Sahara. 
 En la ONU pueden ser aprobadas dos resoluciones diferentes sobre la descolonización del territorio  :   
 Coinciden en el objeto, pero discrepan en la filosofía y en el método. 
 Informaciones.    03/12/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

SAHARA

EN LA O.N.U. PUEDEN SER APROBADAS DOS RESOLUCIONES DIFERENTES SOBRE

LA DESCOLONIZACIÓN DEL TERRITORIO

COINCIDEN EN EL OBJETO, PERO DISCREPAN EN LA FILOSOFÍA Y EN EL MÉTODO

NUEVA YORK, 3. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

LEJOS de esclarecerse la cuestión de la descolonización del Sahara español, se ha complicado ahora

todavía más en las Naciones Unidas. Un nuevo proyecto de resolución del grupo africano, que es

claramente proargelino, fue presentado ayer ante la IV Comisión de la Asamblea General y será votado

hoy, tras un corto debate, después que otro — patrocinado por Túnez y ante la Comisión desde el viernes

pasado sea considerado inmediatamente antes.

Los dos proyectos de resolución, que insólitamente pueden ser aprobados ambos, hablan del "respeto al

derecho de libre determinación" del pueblo saharaui pero su filosofía y concepto de la descolonización es

completamente opuesto. La tunecina, que defiende la tesis de Marruecos y que ayer fue apoyada

explícitamente por España, sigue las líneas de la "declaración de principios" tripartita

hispano-marroquí-mauritana. El proyecto proargelino, patrocinado por Tanzania y diecinueve países más

del bloque socialista y tercermundista. pide a España "que adopte inmediatamente todas las medidas

necesarias, en consulta con todas las partes interesadas e involucradas, de forma que todos los saharianos

originarios del territorio puedan ejercer plena y libremente, bajo supervisión de las Naciones Unidas, su

derecho inalienable a la libre determinación".

DIFERENCIAS PROCESALES

Consecuentemente con esta diversidad filosófica, los dos proyectos contemplan un prisma y mecanismo

de descolonización completamente distinto. Para la tunecina —tesis tripartita—, las partes firmantes de1

Acuerdo de Madrid del 14 de noviembre de 1975 son las encargadas legítimamente de "velar en presencia

de un observador de las Naciones Unidas designado por el secretario general" por el respeto de las

aspiraciones libremente expresadas de las poblaciones saharauis. Según han sugerido Marruecos España y

hasta Mauritania sería la Yemaa o asamblea de notables saharauis el único cauce apropiado para recoger

y contrastar la opinión del pueblo saharaui.

La africana, o proargelina va mucho más lejos al dejar las responsabilidades de 1a consulta a la

población en manos de España en calidad de potencia administradora pero con la asistencia del secretario

general de las Naciones Unidas y del Comité de Descolonización o de los Veinticuatro. Ya en el terreno

político, el proyecto de resolución advierte sobre la adopción de "toda medida unilateral" —lo que

algunos ven como una condena del Acuerdo de Madrid— o de otra índole ajena a las decisiones de la

Asamblea General (también una advertencia sobre salida inmediata del territorio), mientras pide al

"Comité Especial de Descolonización que siga la aplicación de la presente resolución y que informe sobre

la cuestión a la Asamblea General en su XXXI período de sesiones".

¿DOS RESOLUCIONES?

Lo que pase con estos dos proyectos de resolución se podrá conocer hoy o mañana, como más tardar.

Pero fuentes diplomáticas solventes y con experiencia cumplida en Naciones Unidas no descartaban ayer

que pueda presentarse una situación muy similar a la de no hace muchos días con las dos resoluciones —

contradictorias además— aprobadas por la Asamblea General sobre Corea. Esta situación se produciría en

vista de la fuerte división que existe en el grupo africano de las Naciones Unidas sobre el tema y ante la

alineación de países que en principio podrían ser neutrales.

No obstante, para las mismas fuentes no cabe duda que de producirse esta situación, la que más votos

obtendría sería la resolución proargelina.

En cualquier caso, la batalla diplomática por el Sahara se cierra por este año, una vez se voten las dos

resoluciones. Y si se mira la historia de la descolonización del territorio, sería muy difícil hablar de

vencedores y vencidos, aunque a la larga se podrían intuir los perdedores. Obviamente si la cosa se

complica, alguien tendrá que cargar con las responsabilidades morales, jurídicas e históricas de la

descolonización del territorio africano.

FALTAN UNANIMIDADES

La posible conclusión al asunto saharaui muestra, sin embargo, las sutilezas y disensiones que existen en

la propia África y en las Naciones Unidas sobre temas suyos y sobre procesos políticos y de

descolonización. Ni Marruecos ni Argelia han obtenido opinión mayoritaria o apoyo claro en el grupo

africano de las Naciones Unidas, lugar donde de forma práctica se ha decidido todo el esquema de

justificación jurídica internacional del problema saharaui. En las largas y prolongadas reuniones de este

grupo durante el último mes, los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos y Argelia, señores Laraki

y Buteflifa, respectivamente, sólo han conseguido el apoyo claro de sus incondicionales. Ayer incluso

Marruecos sufrió la deserción de Zaire del proyecto de resolución tunecino, mientras Argelia tuvo que

retirar su propuesta de resolución que había enviado el grupo africano (que incluía un plan complejo de

descolonización, como ya adelantamos, con participación de la O.N.U. y un comisariado de

ésta). Al final, los dos proyectos de resolución son débiles y, a todas luces, una forma de compromiso

entre las posturas unilaterales anteriores. Ambos persiguen sumar el máximo número de votos posibles

que justifiquen en el futuro las acciones políticas y hasta militares que, sin ninguna duda, se producirán en

el Sahara.

ESPAÑA. PUNTO FINAL

Por parte española, el embajador don Jaime de Piniés fijó ayer, con apariencias de punto final, la posición

del Gobierno de Madrid sobre los dos proyectos de resolución presentados oficialmente. El señor de

Piniés, que dijo tener noticia del proyecto de Tanzania, habló sólo del tunecino o pro acuerdo de Madrid,

dando a entender que España lo endosaba. Señaló que este proyecto incluye «correctivos» en la

administración temporal (inclusión de un observador de la O.N.U.), que garantizarían «los derechos de

los interesados en el proceso descolonizador». El representante español «celebraba» que dicho proyecto

de resolución tomase nota del Acuerdo de Madrid, para decir, finalmente, que «en cuanto al papel que

deba jugar la opinión de la población saharaui, creo que quedó claramente establecido que en la

administración temporal figuraría la Yemaa como órgano de expresión de la población»

ACUSACIÓN DEL FRENTE POLISARIO

La sesión de ayer de la IV Comisión de la O.N.U. estuvo animada por la intervención de varios países,

aparte de España y de un re presentante - peticionario del Frente Polisario. Guinea Ecuatorial aprovechó

la oportunidad para repetir su famosa crítica anual del proceso de descolonización español en aquel país.

Tanzania y Madagascar intervinieron para presentar el proyecto de resolución proargelino. El último país

para señalar que aunque la resolución ignoraba el Acuerdo de Madrid «por haber sido suscrito fuera del

marco de las Naciones Unidas», se hacía referencia indirecta a él en el informe del secretario general al

Consejo de Seguridad, el cual lo incluye textualmente. El Frente Polisario, por medio de su representante

señor Amine Bashir, alertó en su intervención sobre «la deteriorización» de la situación en el territorio,

para finalmente acusar a los firmantes del Acuerdo de Madrid de perseguir sólo «intereses egoístas y

materialistas».

INFORMACIONES

3 de diciembre de 1975

 

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