La actitud del electorado del centro y de la derecha     
 
 ABC.    10/03/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LUNES 10-3-86

OPINIÓN

ABC, pág. 11

LA ACTITUD DEL ELECTORADO DEL CENTRO Y DE LA DERECHA

SON numerosas, y todas enormemente sólidas, las razones por las que los votantes centristas, liberales y conservadores que hayan decidido acudir a las urnas, no deben votar no, por más que los mecanismos morales de la conciencia impulsan a disciplinar al Gobierno. Un voto de castigo al Gobierno ejecutado de tal manera podría ser en realidad un voto de castigo a los intereses nacionales, comprometidos antes que por nadie por el propio Gobierno al convocar el referéndum y formular las preguntas en un planteamiento jurídicamente inadmisible, por multívoco y desorientador.

A estas alturas, del análisis sobre el referéndum de la OTAN y sobre los términos en que ha sido formulado, cuando el problema ha sido visto y considerado desde casi todos los puntos de vista posibles, parece obligado señalar cómo el fraudulento planteamiento del problema permitiría beneficios ciertos al socialismo gobernante tanto una respuesta afirmativa, un triunfo del sí, como una respuesta negativa, la victoria de los noes. Con el sí prevalece la opción de una presencia subalterna de España en la OTAN, mientras que con la victoria del no se llegaría a un resultado satisfactorio también para el antiatlantismo de fondo que alienta todavía en ciertos planteamientos oficiales.

SI en el supuesto de la victoria presumible de los síes se abriría paso a la consolidación de un proceso devaluatorio del papel de España en el seno de la OTAN, con lo cual el PSOE se zafaba de compromisos por la vía de la ambigüedad, en el caso improbable de la victoria de los noes el Gobierno mantendría en su poder el acceso a esa misma línea, ambigua, de fuga. La inmoralidad última de este referéndum reside en el hecho de que el partido gobernante aspira a endosar a la responsabilidad del pueblo español responsabilidades que sólo al PSOE corresponden. El pueblo español no tiene obligación de cargar sobre sí la liquidación de los errores —gravísimos siempre en política exterior y en defensa— acumulados por los socialistas en el breve espacio histórico que va desde la restauración de la democracia a su acceso al Poder. No se pueden firmar documentos como si fueran cheques cubiertos por los intereses nacionales, cuando aún no se ha llegado al Gobierno, para después negarse a responder de los propios actos y de tales firmas. En política, la alternativa ética al error cometido siempre será la dimisión y nunca la apertura de un juicio moral. Juicio imposible, cuando el ciudadano carece de la posibilidad de dar respuesta a una pregunta multívoca.

POR eso, siendo la posición más lógica y coherente para los electores de centro y derecha, la abstención, es necesario decir a los que, perteneciendo a estos sectores acudan a votar que el no es opción ajena a los intereses indiscutiblemente nacionales por los que apuestan el centro y la derecha. El no es respuesta incompatible con lo que representa esa parte del espectro político español que hizo posible el único cambio cierto que ha habido en España durante los últimos diez años.

¿Haría falta extenderse en consideraciones sobre el género de utilidades que específicamente reportaría a la otra izquierda el hecho de que un número significativo de votantes del centro y de la derecha se pronunciaran con el no? El voto negativo constituiría una invitación en toda regla a que la izquierda comunista tomara bajo su mando la conducción de la enorme fuerza del descontento generado en el pueblo español por el Gobierno de don Felipe González.

El rigor del análisis y la correcta identificación de los intereses puestos en juego por el Gobierno en esta consulta indican, con toda claridad, que el no es opción ajena a la lógica y a la ética en esa porción del electorado a la que nos referimos en este comentario y en nuestra portada.

INSISTIMOS: si la suma de las abstenciones y los «síes» resulta mayoritaria, España debe permanecer en la OTAN. Y de otro punto, caso de que triunfara el no, el señor González debe, por razones éticas, dimitir. Hay que respetar la voluntad popular. Y para respetarla hay que atenerse a su expresión. Esta expresión difícilmente podrá ser lineal, recta y clara en el presente caso, porque la pregunta que se le ha formulado no lo es. Pero, no obstante, todos sabemos qué significarán los síes y qué los noes, lo mismo que los votos en blanco y las abstenciones. ABC, que conforme a su espíritu liberal ha publicado artículos y dado cabida en sus páginas a partidarios y representantes de las distintas opciones puestas en juego, comprende y aplaude las razones de los partidos de centro y derecha en favor de la abstención, el voto en blanco y el voto en conciencia. Y advierte a aquellos electores de centro y derecha que han decidido acudir a las urnas que en opinión de este periódico, desde la serenidad de la independencia y el apartidismo, no se debe votar negativamente.

 

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