Autor: Colchero Sainz, José Virgilio. 
   No habrá reducción de tropas americanas durante esta legislatura     
 
 Ya.    14/03/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

No habrá reducción de tropas americanas durante esta legislatura

Madrid/José V. Colchero

Como consecuencia del resultado del referéndum, España va a poner fin a la «congelación» en las relaciones con la OTAN: un ministro de Asuntos Exteriores de nuestro país, Fernández Ordóñez, firmará por primera vez un comunicado de un consejo atlántico el 29 de mayo en Halifax (Canadá). El Gobierno socialista dejará así de «pasar» de las decisiones del Consejo, máximo órgano político de la Alianza, al que Moran y Fernández Ordóñez han venido asistiendo sólo como «oyentes», sin solidarizarse ni rechazar los acuerdos que allí se adoptaban. En lugar de suscribir los comunicados finales, se lavaban las manos al concluir las reuniones. Lo que no podrá conseguir el Gobierno durante el tiempo que queda de legislatura es llegar a un acuerdo con Estados Unidos para la reducción de sus tropas en España.

A partir de ahora, España se solidarizará con lo acordado o tendrá que hacer reservas concretas, como otros miembros cuando deciden no asumir el consenso, que es la forma de tomar decisiones en la Alianza.

En la relación política «posreferéndum» con la OTAN, el Gobierno tiene especial empeño en «no erosionar el consenso de la Alianza». La filosofía de la forma en que el Gobierno quiere que España permanezca en la OTAN es no siendo un aliado incómodo, como en algunos aspectos hayan podido serlo Dinamarca o, sobre todo, Grecia y Turquía, que sistemáticamente han venido haciendo reservas en los consejos por contencioso de Chipre. El contencioso de España´con Gran Bretaña por Gibraltar es un escollo grave en la cooperación con la Alianza y, seguramente, la razón principal de que nuestro país no se incorpore a la organización de mandos integrados.

De momento, sin embargo, parece que no se quiere utilizar las reservas como palanca en el asunto de Gibraltar. No obstante, en el deseo de cooperar con la Alianza en la seguridad del Estrecho «se choca con la Roca»; no se pueden brindar facilidades militares a Gran Bretaña sin que se perfile una solución al problema de la soberanía sobre Gibraltar.

En el Consejo Atlántico de Halifax se tratará a fondo de la forma en que participará España después de terminados los tres años y medio de interinidad impuestos por el Gobierno socialista, pero no quedará encajada y definida ya allí la participación definitiva en la Alianza. Tanto los expertos de la Moncloa como los del Ministerio de Asuntos Exteriores coinciden en considerar mejor para España y para la Alianza que nuestro estatuto en ella se vaya decantando a lo largo de los años, como ha ocurrido con los demás miembros.

Quizá haya empezado ayer, despejada la incógnita del referéndum, una «larga marcha de aproximación» a la integración en la estructura de mandos de la OTAN (para cuando se encarrile el problema de Gibraltar) o, quizá, ese largo período para encajar nuestro estatuto en la Alianza acabe

dejando a España fuera del dispositivo militar integrado.

De momento ni la OTAN ni sus principales miembros tienen especial prisa por incorporar a España a esos mandos porque la aportación de nuestras Fuerzas Armadas para objetivos más allá de la mera defensa de nuestro territorio y entorno geográfico únicamente sería interesante cuando haya avanzado su proceso de modernización.

Revisión de la relación con ELUU.

Un día antes de que empiece en Halifax el Consejo Atlántico, se celebrará en Washington la reunión del consejo hispano-norteamericano, que presidirán los jefes de la diplomacia de ambos países, Shultz y Fernández Ordóñez, y que tenía que haberse celebrado ya el año pasado, pero se retrasó por las tensiones e incertidumbres sobre la negociación para la reducción de la presencia militar en España y el resultado del referéndum Et hecho de que el consejo hispano-norteamericano (máximo órgano de la cooperación bilateral, que debe reunirse dos veces al año conforme al tratado de amistad) se celebre inmediatamente antes del Consejo Atlántico denota la tnterre-lación entre la cooperación militar con Estados Unidos y la pertenencia a la OTAN.

No está previsto que las negociaciones para la disminución de la presencia estadounidense en España comiencen antes del encuentro Shultz-Fernández Ordóñez en Washington. El primer encuentro para esa negociación debe iniciarse, no obstante, en el primer semestre de este año, bien coincidiendo con el consejo hispano-norteamericano de Washington o inmediatamente después siguiendo directrices que marquen allí Shultz y Fernández Ordóñez. Estados Unidos sólo accederá a retirar fuerzas de Torrejón y Zaragoza en la medida que ese hueco lo cubran el Ejército español o quede rellenado en el marco de la Alianza. A referéndum pasado, la negociación con Norteamérica para reducir su presencia militar en España se encajará en la negociación para renovar el acuerdo bilateral vigente, que expira en marzo de 1988. Hay, pues, un margen de más de veinte meses para lo que puede suponer un replanteamiento amplio de nuestra relación militar con Estados Unidos.

No cabe esperar que para las próximas elecciones generales, aunque se agote la legislatura hasta octubre, llegue el Gobierno español a poder presentar resultados concretos sobre la disminución de tropas norteamericanas. Esta negociación y el rodaje de un estatuto en la OTAN van a ser los asuntos principales de nuestra política exterior en los próximos años.

 

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