Autor: Pérez-Llorca Rodrigo, José Pedro. 
   Un pequeño detalle     
 
 ABC.    10/03/1986.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC, pág. 26

TRIBUNA ABIERTA

LUNES 10-3-86

UN PEQUEÑO DETALLE

Por José Pedro PEREZ-LLORCA

QUIERO empezar mi reflexión final sobre el plebiscito del día 12, manifestando mi coincidencia de partida con todos quienes han calificado el mismo de innecesario, inoportuno, inconveniente, desestabilizador y peligroso. Estoy también de acuerdo en que la responsabilidad de convocar la consulta, y, por tanto, de todas sus posibles consecuencias recae, exclusivamente, en el actual Gobierno, y, fundamentaimeníe, en su diarquía directora.

Coincido con quienes afirman que la contestación, mediante un SI o un NO, al conjunto de cuestiones que supone Ja pregunta, implica para muchas personas del centro-derecha una contradicción intelectual y una violencia moral.

Entendí la posición inicial de abstención en unos casos o de desentendimiento formal en otros, que las fuerzas políticas del espacio antes mencionado adoptaron muy al inicio de la campaña. Lo propio de las fuerzas políticas, pensaba, era eso, hacer política, como lo hacían asumiendo toda ¡a responsabilidad los socialistas. Intuía que se trataba, legítimamente, de no hacer et juego al socialismo gobernante, evitando lo que parecía la persecución de un fácil éxito plebiscitario y preelectoral, en definitiva, una acción preventiva.

Sin embargo, en ningún momento comprendí ni compartí una afirmación peligrosa, que nunca debiera haberse hecho, sobre todo conociendo la idiosincrasia de quienes nos gobiernan y que se repitió, con excesivo fervor dogmático, quizá para la autotranquilización de algunos. La afirmación es ésta: «Pase lo que pase, España no saldrá de la OTAN.» Pudo haber sido cierta esta afirmación, si no se hubiese arrojado a la arena política, pero verterla y producirse el efecto contrario fue todo uno.

Como consecuencia, el actual presidente del Gobierno ha declarado en reiteradas ocasiones que se encargará de cumplir el veredicto popular si éste es negativo. A pesar del escepticismo general que pueden merecer buena parte de sus asertos, en esta ocasión estoy convencido de que si llega el caso lo hará.

Lo hará porque puede hacerlo. Nada impide que este Parlamento esté tramitando la denuncia del Tratado de Washington el día 18 de marzo o quizá el propio día 14 por la tarde. El hecho de que el partido en el Poder incurriera en una inconsecuencia más no creo que pueda ser seriamente entendido por nadie, a estas alturas, como un valladar o un impedimento consistentes. Quien no lo crea así lea las declaraciones del no socialista señor Calero en Murcia.

Lo hará porque su partido tendrá que hacerlo, con o sin dimisión. Nadie piense que si vence e( NO las cosas van a ser como hasta ahora. Se producirá en ese caso una extraordinaria dinámica que irá a favor sólo de quienes han propugnado abiertamente el NO; es decir, del sector más radical de la izquierda, y, marginalmente, de la extrema derecha. Eí Partido Socialista tendrá que tender de nuevo sus puentes hacia esa izquierda radical que habrá obtenido por primera vez una victoria electoral desde 1977.

Entre esos puentes estará, y quizá de manera más fácil y gustosa de lo que hoy suponemos, la salida de la OTAN, que se convertirá en un hecho irreversible y, hasta si me apuran, irrefragable.

«Bien -me dice un interlocutor- salir de la OTAN no deja de ser un pequeño detalle.»

A quienes piensen de verdad así, que Sania Lucía les conserve ;a vista. Para mí tengo que salir de la OTAN, aparte de algunas y fundamentales consideraciones de orden internacionai, constituye, en et orden interno, el primer desügamierto por parte de la izquierda de tos compromisos y pactos establecidos durante la transición. La ruptura de la primera de las ligaduras.

El centro-derecha no propugna el NO, ni oficial o públicamente lo desea, y en política sólo se puede uno beneficiar de los votos y las posiciones que abierta y limpiamente pide y defiende. ¿Alguien cree sinceramente que una victoria def NO (raerá una dinámica política favorable al centro-derecha democrático? Desde luego nadie lo afirma, y, de nuevo, en política lo que no se puede decir ni afirmar públicamente, no existe.

Estoy persuadido de que el centro-derecha adoptó su posición en prevención de una victoria amplia del SI, pero ahora que lo que parece venir es un triunfo del NO, aquella posición puede no ser ya la más correcta para la defensa de sus intereses e ideales.

La victoria del NO traería, a mi juicio, un cambio cualitativo de la situación española, una clara e inevitable radicalización de las izquierdas. Los beneficiarios principales de dentro y fuera de España dé esta nueva situación, conseguida por fin, después de 1975, no sólo no cejarían en su empeño, sirio que redoblarían sus esfuerzos. Se incrementaría la inestabilidad política. "Con todo esto, no creo qué a nadie se le oculte, más allá del fragor dé la propaganda, que la victoria del NO y la salida de España de la OTAN generarán también dentro y fuera de España procesos económicos negativos.

-Cuanto peor, mejor —me dice otro interlocutor, leninista sin saberlo-. No estoy de acuerdo, no me parece el escenario antes descrito, aquel que preceda a un triunfo electoral del centro-derecha. Sólo Atila puede galopar en el cabaflo de Atila. -Sí, pero toda la culpa será de ellos me añade un tercero.

Efectivamente, la culpa será de ellos, pero Jas consecuencias serán para todos.

En definitiva, superando a la Biblia {cosa por lo demás propia de los españoles) aquí estamos con un poder actuando de Sansón, capaz de derribar las columnas para morir con los filisteos y con algunos filisteos quizá un tanto indiferentes a que les pueda caer el techo encima si los más gruesos bloques caen sobre Sansón.

Es usted un ingenuo catastrotista -se me ha dicho también-. Es posible, pero antes prefiero pecar de ingenuo, que sobre todo se propone evitar desastres, que obedecer al dictado de Jas visceras.

Ahora lo importante es evitar que gane el NO. Cualquier actitud puede ser manipulada en la absurda vorágine creada por la diarquía. Pero ya es daro que el SI no puede ser manipulado en el sentido de una victoria política partidista por goleada. En cambio, la abstención puede ser manipulada como voto en contra y de hecho así se ha anunciado por el Gobierno. Manipulación por manipulación, la única manera de que no haya más noes que sies es que haya más síes que noes, para ello me taparé la nariz y los oídos y votaré que SI.

¿Podrá ser mi actitud manipulada? ¿Peco de ingenuo? Posiblemente; pero yo, por desconfiar precisamente de fas intenciones últimas de quienes han convocado la consulta, no quiero darles pretextos para nuevas y más peligrosas aventuras ni para empezar a desatar las ligaduras. Mi SI, el St de la desconfianza, no podrá ser manipulado para salir de la OTAN.

 

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