Autor: Colchero Sainz, José Virgilio. 
   La Alianza Atlántica España-Gibraltar     
 
 Ya.    09/03/1986.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La Alianza Atlántica-España-Gibraltar

Madrid/José V. Colchero

En el contencioso de Gibraltar, la OTAN es un arma de dos filos para España. Puede contribuir a solucionarlo o a afianzar la situación colonial si en el marco de la Alianza se admitieran servidumbres militares no incluidas en el Tratado de Utrecht.

En los múltiples informes confidenciales elaborados en los últimos diez años por los Ministerios de Defensa, de Exteriores y Presidencia del Gobierno para estudiar nuestra relación con la OTAN, la preocupación principal ha sido Gibraltar. Denominador común de estos estudios en los primeros tiempos de democracia fue que sin resolver el problema de Gibraltar´no se debía entrar en la OTAN.

Una vez decidida la incorporación a la OTAN por el gobierno de Carvo-Sotelo se pretendió que España asumiera ¡a responsabilidad y el mando del eje Baleares-Estrecho-Canarias. El Gibmed, el submando de Gibraltar (que ahora depende de Ñapóles), debería haberse subordinado a Cartagena. En las últimas semanas antes de las elecciones generales de 1982, el entonces embajador ante la OTAN, Javier Rupérez, hizo un notable esfuerzo y arrancó algunas concesiones verbales sobre la distribución de los mandos en el flanco sur, pero esas conversaciones quedaron después congeladas al llegar el Gobierno socialista al poder y paralizar el proceso de adhesión.

Sin embargo, en aquel momento los aliados no estaban dispuestos a encomendarnos el mando del eje Baleares-Estrecho-Canarias, que en el Mediterráneo incluyera el triángulo golfo de Rosas-Menorca-Gibraltar, y en el Atlántico, el triángulo Cádiz-Canarias-Azores. La OTAN parecía interesada en asignarnos bastantes obligaciones en esas áreas navales, donde considera que nuestra aportación puede ser más valiosa para la Alianza, pero poco mando. Nos querían encomendar submandos fragmentados, con una parte de nuestro territorio y nuestras aguas territoriales dependiendo de Bruselas y otra de Norfolk (Estados Unidos), con la «llave» del Estrecho en manos británicas.

Una salida de la OTAN después de estar dentro tendría consecuencias gravísimas para nuestra pretensión de recuperar Gibraltar, porque todos tos países de la Alianza preferirían que Gran Bretaña siguiera siendo soberana allí para asegurar el control del Estrecho por la OTAN. Dado que la recuperación de Gibraltar sólo es posible por medios pacíficos y que el único valor de esa colonia es el estratégico, la solución del contencioso sólo puede alcanzarse eludiendo cualquier tipo de inestabilidad o vacío militar para Occidente, es decir, para la Alianza Atlántica.

 

< Volver