Autor: Contreras, Lorenzo. 
 El referéndum sobre la OTAN. 
 Cuando se pierde el cartel     
 
 ABC.    12/03/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NACIONAL

MIÉRCOLES 12-3-80

El referéndum sobre la OTAN

Cuaderno de notas

CUANDO SE PIERDE EL CARTEL

Hoy es el día,de Ja verdad. El día del «sí» o del «no», con la abstención por medio para matizar las proporciones de uno u otro, según las lecturas políticas que se hagan. Detrás queda una penosa campaña en la que Felipe González y sus hombres han dado amplias muestras de lo que es utilizar cualquier arma política con tal de asegurarse la victoria. De todas las comparecencias del presidente, la mejor fue la última que ofreció TVE. Fue la más calculada y técnicamente la más diabólicamente dirigida a suscitar el miedo de los telespectadores. Sólo que en esta ocasión -como también en las anteriores- el orador padecía la profunda limitación de que sus intenciones y la técnica utilizable para dar salida a esos propósitos estaban cantados. Lo cual viene a indicar que el presidente tuvo que optar por un cierto disimulo a la hora de inocular el miedo en los corazones. Un miedo, sin embargo, visible a poco que la experiencia ayude a oír entre líneas.

La intervención no grabada del presidente, es decir, la correspondiente a su presencia en el Palacio de Deportes de Madrid, fue vulgar. Una vez más es preciso señalar que el antiguo comunicador ya no comunica. Con la circunstancia agravante de que su estito se ha hecho más insoportablemente didáctico, con esas pausas en la que el «miren» parece indicar la frontera que se interpone entre la ignorancia irremediable del interlocutor de turno y el advenimiento de una luminosa sabiduría.

Pero no es soto que el comunicador no comunique lo suficiente. Es que su fisonomía ha cambiado desde que .llegó al poder y ha perdido aquel magnetismo del político entre ingenuo y juvenil que enunciaba con aire de convicción las verdades de su familia ideológica, si es que alguna vez tuvo ideología. Eran los tiempos que preludiaban el cambio. El «cambio que fracasó», según pregona desde su postura conservadora, en un libro de estos días, Manuel Fraga Iribarne.

Hay, pues, un problema físico en la personalidad del señor González. Porque así como no supo realizar el cambio convincente, está demostrando que no sabe envejecer. Le está ocurriendo lo mismo que aquellos grandes actores infantiles del cine americano de los años veinte, que no se adaptaron a la nueva voz y a la nueva estampa que su trabajo requería. Entre Felipe González y Mickey Rooney hay una cierta y lamentable identidad. El actor americano no supo entrar en la madurez artística y Felipe González no acaba de encontrar el estilo que te conviene para mantener su antigua condición seductora. Como Carlos Gardel puede cantar: «Me veo perdiendo el cartel / de guapo que ayer / brillaba en la acción.»

Esperemos que sus partidarios, sea cual sea el resultado de hoy, encuentren en la antigua figura un remanente de atractivo espiritual. Pero, por Dios, que deponga el «miren» didáctico y suasorio. Porque ni persuade ni enseña. Es el latiguillo del político en decadencia. Después del «miren», nada. Nada se aprende. Nada se sabe. Nada se ve.

Lorenzo CONTRERAS

 

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