Autor: Magaz Leboucher, Pablo. 
 ABC en Rabat. 
 Fuerzas marroquíes ocupan Smara  :   
 Previamente, las tropas españolas habían abandonado los cuarteles. 
 ABC.    29/11/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC EN RABAT

FUERZAS MARROQUÍES OCUPAN SMARA

Previamente, las tropas españolas habían abandonado los cuarteles

RABAT, 28. (Crónica de nuestro enviado especial.) Juan Carlos I de España y la Reina ocupan hoy la

plana más importante de los periódicos marroquíes. Los analistas políticos de Rabat destacan dos

circunstancias significativas: la clamorosa acogida que ha brindado el pueblo de Madrid a sus Soberanos

(mayor —estiman— que las últimas concentraciones convocadas en vida de Franco) y el acercamiento de

la Comunidad Europea a la nueva Monarquía española.

No todos los estratos de la población enjuician el tránsito político de igual manera. En las esferas de los

palacios y las Embajadas abunda la opinión de que los primeros gestos del Rey anuncian un gobernante

prudente y eficaz; entre las clases medias, y por el sector de los negocios, se espera que la Monarquía y el

final de la crisis sobre el Sahara favorecerán extraordinariamente el comercio y la cooperación

hispano-marroquí; por el Istiglal y las tertulias socialistas se estiman insuficientes las medidas de perdón

y de apertura; a nivel popular se siente una profunda y unánime admiración por la pareja Real.

SAHARA.—Inmediatamente después de las ceremonias de Madrid la atención de este país se centra

sobre las últimas noticias del Sahara. Durante la madrugada de hoy, un batallón de las Fuerzas Reales

Marroquíes, reforzado por vehículos blindados y artillería ligera, ocupó Smara, la ciudad histórica, santa

y heroica del Magreb atlántico, sin encontrar oposición por parte de los habitantes indígenas.

Previamente, las tropas españolas, cumpliendo el programa de repliegue previsto por el mando, habían

abandonado los cuarteles, trasladándose hacia El Aaiun, con excepción de algunos oficiales encargados

de entregar las instalaciones a las F. A. R. El Ejército marroquí ocupa una posición clave. Desde el ángulo

militar, Smara es un punto de apoyo capital para cualquier movimiento de tropas en el noroeste del

territorio.

Mientras esto ocurre, cientos de saharauis pertenecientes a las tribus Erguibat, Ulad Dlim, Ait Lachen,

Ahl Ma Al Ainin y otras convergen sobre El Aaiun, unos por alejarse del peligroso rectángulo sahariano

que linda con Argelia, otros por adherir su pleitesía al gobernador adjunto de Marruecos, Ahmed

Bensuda, y obtener la protección futura del Monarca alauita.

El árabe nace con una intuición política pronunciada. La dureza del desierto transmite una especie de

veneración por la fuerza.

Se somete voluntario a la ley natural. Los saharauis de hoy creen que Marruecos domina la situación. Su

sumisión al Trono alauita no por reciente es menos sincera.

Ante las concentraciones populares que se hicieron ayer en la capital del Sahara, la Prensa oficial de este

viernes lanzaba un desafío a las Naciones Unidas: «¿La autodeterminación?» —preguntaban— «Ahí

está».— Pablo MAGAZ.

NOTA DE LA REDACCIÓN.—En nuestro comentario editorial de ayer urgíamos a que la opinión

pública fuera informada sobre el contenido del Acuerdo tripartito sobre el Sahara suscrito en Madrid por

Marruecos, Mauritania y España. Hoy, a la vista de los hechos, sorprendentes, para todos, que nuestro

enviado especial nos revela, reiteramos la misma petición, basándonos en las consideraciones siguientes:

1 El derecho que los españoles todos tenemos a saber por qué razón fuerzas militares marroquíes ocupan

una localidad saharaui, una vez que se retiraron de allí nuestros soldados. No basta suponer que lo

sucedido es resultado lógico de un acuerdo previo, y no fruto de una defección o consecuencia de una

audacia.

2 En razón de ese mismo derecho, creemos en la posibilidad de aportar la necesaria información,

salvando siempre los mínimos de prudencia que corresponden a la naturaleza, tan compleja, de un

proceso como éste de la salida española del Sahara, con sus inacabadas vertientes diplomáticas y sus

delicados componentes militares.

3 Admitida incluso la imposibilidad de aportar información previa alguna sobre los contenidos del

Acuerdo de Madrid, no sólo sería conveniente, sino necesario, que por parte de cualquiera de los

Departamentos ministeriales o de las personalidades que intervinieron en la gestión del mismo, se

hicieran declaraciones o se facilitara un comunicado para que el problema quedase centrado, ante la

opinión, en sus justos términos.

 

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