Autor: Contreras, Lorenzo. 
   Una campaña tercermundista     
 
 ABC.    09/03/1986.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Cuaderno de notas

UNA CAMPAÑA TERCERMUNDISTA

EL desarrollo de (a campaña del referéndum, que ya toca a su fin, no se ha caracterizado por et juego limpio. La mayor parte de la información televisiva ha sido sesgada o tendenciosa. No se han respetado escrupulosamente los marcos de intervención de la publicidad institucional. Se supone que la Junta Electoral Central tendrá algo que decir al respecto, sobre todo después de los recursos que a su consideración han sido sometidos.

Los socialistas se han insultado entre sí. Y ahí están las palabras del ex ministro de Transportes Enrique Barón contra Pablo Castellano, vocal del Consejo General del Poder Judicial. No se concibe bien que por hacer campaña desde el ángulo de visión de la Izquierda Socialista tengan además que pedirse sanciones contra el señor Castellano. En realidad, la aplicación o no de sanciones contra los socialistas que han hecho caso omiso de ¡as consignas del partido dependerá del resultado del referéndum. Si éste es positivo, es decir, gana el «sí» a la OTAN, todo quedará olvidado. No hay juez más benévolo que el que tiene mala conciencia. Y el felipismo desempeñará ese papel juzgador después del 12 de marzo.

La intervención del periodista deportivo José María García en el espacio televisivo de la Milá suena a espontaneidad sospechosa. Poner una popularidad al servicio del «sí» cuando tos espacios están reglamentados por normas teóricamente rígidas o severas que impiden a nadie saltar al ruedo de la propaganda por su cuenta y riesgo, puede responder a una tentación o inspiración irresistible. Pero que la Mita y los responsables del programa dejaran apurar esos minutos sin reaccionar de otra manera que acercando las cámaras ai periodista y procurando realzar, por consiguiente, la sustancia de su atropellado mensaje, es algo que cfama al cielo. Una televisión oficial caracterizada por su falta de diligencia, cuando la actualidad redama su concurso, transforma repentinamente sus hábitos y hace dos cosas: prestarle al señor García un plus de publicidad gratuita y procurar que la propaganda ilegal quedara encarrilada suficientemente.

Hay otra irregularidad en el ambiente. Entre los propagandistas del «no» ha habido dos militares extranjeros. Tampoco se puede conceder validez moral y legal a lo que no deja de ser una intromisión en un asunto interno. Pero que no alcen demasiado su voz los escandalizados por este asunto si dejan morir en el olvido la intervención improcedente del señor Strauss en el Congreso de Alianza Popular. También aquel parlamento del líder bávaro a favor del «sí» fue intromisión. Sólo que amparada en el hecho de que la campaña del referéndum no había comenzado todavía.

O sea, que entre unos y otros, aquí se ha venido haciendo una campaña tercer-rnundista. Acaso habrá que recordar otra vez el conato de expulsión del comunista Andreu Claret de Torrespaña por haber dicho en las barbas de Sopeña que la información televisiva venía siendo sesgada. Pocas veces nuestra falta de educación democrática se habrá dejado sentir de manera tan escandalosa.

Y todo, al final, para que se produzca un triunfo del «sí», que sacará al señor González de sus actuales apuros. Valen las apuestas.

La misma tranquilidad que estos días viene acreditando el señor Fraga, hombre normalmente crispado cuando la RJ-cha política se acentúa, es un síntoma de que, también para él, las cosas se orientan hacia lo mejor. Es decir, hacia la magra victoria del «sí». Un resoltado que servirá para que se restablezca el acierto de la consigna abstencionista ante tos grandes espectadores internacionales. Todo menos aparecer como responsable o corresponsable de una situación perjudicial para tos intereses del bloque atlántico.

Lorenzo CONTRERAS

 

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