Si la suma de síes y abstenciones resulta mayoritaria, la voluntad popular se habrá manifestado a favor de la OTAN     
 
 ABC.    09/03/1986.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOMINGO 9-3-86

OPINIÓN

ABC, pág 19

SI LA SUMA DE «SÍES» Y ABSTENCIONES RESULTA MAYORITARIA, LA VOLUNTAD POPULAR SE HABRÁ MANIFESTADO EN FAVOR DE LA OTAN

EL referéndum del 12 de marzo es un .daño a la estabilidad nacional que hace retroceder a España para situarla diez años atrás. Hay que procurar, no obstante, que ese daño resulte tan limitado como sea posible. Inevitable ya la celebración del referéndum hay que lograr al menos que el modo de cómputo sea el más razonable, de suerte que no se altere la voluntad poputar en favor de la OTAN, como por abrumadora mayoría ha optado el Parlamento. La redacción de la pregunta es tan equívoca que nadie dispondrá de una pauta para interpretar el resultado qué salga de las urnas. El jefe del Gobierno ha hecho ya una interpretación, tan presuntuosa como inconsistente, de un triunfo eventual del no: en ese caso se ha comprometido a denunciar el Tratado de Washington y separar a España de la OTAN. ¿Y qué inspiración ultraterrena le permite ver en e! corazón de las gentes? ¿Cómo deslindar los noes que defienden una integración plena en la Alianza de aquellos que prefieren la total separación? Esta es la primera duda y ella sola valdría para privar de legitimidad al referéndum: ante una pregunta imposible de contestar, el cómputo es imposible. No habrá, pues, un modo unívoco de interpretar aritméticamente la respuesta popular.

EL único cómputo razonable que el presidente del Gobierno puede hacer se resume así: todos los votos de la abstención —excepto el pequeño margen de la abstención técnica— son votos de orientación liberal-conservadora; esto es, de votantes que respaldan la completa integración de España en la OTAN, con participación en el mando militar integrado. A ese porcentaje de votantes, que han ejercido un modo peculiar de voto a través de la abstención, hay que sumar los síes que defienden la permanencia en la Alianza a través de la fórmula que patrocina el Gobierno: permanencia avergonzada, subordinada, de país a la orden, de socio de segunda clase. Pero permanencia al fin.

A las abstenciones y a los síes sería incluso razonable sumar una parte del voto en blanco, que en mayoría apoya la abstención, pero no se atreve a permanecer en esas listas (notoriamente antidemocráticas, puesto que violan el secreto del voto) en. que el Gobierno conserva los nombres de los partidarios de la abstención.

Sumadas las abstenciones, los síes y tal vez, un porcentaje de los votos en blanco, ¿como contabilizar los noes? ¿Cómo establecer el significado de los votos nulos? ¿Qué hacer con las papeletas, cientos de miles, quizá, que contestan en vascuence? ¿Cómo deslindar el voto no proatlantista de los noes anti-OTAN?

Dicho en otras palabras, ¿entiende ahora don Felipe González hasta qué punto es gratuita, inútil, confusa y perturbadora esta consulta sobre la que lealmente le advertimos desde hace un año?

Casi todos los males ya están hechos. La impericia y la suficiencia de don Felipe González nos han embarcado ya en un enfrentamiento nacional que echa por tierra los esfuerzos de concordia de toda una década. Nuestro prestigio exterior ha descendido al nivel de los peores años: somos el aliado imprevisible, el socio en el que no se puede confiar, el recién llegado que se emborracha y alborota en el club. Porque lo grave, en Europa, no ea que don Felipe González gane o pierda su referéndum: lo grave es el grado de desconocimiento que hace falta para convocarlo. Precisamente en los meses en que Europa reorganiza su estrategia y los soviéticos reconsideran la última oferta del mando atlántico.

HAY, sin embargo, un margen de cuarenta y ocho horas para el verdadero patriotismo y el ejercicio de la responsabilidad. El daño es grande, pero no ha sido enteramente consumado. El desprestigio que se causa a las instituciones democráticas es notorio, pero después del día 12 podría ser mucho mayor. Don Felipe González ha convocado un referéndum basado en una pregunta extravagante, cuyo solo texto bastaría para suspender a un estudiante de Derecho Político.

Pero insistimos: al margen de que las encuestas más solventes pronostican la victoria del «sí» por más de tres puntos, al margen de que algunos sondeos favorables al «no» fueron filtrados por agentes del Gobierno para extender el miedo, España seguirá en la OTAN si se respeta la voluntad popular, que es la que resultará, en todo caso, de la suma de los síes y de las abstenciones. Cualquier otra lectura del referéndum sería lesionar la voluntad del pueblo, que debe respetarse si queremos seguir siendo considerados como una democracia plena.

 

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