Autor: Rodrigo de Santiago, Alfredo. 
   Siempre en la OTAN     
 
 ABC.    09/03/1986.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC.pag. 48

TRIBUNA ABIERTA

DOMINGO 9-3-86

SIEMPRE EN LA OTAN

Por Alfredo RODRIGO DE SANTIAGO

NATURAL MENTE, y empleo el término a conciencia, España seguirá en la OTAN sea cual fuere el resultado de la consulta del 12 de marzo. Con anterioridad, y en estas mismas páginas, expuse mi opinión, política, sobre el sentido real del innecesario y confuso referéndum con que nos «regala» el Gobierno. La engañosa intención que ha dado a luz la multípregunta del cheque en blanco debe denunciarse. Sin alardes, pero con firmeza.

Para ello deben formularse, a mi juicio, dos hipotéticas alternativas. La primera hipótesis contempla un PSOE anti-OTAN que incluye en su programa electoral de 1982 la celebración de un referéndum para «sacar» a España de la Organización. Ya en el Gobierno, los socialistas aprenden muchas cosas que desconocían y, tras frecuentes vacilaciones, repetidas ambigüedades y graves enfrentamientos internos, consideran imprescindible «en interés de España» continuar como estábamos. Es decir, sin integración en la estructura militar y manteniendo la desnucleariza-ción del territorio nacional. Con el adorno, auténtica guinda de la tarta, de la reducción de la presencia militar norteamericana en España. Sin entrar a discutir la grave incoherencia que supone la integración «menos plena», la inutilidad de poner en candelero como si de una novedad socialista se tratara- la desnuclearización y, finalmente, la postura que viene de años muchos atrás, de renegociación de las bases, sí creo puede extraerse la conclusión de que el Gobierno parece desear la permanencia en la OTAN, «light» por supuesto. O sea que, si ganan el referéndum, seguiremos.

Una segunda, y peor intencionada, hipótesis de trabajo es la que encuentra en el referéndum una herramienta multiusos camuflada en un ramo de rosas de buenas intenciones. En efecto (es sólo una hipótesis, un juego intelectual, que no se ofenda nadie), el PSOE mantiene en 1986 la misma postura que en 1982 y plantea la consulta a contracorriente del Congreso de los Diputados, con fuertes resistencias internas, con abierta oposición popular y de los partidos políticos y, además, con una pregunta condicionada, compleja y confusa de la que un castizo madrileño diría «ni hecha aposta». ¿Para qué? Naturalmente, para perder.

Y entonces nos encontraríamos con una situación complejísima, con un amplio abanico de posibilidades de acción política. Vamos a elegir una de ellas, la más coherente con ese planteamiento. El referéndum es constitucionalmente consultivo, pero, moral y políticamente, debe considerarse vinculante (González dixit), y acatando la voluntad popular habría que iniciar (a tramitación de la denuncia del Tratado de Washington. Maravilloso regalo primaveral, gozosa coartada para la izquierda propia, los variados comunismos y los extraparlamentarios. Hasta algunos inocentes ciudadanos se alegrarían.

Claro que las instituciones, Parlamento y Gobierno, sufrían un desprestigio total. Pero eso no importa. Hay que olvidar la democracia formal y atenerse al veredicto popular. ¡Al hoyo con ellas! Disolución de las Cámaras y elecciones generales en caliente. Y entonces, astutamente, se prepara un programa de política exterior «atlántico-light» para arrebatar a las oposiciones, centristas y liberales-conservadoras, la bandera de la OTAN, ahora Alianza Atlántica. Por supuesto, el triunfo electora! bajo ese nuevo cuño euroatlántico justificará moralmente la suspensión de la denuncia del Tratado. O sea, que seguiremos en la OTAN.

Hay otra posible variante de la hipótesis de la derrota gubernamental el 12 de marzo y la celebración de elecciones generales que contemplábamos en las líneas inmediatamente anteriores. Que el PSOE pierda tas elecciones. Pero como no parece muy probable que las gane el PCE, ni siquiera con el importante apoyo de todas las Mesas y «movidas» ciudadanas, antiotánicas y pacifistas, el nuevo Gobierno, Liberal conservador o coaligado, haciendo honor a sus ideales básicos y a sus compromisos electorales suspenderá el trámite de denuncia y ratificará el Tratado. O sea, que seguiremos en la OTAN.

 

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