Declaraciones de Manuel Fraga Iribarne al director de ABC. 
 Soy un atlantista convencido, pero éste es un referéndum fraudulento: por eso recomiendo la abstención o el voto en blanco     
 
 ABC.    09/03/1986.  Página: 60-62. Páginas: 3. Párrafos: 39. 

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Declaraciones de Manuel Fraga Iribarne al director de ABC

«Soy un atlantista convencido, pero éste os un referéndum fraudulento:

por eso recomiendo la abstención o el voto en blanco»

La campaña del referéndum llega a su tramo final. Mañana es el último día de mítines y anuncios. El martes se considerará jornada de reflexión y el miércoles acudirán a votar los partidarios del sí y los del no, mientras no irán a las urnas los defensores de la abstención. En este caso la abstención es un modo de manifestación de voluntad ciudadana que habrá que sumar a las papeletas en blanco emitidas por aquellos españoles temerosos de que su nombre figure en la memoria magnética de un ordenador.

La oposición apenas ha hecho una línea de propaganda ni ha inundado, como el Gobierno, el país de publicidad. La Coalición Popular se ha limitado a utilizar los espacios jque le correspondían en la televisión pública. En medio de una campaña crispada, rica en ejemplos de desinformación, nos ha parecido justo mantener una extensa entrevista con el jefe de la oposición. Manuel Fraga ha dado la impresión de mantener un deliberado silencio a lo largo de ia última semana, mientras se extendía el ruido propagandístico. ABC ha recogido de manera liberal y equilibrada los artículos de quienes han defendido el sí junto a los de los partidarios del no y de la abstención. En uno de los momentos más decepcionantes de la transición democrática traemos hoy a nuestras páginas al líder de la Coalición Popular, al que este periódico ha criticado, en los últimos años, tantas veces como le ha parecido necesario. Hoy, sin embargo, mientras algún sector del partido socialista vuelve a un cierto estilo totalitario de la España de la posguerra, creemos que la reflexión firme y serena de Manuel Fraga es un elemento de contraste en medio del apasionamiento confuso que precede al voto del 12 de marzo.

-Estamos en el tramo final de la campaña. ¿Va a mantener Coalición Popular su postura en favor de la abstención?

-Sí.

-Y para aquellos que por alguna razón se vean obligados a votar ¿cuál es su recomendación?

-Que depositen en las urnas un voto en blanco.

-¿Quiere esto decir que en los demás casos da usted el mismo valor al voto sí que al voto no?

-De ninguna manera. He dicho siempre a todos nuestros seguidores que no deben votar no, ni siquiera «aunque se lo pida el cuerpo». He dicho también que el mejor castigo que puede recibir quien ha organizado este barullo colosal e inútil es el de no participar en él. Recomiendo la abstención también a quienes desean una integración plena y, por eso, se inclinan a votar negativamente.

-Usted es un atlantista convencido. ¿Qué es lo que al final le decidió a no apoyar el sí?

-Mi convicción de que este referéndum perjudica a España, pone en peligro su seguridad exterior y

divide a los españoles sin ninguna necesidad. La convicción también de que un futuro Gobierno de Coalición Popular debe tener las manos libres para que España sea un miembro normal de la OTAN, como Gran Bretaña, Alemania federal, Portugal o Italia, y no como una nación de segunda clase, que es como lo plantea el socialismo en una versión descafeinada de la OTAN.

-Sin embargo, mucha gente en España y fuera de España no entiende que en definitiva usted no apoye un sí a la OTAN.

-Si le parece dividiremos el asunto en dos partes. Una relativa a la pregunta misma. Y otra relativa a los electores, a los que más interesan los criterios de Coalición Popular. Por lo demás, y respecto a las reacciones procedentes del exterior, no hace falta recordar lo que es la dignidad de una nación como la nuestra. Me parece bastante ridicula la posición de algunos socialistas que enarbolan como arma la opinión del extranjero. ¿Se imagina usted a un político británico o alemán que utilizara ese argumento en los mítines? La OTAN no hace negocios, que es lo que más menciona sin cesar nuestro socialismo. En la OTAN se está para defender la seguridad y la libertad de Europa.

Rechazo a la pregunta

-Hablemos de la pregunta. ¿Por qué la rechaza usted? -Este referéndum es fraudulento porque la pregunta-constituye una trampa. En efecto, es imposible en conciencia contestar con un sí o con un no. Por ejemplo, un partidario de la verdadera permanencia de España en la OTAN probablemente no querrá que España esté en ella de una manera parcial y subordinada. Por el contrario, otro español que esté en contra de la presencia de España en la OTAN y conteste negativamente está rechazando al mismo tiempo la desnuclearización de nuestro territorio y la reducción de las tropas norteamericanas. Cualquiera que comprenda esto sabe que la abstención es la única respuesta inteligente ante semejante trampa. Lo que el Gobierno pide a los ciudadanos es un cheque en blanco ante algo que todavía está sin negociar, ni con nuestros aliados de Bruselas, ni con los de Washington. En democracia nadie tiene derecho a pedir un cheque en blanco.

-Hablemos de sus electores. ¿Qué cree que harán el día doce?

-Cualquier líder político está obligado a conocer la tendencia predominante entre sus propios seguidores. Los nuestros, que desde luego son atlantistas, se inclinaban en su mayoría por el no. Están hartos de promesas incumplidas, de prepotencia y de manipulaciones. Por eso, con pasión muy española, querían aprovechar la ocasión para votar contra el Gobierno.

-¿Quiere decir que ha contribuido usted a desactivar un buen porcentaje de noes?

-Estoy convencido de ello. Todo ciudadano es libre de exponer en conciencia su voto. Pero pienso que estamos apartando del no a quienes deseaban votar negativamente, que en ningún caso hubieran dado su conformidad a este Gobierno. La abstención será más o menos alta. En todo caso yo no la interpreto como un voto de partido. Es un voto de responsabilidad. Lo que sí digo es que gracias a la abstención este Gobierno recibirá un porcentaje muy inferior de noes. La abstención es también, no se olvide, el voto de la dignidad. Ante una serie de coacciones indignas, el ciudadano de una sociedad libre reacciona volviendo la espalda a ese juego marcado que se le propone.

-Y entonces ¿de dónde procede el no?

-A pesar de todo, un pequeño porcentaje vendrá de nuestras filas. Pero al menos dos millones procederán de donde vinieron en las elecciones últimas: del comunismo clásico en sus diversas variantes. Por eso recomendamos la abstención, incluso a quienes querrían votar no por razones diametralmente opuestas a los intereses del Pacto de Varsovia.

-Pero los sondeos anuncian un alto porcentaje de noes...

-|Claro! Porque la gran mayoría de los noes vendrán sin duda de los votantes socialistas de mil novecientos ochenta y dos.

-¿No le parece aventurada esa afirmación?

-Al contrario: me parece algo evidente. Es imposible que una campaña de tres semanas dé la vuelta como un calcetín a diez años de demagogia anti-OTAN. En el secreto de su conciencia muchos que votaron socialista serán fieles a los errores que ese partido durante tanto tiempo propagó. Es decir, yo puedo asegurar que la gran masa del no procederá de la izquierda. Y dentro de la izquierda, la mayor parte de los noes vendrá del voto socialista. Esta es la única explicación aritmética de la diferencia entre los dos millones del voto comunista y los noes que anuncian los sondeos.

Felipe González, único responsable

-De todas maneras, si el no predomina ¿no le cabrá a usted una parte de responsabilidad?

-Mi querido amigo, aquí sólo hay un responsable, uno solo, y está claro que no soy yo. Permítame que le recuerde la historia de aquel mozalbete que robó el automóvil de un pacífico ciudadano, para estrellarse con él pocos minutos después. El gamberro clamaba indignado al declarar en la Comisaría contra el dueño del coche, al que consideraba culpable del accidente. Es seguro que sin aquel automóvil el muchacho no se hubiera estrellado... A mí me hace gracia la desenvoltura de la gente que se atreve a responsabilizarnos del resultado de este peligroso y disparatado juego en que se ha metido el Gobierno.

Mi sentido de la responsabilidad quedó demostrado en este asunto cuando ofrecí toda mi colaboración para evitar que este referéndum se celebrara. Y cuando posteriormente insistí en que se negociara una pregunta redactada en términos razonables. Y se nos contestó con un trágala... Y si hubiéramos aceptado

tal cosa ¿qué no tendríamos que aceptar más adelante?

-Pero usted no puede olvidar que don Felipe González había prometido este referéndum ajos españoles.

-En primer lugar, ése es su problema, y nunca el de los españoles. En segundo lugar, prometió un referéndum contra la OTAN y no a favor. En tercer lugar, no ofreció sólo un referéndum, como ahora dice, sino que en la página treinta y cuatro de su programa electoral de mil novecientos ochenta y dos especificaban bien claro que «el Partido Socialista se opone a la integración de España en la OTAN». Por tanto, una vez que cambió de opinión en lo sustancial hubiera debido cambiar también en lo secundario para no poner a España en el grave peligro en que la ha colocado.

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ABC ENTREVISTA

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-¿Por qué ha hablado usted de que este referéndum es un plebiscito?

-Por una razón muy simple: no

se pide a los españoles solo que den un si o un no a la OTAN, y se hace cuando nos acercamos a ¡as nuevas elecciones generales; no se hizo cuando acababan de celebrarse aquellas en que se prometió un referéndum de sentido contrario, para salir de la OTAN.

España no saldrá de la OTAN

-Pero si se pierde el referéndum ¿no hay riesgo de que España salga de la OTAN?

—No saldremos, diga lo que diga el señor González.

-¿Nos lo puede explicar mejor?

-Con mucho gusto: En primer lugar, porque los noes no alcanzarán nunca a la mitad más uno de los electores y no serán, por lo tanto, una verdadera mayoría, y en segundo lugar, feorque la pregunta será rechazada, sin duda, por personas que están a favor de la permanencia de España en la OTAN y por lo tanto habrá noes de valor muy distinto e incluso contradictorio. En tercer lugar, porque no puedo imaginar votando contra la OTAN a los mismos parlamentarios socialistas que acaban de votar a su favor y que en esta campaña la defienden con pasión de conversos. En cuarto término, porque antes de consumar fa salida habrá nuevas elecciones generales, que ganará Coalición Popular. Pero incluso si las ganara el PSOE por un pequeño margen, lo haría con un programa que supongo responderá a su nueva fe otanista.

Un partido no debe desconocer la opinión pública: pero no hace su programa en función de efla, sino en función de unas convicciones.

-Con todo esto ¿no teme que alguien le pueda acusar de dar preferencia a sus intereses de partido sobre sus convicciones patrióticas?

-Lo único patriótico habría sido evitar una consulta que ningún otro país ha celebrado y que pone en peligro los intereses nacionales, contra to que anuncia todos los días la propaganda oficial. Por otra parte, nuestra luerza política ,no acepta lecciones de patriotismo procedentes del PSOE. Al fin y al cabo nosotros siempre tiernos creído en ia unidad de España, sin veleidades de autodeterminación, y naturalmente jamás hemos dudado de que España está mejor protegida en la OTAN que fuera de ella.

-¿No cree usted que en un asunto tan controvertido hubiera sido preferible reconocer una píena libertad de voto a sus seguidores?

-Naturalmente, la libertad de voto por razones de conciencia será siempre respetada por nosotros, como corresponde a cualquier partido democrático digno de ese nombre. Las democracias se fundan en la libertad y no en la coacción. Sin embargo, también existe la obligación, por parte de todo líder político, de recomendar lo que cree mejor para la nación en cada caso. Y eso es exactamente lo que hemos hecho.

El Gobierno se ha equivocado

-¿Y no cree usted que aún en los últimos días se podría rectificar?

-La iniciativa de cualquier rectificación correspondería al Gobierno, que es el que se ha equivocado.

Temo que ya sea tarde para tal cambio de criterio. Fíjese por ejemplo, en que transformaron en un deliberado equívoco lo que habría podido ser una inoportuna pero simple consulta a favor o en contra de la permanencia de España en la OTAN; y ni siquiera las papeletas de voto permiten responder por separado a las varias cuestiones que la pregunta contiene. En todo caso, si la rectiíicación gubernamental llegara a producirse habría de ser tramitada con luz y taquígrafos, por el cauce jurídico constitucionalmente previsto y sin sorpresas ni improvisaciones.

- ¿Algo que añadir al modo en que ha sido gestionada la reciente campaña oficial?

-Pues sí: no sólo han gastado seis mil millones sin necesidad, sino que han producido a la economía de la nación un daño que se valora entre cuarenta y sesenta mil millones de pesetas. Además, ef Gobierno ha ejercido presiones para obtener firmas que contraponen a las allegadas por otros grupos. Me ha parecido un espectáculo indigno de una nación como la nuestra y supongo que usted habrá advertido que nosotros no hemos querido participar en este tráfico de influencias.

-Señor Fraga, el partido socialista habla muy a menudo de la ética. ¿Qué le sugiere este término después de las peripecias que acabamos de contemplar?

-El abuso de esta palabra me produce un profundo dolor. Muchos esperaban que eí partido socialista trajera, efectivamente, a fa vida española un aire nuevo, una cierta honradez. Por desgracia no ha sido así y las ilusiones que levantó han sido barridas por su conducta. El principal problema del pueblo español en este referéndum es el de no saber si fue mentira lo que antes le dijo don Felipe González o es mentira lo que ahora le dice.

— ¿Cómo ve usted a España el trece de marzo?

-En un momento difícit como éste to que importa es no flaquear. Yo no voy a hacerlo ante ese clima de crispación que ha generado este innecesario releréndufn. Y no flaquearemos en Coalición Popular aunque ia proporción de fuerzas, de cartetes de propaganda, de espacios televisivos, sea de uno a ciento. Esta es una gran nación que necesita recuperar la confianza en sí misma. Somos ur> gran país, lleno de fuerza creadora, de capacidad de trabajo. Precisamente, cuando tos españoles serios quieren dedicar su tiempo y su esfuerzo a solucionar los problemas reales, yo creo, muy de veras, qye esto tiene arreglo.

 

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