Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   La diada     
 
 Arriba.    13/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MARTES, 13 DE SEPTIEMBRE DE 1977

APUNTE POLÍTICO

LA DIADA

Por J. M. RUIZ GALLARDON

¿Pues qué decir de la Diada celebrada el domingo? A 600 kilómetros de Barcelona, despejadas las dudas

acerca de la españolidad de los alegres manifestantes —hubo, dicen, vivas a España en abundancia—, lo

honrado —lo honrado por mi parte, se entiende— es celebrar que sea verdad lo que temí que no lo fuera:

que los cientos de miles de catalanes que enarbolaban banderas de su región y entonaban el hermoso

canto de «Els segadors» se sientan tan españoles, tan solidarios con todos sus demás hermanos de esta

piel de toro, fue no quede un resquicio para el enfrentamiento o el desplante. Catalanes, sí, por españoles.

¡Pues viva la Diada! Y vivan todas y cada una de las celebraciones populares afirmativas de la

personalidad peculiar de cada región, porque matiza y subraya la común españolidad. Ese es el

regionalismo, ni separatista ni separador, que soñaron tantos prohombres de la España periférica desde

Unarnuno a Maragall, desde Rosalía a Juan Ramón. Ese es el españolismo fecundo, básico,

incontrovertible, ayer quizá soterrado, pero mañana fecundo.

Y fecundo será si no lo desvirtuamos entre todos. Si no nos empeñamos en utilizarlo como bandera de

enfrentamiento, como bofetada de desprecio para el que no nació en aquel lugar. Sobre todo, si no

pretende nadie esconder tras ese noble sentimiento de amor a la patria chica resentimientos y hasta odios

a quienes, con ellos, hacen grande la patria grande. Si al calor de su nobleza no buscamos el privilegio de

lo diferencial en detrimento de la región menos rica, peor promocionada. Y todo dentro del marco legal

único: la tramitación del tema de las autonomías —de ésta y de todas— en las Cortes, en la Constitución.

He escrito muchas veces que nada es tan hermoso como amar, y cantar, el amor a España en castellano,

en catalán, en vascuence, en gallego... Son distintos acentos de un mismo decir, de una misma pasión.

Por eso, ¿qué decir de la Diada? Sencillamente; «¡Viva Cataluña y visca Espanya!»—

J. M. R. G.

 

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