, fuentes del grupo

africano de las Naciones Unidas, en el que una comisión de seis países se encuentra ya redactando un

proyecto de resolución «final» sobre la descolonización del Sahara, revelaron ayer que Marruecos y

Argelia dominan prácticamente sus actividades en un esfuerzo bien montado para ejercer presión a favor

de sus respectivas tesis.

KISSINGER, SATISFECHO

La presión también parte, indirectamente, de las grandes potencias que, sin lugar a duda, matizarán las

futuras votaciones sobre el tema dentro de la TV Comisión y de la Asamblea General. A este respecto es

de destacar el comentario realizado en la tarde de ayer por el secretario norteamericano de Estado, señor

Henry Kissinger. En una visita en la O. N. U. al secretario general (para tratar del viaje de éste a Oriente

Medio), al parecer se tocó el tema del Sahara. El propio Kissinger expresó, a la salida de su visita al señor

Waldheim, su satisfacción por el «acuerdo tripartito» de Madrid, el cual —dijo— reducirá

considerablemente la tensión en la zona.

No obstante estas presiones, el camino que queda por recorrer sobre la cuestión saharaui es todavía largo

y arduo. España espera que la O. N. U. ratifique los términos de la «declaración de principios» de Madrid,

pero todavía sigue manteniendo que su Gobierno «está abierto» a las opiniones de otros países miembros

de la O. N. U. Para confirmar este extremo, el embajador español, don Jaime de Piniés, celebró ayer un

extenso abanico de reuniones con los representantes de los países involucrados en la disputa, así como

con otros que, de alguna forma, han intervenido o pueden intervenir en la confección de la doctrina de la

O. N. U. sobre el Sahara. Entre ellos figuró el representante argelino.

Por parte del secretario general, señor Waldheim, que se encuentra marginado en cierto modo de la

«nueva fase» en la que ha entrado la cuestión saharaui, se sabe que hoy presentará su informe final al

Consejo de Seguridad. Este informe se espera que se centre en el llamado «acuerdo de Madrid» y en la

última ronda de conversaciones, que incluso durante el día de ayer, mantuvo con las cuatro partes

interesadas.

 

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