Autor: ;Pastor, Carles. 
 El cinturón obrero de Barcelona votó Sí, y el centro de las ciudades, No. 
 Pujol recuerda a González que Cataluña es una asignatura pendiente y le invita al diálogo     
 
 El País.    14/03/1986.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

POLÍTICA

EL PAÍS, viernes 14 de marzo de 1986

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Pujol recuerda a González que Cataluña es una "asignatura pendiente" y le invita al diálogo

J. L. MARTÍNEZ IBÁÑEZ / GARLES PASTOR, Barcelona

Jordi Pujol considera que el referéndum sobre la OTAN ha dejado bien claro que Cataluña es una "asignatura pendiente" del Gobierno socialista. En su condición de presidente de la Generalitat, Pujol se dirigió ayer a todos los ciudadanos catalanes, en ana alocución oficial por radio y televisión, para valorar los resultados de la consulta popular. La declaración asumió y potenció las tesis expuestas por el líder reformista, Miquel Roca, en la noche electoral del miércoles, cuando afirmó que los catalanes habían querido "castigar al Gobierno central". Pujol antepuso a la mezcla de críticas y ofertas al Ejecutivo socialista que contenían sus palabras una valoración positiva de la continuidad de España en la Alianza Atlántica. "Es un hecho positivo", afirmó.

El presidente de la Generalitat se refugió en un prudente silencio el día del referéndum, consciente de que su actitud sobre la consulta —después del pronunciamiento público a favor del sí del lendakarí José Antonio Ardanza— le colocaba en el punto de mira de las posibles iras del PSOE y del Gobierno, como único dirigente institucional que se había negado a orientar el voto, induciendo así al no, según los socialistas. Ayer justificó esta postura al afirmar que aunque la votación del referéndum era de gran trascendencia, comportaba "toda una serie de elementos de confusión y distorsión". "Por eso, en mi calidad de presidente de Cataluña", explicó, "no he querido realizar comentarios improvisados".

El voto del presidente

Personas próximas al jefe del Gobierno catalán se mostraban seguras de que la papeleta que el miércoles depositó éste en la urna contenía un voto afirmativo a la permanencia de España en el organización atlántica. Pujol reafirmó ayer el mismo planteamiento que Roca: la derrota de la postura gubernamental en Cataluña no equivale a una posición antiatlantista de la mayoría de los catalanes. "El resultado en Cataluña", declaró el presidente, "refleja bien claramente que el elector se ha visto aquí ante el dilema de una doble opción". Es decir, el atlantismo y el disgusto por el comportamiento del Gobierno socialista.

Ajuicio del máximo dirigente de Convergencia, la aceptación de la OTAN ha tenido siempre un arraigo tradicional en extensos sectores de la ciudadanía. Este sentimiento ha quedado fagocitado, vino a decir, "por la profunda insatisfacción ante la forma como Cataluña, en general, y su autonomía, son tratadas por los responsables del Gobierno socialista". El ahogo económico y las largas que, en palabras del presidente de la Generalitat, se dan a muchos de los problemas básicos del autogobierno catalán, han conducido a mucha gente a una disyuntiva "traumática y dolorosa".

Pujol relacionó este dilema con su habitual análisis negativo de la situación autonómica. Recordó que, hace poco, el presidente Felipe González admitió en Barcelona que Cataluña era, probablemente, una asignatura pendiente de su Gobierno. "Efectivamente lo es y ahora se ha visto bien claro", afirmó Pujol.

"Las asignaturas pendientes", subrayó, "han de aprobarse definitivamente".

A partir de quí, el tono de la alocución se tornó más conciliador. Los colaboradores de Pujol explicaban que ayer éste había tratado de efectuar una llamada al Gobierno del Estado para propiciar la conciliación y el diálogo institucional, inducido por la reacción serena de Felipe González. Las palabras de Pujol incluyeron una inusual autocrítica. "En el referéndum", reconoció, "toda la clase política española y la catalana ha jugado con temeridad; no teníamos derecho a hacerlo".

El resultado de Cataluña, favorable al no a la Alianza Atlántica, ha despertado múltiples y contradictorias interpretaciones. Mientras para Pujol es un no a la política socialista, pero no contraria a la OTAN, comunistas y pacifistas destacan la variedad sociológica de este no a la política de bloques.

Generosidad necesaria

Es muy poco probable que el apoyo convergente a la derrota del Gobierno en Cataluña vaya a tener repercusiones en las relaciones institucionales entre la Generalitat y la Administración central, según fuentes cercanas a ésta, porque el presidente del Gobierno necesita mostrarse generoso con los que han manifestado su rechazo y la Generalitat tiene abierta con el Gabinete socialista una amplia agenda de asuntos, entre ellos la financiación autonómica.

Una primera aproximación a los resultados induce a pensar que al no se han ido los 350.000 votos comunistas que en las legislativas de 1982 se fueron al voto útil socialista; votos que podrían ser más por el diferente índice de participación entre aquellas elecciones legislativas (80,7%) y este referéndum (62,83%) y porque, indudablemente, ha habido voto de derechas, lo que hace pensar, de todas formas, que a Pujol le basta un guiño para orientar a su electorado en contra del Gobierno socialista.

El voto obrero en el llamado primer cinturón de Barcelona induce a la reflexión: los barrios periféricos votaron sí, y el centro de las ciudades, sociológicamente convergentes, se volcaron en el no.

 

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