La campaña del referéndum. Los países occidentales, entre la impasibilidad y la impotencia. 
 Los aliados han presionado sobre el Gobierno y la oposición     
 
 El País.    10/03/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

POLÍTICA

EL PAÍS, lunes 10 de marzo de 1986

LA CAMPAÑA DEL REFERÉNDUM

Los países occidentales, entre la impasibilidad y la impotencia

Los aliados han presionado sobre el Gobierno y la oposición

F.B., Madrid

La promesa del Gobierno socialista de someter a referéndum la permanencia de España en la OTAN despertó mía expectación cariosa en los países aliados en esa organización. La expectación se convirtió en asombro para muchos cuando, el pasado mes de diciembre, b oposición conservadora española decidió abstenerse en la consulta, mientras era el Gobierno de izquierdas el que pedía el si. La falta de comprensión sobre el insólito proceso español no ha evitado presiones de los aliados sobre el Gobierno y la oposición. El secretarlo de Estado norteamericano, George Shultz, gastó parte de su tiempo en tratar de entender la situación en la entrevista que a finales del pasado año mantuvo en Bruselas con su homólogo español, el ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez.

En Madrid, diplomáticos occidentales cuentan estos días que uno de sus principales problemas consiste, precisamente, en hacerse entender por sus propios ministerios de Exteriores. "No se trata ya de que no debamos inmiscuirnos en la´política interior española. Es que el tema del referéndum ha terminado convirtiéndose en un arma de la política interior española y en nada podemos influir: ni sobre la oposición ni, por supuesto, sobre el Gobierno", decía la pasada semana un diplomático estadounidense.

En Italia, las presiones para que el presidente del Gobierno español, Felipe González, no hiciera el referéndum han tenido lugar, sobre todo, desde el Partido Socialista y el Gobierno. Un diario romano ha contado que en un encuentro entre González y Bettino Craxi, secretario general del Partido Socialista y presidente del Gobierno en Roma, Craxi fue muy explícito con el premier español.

"Eres un loco si haces el referéndum", le dijo Craxi. Felipe le respondió que lo había "prometido a los electores", y que ya no podía volverse atrás. Craxi insistió en que en las campañas electorales se prometen muchas cosas que después no siempre es posible cumplir, y le aconsejó que buscara una excusa para no hacerlo, informa desde Roma Juan Arias.

Democristianos y republicanos italianos han insistido ante la derecha de Manuel Fraga y ante el Partido Demócrata Popular para que pidiesen el si. Un dirigente del Partido Republicano —muy cercano al ministro de Defensa, Giovanni Spadolini— afirmaba a este periódico que si vence el no, la verdadera derrota sería para la derecha y para el centro, "que harían un papel mezquino ante Europa", mientras "Felipe seguirá gobernando durante otros 10 años", y será como la muerte de la política de centro, que no daría garantías de ñdelidad europea, mientras que González, con todas sus contradicciones y por haberse expuesto incluso dentro de su partido por defender la permanencia total de España en la Comunidad Europea, saldrá reforzado en el exterior.

"Estúpida" oposición

En Bruselas son más terminantes, según informa Andrés Ortega: "Como al final el referéndum se pierda, la oposición en España va a parecer muy estúpida", declararon altas fuentes en la Alianza Atlántica, que caliñcan de "irresponsable" la actitud de la oposición conservadora en España.

A la OTAN y a los aliados que la integran no les gustaba la idea del referéndum español. Pero una vez convencidos de que iba a convocarse, el apoyo de los aliados ha ido a Felipe González. Y las críticas a la oposición que propugna la abstención han sido constantes. Mas allá de la abstención, la frase de Fraga "el cuerpo me pide que vote no" fue ampliamente comentada en la OTAN e irritó sobremanera a los aliados.

La OTAN está indudablemente intranquila ante la previsión de resultados que arrojan hasta ahora algunas encuestas. El Gobierno parecía seguro de poder ganar el referéndum. Y Coalición Popular también estaba segura de que el Gobierno lo iba a ganar. Éste fue el mensaje que se transmitió a la OTAN cuando su secretario general, lord Carrington, viajó a Madrid. Ahora todo el mundo duda de esos vaticinios. Y si el referéndum resulta negativo, los aliados, declararon fuentes atlánticas, pasarán la protesta al Gobierno español. Por la vía diplomática claro está, añadieron dichas fuentes.

"No entendemos la postura de Óscar Alzaga". "No comprendemos la actitud de Fraga". Frases de este tipo se oyen a menudo no sólo en la OTAN, sino también en la Comisión Europea, por parte, naturalmente, de no españoles. Las recientes tomas de postura a favor del sí de algunos integrantes de Coalición Popular han sido causa de satisfacción para algunos medios de la OTAN.

"Esperamos que se multipliquen y que la oposición deje de actuar por motivos políticos y se pronuncie por lo que es el interés de España", señalaron dichas fuentes. E irrita el cambio de actitud de Fraga, quien en noviembre pareció dar el mensaje a la OTAN de que, si había referéndum, apoyaría el sí.

En Washington, el Gobierno norteamericano mantiene un diplomático y disciplinado silencio sobre el referéndum, confiando en que Felipe González, como le prometió a Ronald Reagan en Washington el pasado mes de septiembre, gane una consulta que los norteamericanos nunca desearon que se celebrara, informa desde la capital norteamericana Francisco G. Basterra. Los resultados de los sondeos han introducido una preocupación de última hora, provocando dudas sobre si el tirón hacia el si y la persuasión de González serán suficientemente fuertes y si queda aún tiempo para invertir la tendencia negativa.

"González ha planteado de tal modo las cosas que un si será sí, y un no, quizá", escribió el pasado miércoles el Baltimore Sun, reflejando la impresión dominante en Estados Unidos, donde se cree que esencialmente el referéndum es una cuestión de política interna difícilmente comprensible.

En medios oficiales se recuerda que siempre cabe la posibilidad de unas elecciones generales que compensaran una hipotética derrota del Gobierno. Cuando González se entrevistó con Reagan, el vicepresidente, George Bush, y el secretario de Estado, George Shultz, el pasado otoño, además de prometerles textualmente "poner toda la carne en el asador", lo que produjo algunos problemas al intérprete de las conversaciones, pidió a la Administración norteamericana que no le pusiera dificultades y mantuviera una actitud de máxima discreción hasta la celebración de la consulta.

Estados Unidos ha cumplido con lo solicitado por el primer ministro español. La Casa Blanca, consultada por EL PAÍS, no quiso admitir que exista preocupación porque los sondeos aún den más votos al no que al sí ni valorar el grado de interés con que sigue la consulta. Washington ha aceptado con muy poco entusiasmo las tres condiciones puestas por los socialistas para mantener al país en la Alianza, sobre todo la no integración militar plena, pero considera que es más importante políticamente la permanencia de España, aun condicionada.

Esta posición es rechazada por los sectores más conservadores del mundo universitario, que siguen con atención el proceso y que opinan que no tiene interés para la Alianza un aliado que sólo participa con importantes limitaciones.

 

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