Autor: Magaz Leboucher, Pablo. 
 ABC en Argel. 
 Las relaciones entre Marruecos y Argel, al filo de la ruptura  :   
 Tropas argelinas de refresco se unen a las concentraciones militares en Tinduf. 
 ABC.    28/11/1975.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. VIERNES 28 DE NOVIEMBRE DE 1976, PÁG. 23.

MAGREB

ABC EN ARGEL

LAS RELACIONES ENTRE MARRUECOS Y ARGEL, AL FILO DE LA RUPTURA

Tropas argelinas de refresco se unen a las concentraciones militares en Tinduf

ARGEL, 27. (Crónica de nuestro enviado especial, por teléfono.) La «marcha verde», la implantación

de una administración triple sobre el Sahara y las declaraciones da Hassan II a la Prensa, han llevado las

relaciones entre Argelia y Marruecos al filo de la ruptura.

El problema del Sahara ocupa diariamente las primeras planas de los periódicos argelinos. Las compañías

aéreas de ambos países han suspendido sus vuelos entre Rabat y Argel. Los trenes se detienen al borde de

la frontera común. Tropas argelinas de refresco se unen a las concentraciones militares de las últimas

semanas en la región de Tinduf, localidad inmediata al punto donde convergen los límites de Marruecos y

del Sahara con los de Argelia.

Los periódicos anuncian de cuando en cuando la venida de jóvenes saharauis que llegan para unirse

a las guerrillas que combaten al F. L. U. en el noreste del Sahara.

UN «PARAÍSO»__Amilcar Cabral dijo en una ocasión que Argelia era el paraíso de los movimientos de

liberación. Aquí encuentran cobijo oficial los rebeldes más pintorescos, como el abogado cuarentón,

Antonio Cubillo, secretario general del «Movimiento para la autodeterminación e independencia del

Archipiélago Canario", que se jacta en hojas impresas de colocar bombas en Tenerife y de embadurnar

con pintura negra las estatuas de la catedral de La Laguna.

LOS POLISARIOS.—Argel es un avispero de conspiraciones y terroristas. Los dirigentes mejor

preparados del Frente Polisario se hallan ausentes ahora distribuidos entre París (manifestaciones

microscópicas), Nueva York (acto de presencia en las Naciones Unidas) y Tinduf. Sin embargo, pude

entrar en contacto con algunos mandos secundarios en el hotel Geneve, viejo edificio situado en el centro

de esta blanca y polvorienta ciudad a poca distancia del bulevar del puerto.

Los polisarios de Argel son jóvenes recelosos y amargados. La conversación se desarrolló en un

castellano tosco en el vestíbulo del edificio. A medida que se deshacía cierta reserva inicial, los ánimos se

tensaron. Estaban frenéticos por el Acuerdo tripartito de Madrid y acusaban a España.

—Pero bueno —les digo—. atacasteis a nuestras Fuerzas, matasteis a nuestros soldados, hicisteis

prisioneros españoles. ¿Así era como pensabais obtener la protección o la alianza de España?

Dos de ellos se levantan furiosos y se marchan. Los otros contemporizan.

—Argelia no reivindica nuestra tierra. Nos apoyará hasta el final —aseguran—. Ni Marruecos ni

Mauritania podrán asentarse definitivamente en el Sahara rodeados de una población hostil.

Después de un rato de discusión bizantina salgo con el más ecuánime da los jóvenes y fogosos

«polisarios» a la calle. Vamos paseando por el antiguo bulevar Bugeaud hasta el parque Mohamed

Jemisti, donde se bañan las palomas entre plátanos y palmeras y picotean las basuras envueltas en un olor

tenue de materias descompuestas y de mar.

Está obsesionado por conocer los "apéndices secretos» del Acuerdo tripartito de Madrid. ¿Qué se ha

pactado?

Se trata de puras especulaciones —le tranquilizo—. Tomamos un té sentados al aire libre. Enguye

rápidamente media docena de pasteles. Me cuenta cómo preparó el Polisario las manifestaciones del día

en que la Comisión Visitadora de las Naciones Unidas aterrizó en el Sahara. "Habíamos ido muchos

millares a El Aaiun. Cubríamos las cunetas de la carretera del aeropuerto, la explanada del Parador, las

calles céntricas, la plaza del Gobierno. Las autoridades y la Policía españolas vieron que todos, hombres,

mujeres y niños agitábamos banderitas del P. U. N. S. y creyeron hasta el último minuto que los tres

representantes de las Naciones Unidas iban a presenciar un acto de solidaridad con España. Pero cuando

los automóviles de la Comisión iniciaron el recorrido hacia la ciudad tiramos los emblemas del P. U. N.

S. y desplegamos las banderas del Polisario.

DENUNCIA.—Horas después los periódicos publicaban en primera plana que el Frente Polisario había

denunciado el Acuerdo entre Marruecos, España y Mauritania como una «maniobra reaccionaria e

imperialista, con la que se pretende perpetuar el colonialismo en el Sahara.»

La esperanza de los saharauis que organizan actualmente las expediciones de guerrilleros a la frontera

noreste del Sahara está centrada en Argelia. Sus análisis, forzosamente optimistas, les llevan a pensar que

Bumedián no, permitirá que Marruecos se extienda por la costa atlántica y se transforme con los fosfatos

y el banco pesquero, en el país más poderoso de Magreb. Su fe en el futuro se basa en el supuesto de que

la guerra es inevitable.—Pablo MAGAZ.

 

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