Autor: Urbano, Pilar. 
   Escenarios peligrosos del no     
 
 Ya.    14/03/1986.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Escenarios peligrosos del «no»

PILAR URBANO

NO, señor Fraga, usted no podía decir, ni jurídica, ni política, ni moralmente, ha ganado la abstención».

Por dos razones. Primera: aritmética en mano, cifras a la vista, venturosamente la abstención fue menor que la participación (11.550.932 abstenciones, frente a 17.129.791 participaciones). Los números son ruaos, pero tercamente elocuentes. Y segunda: la abstención no juega, no emite, no cuenta, no arriesga. Y, por tanto, ni pierde ni gana. Otra cosa es que, sumadas la abstención mecánica, la abstención indolente, la abstención política y recomendada y la abstención «activa» del voto en blanco, todo eso dé, en efecto, una cifra (12.671.796) requetesuperior a los «síes» (8.999.134) y a los «noes» (6.822.275). Conste que entiendo su euforia. Aun sin jugar, exponía usted mucho. Y su consigna no sólo tuvo la respuesta de los cinco millones de coaligados-populares-obedientes-inmovilizados, sino que imantó voluntades nuevas de «centro» que, bien tratadas a partir de ahora, pueden romper su techo de usted. Y ello, sin gastarse un duro en campaña.

Lo peor fue lo de Segurado, que no perdió ocasión de entrar-en-campo-de-cámara en la noche del escrutinio; en su afán de «barrida» sumó abstenciones, blancos y «noes» para declarar que «más de la mitad del pueblo español ha dicho que está en contra de las tesis del Gobierno». ¿No habíamos quedado en que la abstención debía contarse como «sí»? Pues este buen señor la contó como «no». Y se quedó tan ancho. Con todo, hay que reconocerlo, le han dado ustedes un buen susto al Gobierno. Y, cara a un consenso general sobre política exterior, desde ahora ia posición de ta derecha y el centro es más fuerte... para otanizarnos con más armas y bagajes. Así que, don Manuel, en cuanto tenga ocasión, diga, si quiere, «yo he convencido más que Felipe González»; pero no repita «ha ganado la abstención». Es cuestión de rigor: la abstención nunca gana.

Don Felipe González, en su comparecencia telemonclovita, sobria, ponderada, seria y asombrosamente desafectada de triunfalismos partidistas, no sólo acertó en el tono y en la tesitura, como Presidente de un Gobierno que informa al pueblo, sino en el contenido de su mensaje: sin apropiarse de la victoria, sin análisis reductores y sin amonestaciones para nadie. Dio el paso al frente «para el día después», ofreció un amplio consenso entre las fuerzas políticas y aseguró, a quienes «de buena fe» apoyaron el «no», que «se defenderían los valores de paz, democracia y progreso». Y tuvo la prudencia de huir del maniqueo «vencedores y vencidos», al atribuir el éxito de la consulta a «todo el pueblo español» y «no a un sector determinado». En esa misma línea, el vicepresidente Guerra garantizó, rotundo, que «este éxito no será explotado por el Gobierno, ni será utilizado en las próximas confrontaciones electorales». Grandes palabras que grandemente obligan.

No puedo dejar de aludir al muy millonario bulto del «no». Un «no» que es saludable como ensayoprobeta de unión de la heterogénea «nueva izquierda». Pero que encierra dos ingredientes peligrosos, y preocupantes para quien deba gobernar tras los comicios, ya anunciados por Guerra, de otoño-86: el de la reivindicación, que exigirá como mínimo lo prometido por et Gobierno (no nuclearización; reducción de tropas-USA en España; no integración militar) y, como ya indicó Tamames, propugnará el desmantelamiento de las Bases. Y el ingrediente de la «diferenciación nacionalista». Urge saber —y esta periodista está ya en esa indagación— qué hay detrás del «no» vasco y catalán y del extrañísimo «no» canario, siendo Canarias pieza clave en el escenario de la OTAN. Son tres puntos de oscuridad que reclaman luz. Por último, la aplastante victoria del sí en Andalucía, pone en evidencia que —al menos allí— el PSOE más que OTAN ha vendido «Felipe», en plan «primera vuelta». Y ha goleado por 63-30.

 

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