Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   El 12 de marzo     
 
 Ya.    09/03/1986.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

YA Domingo 9 de marzo de 1986

DIARIO DE UN ESPECTADOR

El 12 de marzo

EMILIO ROMERO

HAY que decir claramente, rotundamente y abiertamente que el Presidente del Gobierno de la Nación y sus colaboradores —Ministros y dirigentes de su partido— han cometido una grave irresponsabilidad sometiendo a referéndum nuestra permanencia, o nuestra salida, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, popularmente conocida como OTAN. No había ninguna razón para hacerlo, por todas estas cosas: porque la Constitución no lo exige, sino que admite que puede hacerse. Porque el Parlamento de la segunda legislatura de nuestra democracia acordó nuestra entrada, por el sistema de mayoría correspondiente. Porque la tercera legislatura acaba de señalar la conveniencia de nuestra permanencia, por una mayoría abrumadora, en la que figuran todos los votos socialistas de la Cá. mará. Porque nuestro compromiso con la Europa libre y de Occidente ha de ser total, exactamente como la totalidad de los países protagonistas de Europa. Porque ninguno de los países que pertenecen a la Alianza Atlántica ha hecho referéndum. Porque ésta es una cuestión que se refiere a la defensa y a la seguridad nacionales, y el conjunto de toda la documentación no puede ofrecerse a todos Jos españoles por razón de «documentación reservada». Y porque los propios socialistas en el poder han hecho estos años su reconversión al atlantismo, a permanecer en la OTAN, y en estos momentos representan al pueblo español con mayoría hegemónica en el Parlamento. Con todo esto por delante, Felipe González ha convocado un referéndum. El mundo internacional de aquellos países que constituyen él mundo libre no sale de su estupor.

La derecha

Todo el mundo sabe que el centro y la derecha de nuestro país han estado siempre a la cabeza del atlantismo, de nuestra presencia en la OTAN, y asumiendo la mayor parte de las obligaciones de este compromiso. El centrismo lo manifestó en sus Congresos del 78 y del 81; un Gobierno centrista propuso al Parlamento —con éxito— nuestro ingreso; y ahora la Coalición Popular es partidaria fervorosa de que estemos allí. Hasta en la Coalición Popular aparece el que fuera primer Embajador de España en la Alianza Atlántica, esa ilustre e inteligente personalidad de nuestra Diplomacia y de nuestra Política que es Javier Rupérez. Pero una vez que el socialismo cometió el error de convocar el referéndum, resulta que la Coalición Popular se pronuncia por una abstención activa, y por estas dos razones: por la propia celebración del referéndum, que considera inaceptable; y por las condiciones que el Gobierno socialista ha puesto para nuestro modo de estar en la Alianza Atlántica. Efectivamente, el socialismo, para cubrirse sus hipotecas del pasado y su imagen actual ante la izquierda, ha establecido unas condiciones que limitan nuestra presencia en la OTAN, hasta extremos en los que padece nuestro prestigio y hasta nuestra seguridad en asuntos básicos de la defensa, como Ceuta, Melilla, Gibraltar y la línea estratégica-defensiva de Canarias, Estrecho y Baleares. El problema no es otro que esta disyuntiva: o estar mal, o no estar.

Sinceramente, lo más grave sería «no estar», porque las otras cosas tienen siempre arreglo dentro de la propia Alianza Atlántica. Un torrente de votos afirmativos, y paralizados en la abstención activa de la derecha, pueden ayudar a un resultado favorable a los noes, o a nuestra salida de la Organización del Atlántico Norte, y esto puede ser un problema muy grave. La derecha nunca se libraría —en el caso de los noes— de esta responsabilidad o culpabilidad; exactamente como no se libraría el socialismo en el poder, que es el verdadero autor de este enorme riesgo. La ultraderecha Creo que es injusto esa denominación de ultraderecha a las gentes que son consecuentes con sus ideas procedentes del franquismo. Aquel Régimen hizo cosas muy estimables en los terrenos económicos y sociales, que nada tienen que ver con lo que hemos denominado siempre ultraderecha. Pero para entendemos, en cuanto al lenguaje actual, hemos de mencionarlos de esta manera. La ultraderecha está pidiendo fervorosamente los noes en este referéndum y por primera vez en su historia hace lo mismo que los comunistas. Los fervores son los mismos, aunque con intenciones diferentes. Pero una realidad los une, en cuanto a resultados, como es votar negativamente la invitación del Gobierno socialista a permanecer en la Alianza Atlántica. Esto no puede producir otra cosa que el asombro. Los deseos de Franco no hubieran sido otros que los del compromiso total con aquella Europa que salía de la segunda guerra mundial; y su famosa correspondencia con Churchill es bien expresiva. No pudo hacer otra cosa que los Acuerdos con ios norteamericanos en materia de las Bases conjuntas, y después solicitó, sin resultado obligado, nuestro ingreso en la Comunidad Económica Europea. Pero el tema de la defensa de Occidente fue el más sensible para Franco, sencillamente, por su anticomunismo activo. Los comportamientos actuales de los fieles al General Franco son también sorprendentes.

Comunistas y la izquierda

Los grandes protagonistas de los votos negativos del 12 de marzo son los comunistas. Esto se corresponde con su historia. Están en la consecuencia de adhesión, y a veces de servicio, a la política exterior de la

Unión Soviética. Se pasan la vida clamando contra Bruselas y no se observa ninguna pancarta, o ningún ninot burlesco, contra los de Varsovia o Gorbachov. Los comunistas representan la proclividad hacia la Unión Soviética, aunque sus habilidades exhiban una actitud pacifista frente a los dos bloques. Reagan es «su malvado», y Gorbachov es su apóstol. Todo esto ha estado siempre tan claro como el agua. Luego hay otra izquierda no comunista que sostiene las utopías de nuestro pacifismo apoyado en la neutralidad, cuando sabe perfectamente que nuestro país es una pieza secundaria del tablero, pero que puede ser seriamente afectado por el aislamiento. La presencia de España en la OTAN es una aportación a la paz, porque contribuye a la disuasión, en virtud de nuestra excepcional y neurálgica posición geográfica.

La realidad

La realidad no es otra que se ha producido, o provocado, una gran colisión política con esta cuestión del referéndum, sencillamente porque a todo lo que he dicho anteriormente se añade el suceso de que este año 1986 es electoral. En el supuesto de que triunfaran los votos afirmativos, Felipe González podría decir ante los dirigentes mundiales que era el autor del triunfo, frente a la derecha y frente a la izquierda. El mundo exterior consagraría a Felipe González como el hombre de mayor influencia en nuestro país. En el caso de que triunfaran los noes, ya advertiríamos —dentro y fuera de nuestro país— una imputación a la derecha en virtud de que su voto afirmativo habría sido decisorio. Esta estrategia de la derecha, que la pone al borde de ser perdedora obligada en ios dos casos, no se me pasa por la cabeza, como una realidad de estrategia frente al socialismo. La respuesta de la derecha es la confianza en el desgaste de Felipe González, en el supuesto de los noes triunfadores. Pero en este momento, los grandes derrotados serían los intereses generales de España. Felipe González aceptaría los noes triunfantes, establecería que su inclinación principal era la de aceptar los pronunciamientos del pueblo, y no confío demasiado en su desgaste anunciado. Su única obligación sería la de disolver las Cámaras antes de lo previsto, por esa posible desautorización —en el caso del triunfo de los noes— al Parlamento en su pronunciamiento reciente. No veo las cosas de otro modo, y lamento mucho que esta crónica no dé satisfacciones a nadie de los que componen nuestra política, porque mis reproches, y mi asombro, se dirigen a todos. Lo que me ha ocurrido siempre es que la política ha ocupado un segundo plano en mi conciencia, y ha aparecido siempre como principal el interés de España.

 

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