Enigma de la seguridad ciudadana     
 
 ABC.    11/03/1986.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

OPINIÓN

MARTES 11-3-86

Planetario

ENIGMA DE LA SEGURIDAD CIUDADANA

EL periódico dice que el coronel jefe de los Servicios de Seguridad Ciudadana de Madrid ha sido destituido. ¡Ah!, pero... ¿existe un Servicio de Seguridad Ciudadana en Madrid? Nadie lo diría.

Sin embargo, tiene que existir. De lo contrario, mi admirado amigo el general Alcalá Galiano, inspector de la Policía Nacional, no habría podido destituir a ese coronel. Luego existe. No dicen verdad los que se quejan de que les han robado el coche unos forajidos navaja en mano; ni quienes cuentan en las tertulias de qué modo dos guripas sucios y greñudos les limpiaron a él y a su esposa del papel-moneda que llevaban, amén del reloj, las pulseras y los pendientes de oro que lucían; ni los que describen detalladamente la insolencia del asaltante que después de desvalijarle el piso le ha prometido con admirable franqueza una próxima visita.

No. No tienen razón tan fantasiosos narradores. Ni la tenemos quienes estas cosas contamos en los periódicos. Si existen unos Servicios de Seguridad Ciudadana y, además, mandados por un coronel, tienen que funcionar. La producción de servicios tales no puede ser otra que ésta: Seguridad. Luego hay seguridad ciudadana en Madrid. Por lo menos en nómina.

Claro que puede ocurrir algo insospechable. Que a esos servicios no les dejen actuar como quisieran sus mandos políticos. Quede claro que tan descabellada hipótesis se sitúa muy por encima de la cabeza del general inspector. Y no se hace a humo de pajas. Uno ha oído a guardias municipales decir en la calle del Carmen que en el Ayuntamiento no les dejan detener a los trileros y otras subespecies del patio de Monipodio. Explicar que tos guardias, vestidos de paisano, no pueden practicar detenciones a causa de la Ley, y de uniforme todavía menos, porque los delincuentes se dan el piro para regresar al banco de sardinas -léase banco de peatones- por la bocacalle más cercana. Que, incluso, los que están por encima del jefe de la Policía Municipal entienden que no se puede prohibir a los trileros que jueguen porque el que juega to hace porque quiere.

Y cosas así.

A algún policía nacional te he oído yo lamentarse de que ellos no tienen abogado y los atracadores sí. También he oído explicar a un taxista que por retorcerle un dedo a un atracador de taxis ha habido que indemnizar al chico por lesiones. Y «aínda mais», con permiso.

Luego uno puede admitir que existen unos Servicios de Seguridad Ciudadana, aunque sólo sea obligado por la evidencia de que si no los hubiera sería imposible destituir al coronel que los manda. En consecuencia, imagino que los tales servicios deben de ser algo así como la OTAN: un organismo en el que se puede estar para que no funcione, que es lo que, de boquilla, propone don Felipe González al público en la preguntita, una y múltiple, del referéndum.

Si nos quedáramos podría saberse un día que alguien había destituido a un general español, jefe de alguno de tos tinglados de la OTAN, en el que estaba para que no funcionara. Todo un organigrama ya ensayado aquí para la seguridad ciudadana.

Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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