Autor: Jiménez Blanco, José. 
   Interpretación sociológica de los resultados del referéndum     
 
 Ya.    14/03/1986.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Viernes 14 de marzo de 1986.

Interpretación sociológica de los resultados del referéndum

JOSÉ JIMÉNEZ BLANCO

CONOCIDOS ya los resultados, prácticamente definitivos, del referéndum sobre la OTAN, nos proponernos un análisis sociológico de los mismos. Desde las páginas de este mismo diario, yo he pedido que se hiciera una interpretación reflexiva de los resultados, sobre todo para superar el estado de crispación, amenazas y sospechas de manipulación de la opinión pública con que se ha abordado la recta final de la campaña, de lo cual son responsables principalmente tanto los que han hecho campaña por el «sí» como por el «no».

Merece la pena que hagamos todos un esfuerzo por recuperar un estado normal de sosiego de la vida pública española, que ha pasado en los últimos días demasiado bruscamente de una atonía cívica —lindante muy de cerca con la apatía— a una crispación de visceralidad, rayana con la esquizofrenia.

Ninguna de las dos cosas —obvio— nos conviene. Lo que nos conviene es recuperar la paz social, y a ese fin se dirige esta interpretación sociológica.

Política de paz y seguridad

El hecho de que Coalición Popular, antes de la jornada de reflexión, y el PSOE, después de conocidos los resultados del referéndum, se ofrezcan a lograr un consenso en nuestra política de paz y seguridad es un buen indicio de que estos asuntos pueden encontrar solución satisfactoria. Lástima que este consenso no haya sido ni propuesto ni alcanzado antes del referéndum sobre la OTAN, cosa que de haber ocurrido en su momento nos hubiera evitado este episodio de la vida democrática española, que ha dañado la convivencia pacífica nacional y nuestro prestigio internacional. Todavía se está a tiempo de recomponer todo eso, especialmente a la vista de los resultados.

Veamos, en primer lugar, los resultados mismos. En los usos democráticos, el listón del 51 por 100 legitima cualquier consulta electoral. Y ese listón se ha superado en participación (59,7 por 100) y en el «sí» (52,5 por 100, respecto de los votos emitidos; 31,2 por 100, respecto del total del censo electoral).

Estos resultados pudieran considerarse como un triunfo del Gobierno socialista —cuyo empeño en que se celebrara este referéndum y que se consiguiera este resultado ha sido evidente— si no tuviéramos en cuenta el hecho de que en el capítulo de «síes» tenemos fundadas sospechas de que no todos eran votantes del PSOE y que bastantes de esos votantes proceden de partidarios del centro y de la derecha políticos. El total de «síes» se sitúa en torno a los nueve millones de votos. Aquí no cabe la interpretación de que el PSOE ha perdido un millón de votos respecto de 1982, porque eso presupone que todos ios «síes» proceden de votantes del PSOE.

A pesar de que las tres condiciones bajo las que se formulaba la pregunta sobre la permanencia de España en la OTAN no complacían a muchos convencidos atlantistas, como mal menor, bastantes de estos últimos han debido de votar «sí», sobre todo ante el horizonte de victoria del «no», presentado como ganador en casi todos los sondeos publicados en el último día autorizado para ello según las normas electorales. Ante esta posible victoria del «no», sospecho que mucho «voto de castigo» al PSOE, que se hubiera traducido en un «no», se convirtió en un «sí», a regañadientes, pero para evitar un «no» mayoritario que hubiese sido capitalizado por la ultraizquierda.

En cualquier caso, ese «sí» que nos salva la cara ante nuestros aliados occidentales ha sido obtenido por el PSOE, durante la campaña de los últimos días, con técnicas electorales claramente «persuasivas» de la opinión pública.

José Jiménez Blanco es catedrática de Filosofía

 

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