Prensa extranjera. 
 España, contra corriente     
 
 ABC.    12/03/1986.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

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España, contra comente

Algunos dicen que la pertenencia de España a la OTAN ayudaría a mantener al Ejército al margen de la política interna española, al ofrecerle un trabajo mejor en qué ocuparse. Algunos piensan que las consideraciones estrictamente militares nunca se han tomado demasiado en cuenta porque España no se encuentra directamente amenazada por la Union Soviética. Según este razonamiento, sí España tuviera que enfrentarse con una amenaza militar, ésta sería probablemente dirigida a Ceuta y Metida, y los altados de España en la OTAN han dejado claro que las responsabilidades de la Alianza no se extenderán hasta las costas del Sur del Mediterráneo. Si la OTAN no hace eso por la seguridad nacional española, también es verdad -se dice- (el último ha sido el señor Taver-ton en la última edición de «Adetphi» sobre este asunto) que España tampoco contribuye mucho a la seguridad militar del resto de la OTAN. (...) Yo, sin embargo, tengo un punto de vista bastante diferente: España es importante para la OTAN en cuestiones militares y la OTAN también debe ser parte importante en las cuestiones de segundad militar española. Si existe una amenaza militar sería contra cualquiera de los países europeo-occidentales (por ejemplo: la República Federal Alemana); ésta debería también poner en peligro los intereses que, en materia de seguridad, tienen todas las naciones de Europa Occidental. Pero, en un caso semejante, Irlanda no podrá ser protegida, a causa de su neutralidad, ni tampoco lo sería España (si se decide por salir de la Alianza). A la inversa, el compromiso de España con la Alianza Atlántica podrá reforzar la capacidad disuasoria de esta organización militar. Puede que sólo se trate de un débil refuerzo, dada la distancia a la que se encuentra España del frente y la infradotactón de su Ejército, pero la disuasión es, en definitiva, lo más valioso. Por otra parte, la retirada de España de la OTAN -que sería la primera en treinta y siete •años- supondría un serio revés político y simbólico para la Alianza, un desaire más grave que si España nunca hubiera formado parte de ella. (...) Lo paradójico es que el Gobierno español dice que se ha visto forzado a plantear la permanencia en la OTAN, justo cuando la tendencia política en el resto de Europa se dirige con fuerza justo en sentido opuesto, es decir, hacia una defensa mejor y una mayor cooperación en materia de seguridad. Uno de tos puntos del paquete de reformas que tiene previsto la Comunidad Económica Europea es un reforzamiento de la política de cooperación entre los Estados miembros, cuya innovación más significativa es su compromiso para «una colaboración más estrecha en materia de seguridad europea».(...) La salida de España de la OTAN representaría un paso atrás para España, para la OTAN y para Europa. Un paso atrás, pero no una tragedia. Puede que complique en algo las cosas, pero en ningún caso podrá evitar la creciente convicción de que la política exterior, la seguridad y la defensa deben recibir una mayor atención si se quiere construir la Europa del futuro. lan Davidson. «Financial Times». Londres.

 

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