Autor: Contreras, Lorenzo. 
   Doña Rosa y los tres mosqueteros     
 
 ABC.    11/03/1986.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MARTES 11-3-86

El referéndum sobre la OTAN

Cuaderno de notas

DOÑA ROSA Y LOS TRES MOSQUETEROS

El programa sorpresa del domingo por la noche, en TVE, ha servido, con independencia de los actos posteriores, para dar idea de la debilidad argumental del Gobierno. Felipe González fue, con mucho, inferior dialécticamente a sus dos rivales políticos del «no» y la abstención, es decir, a Gerardo Iglesias y Manuel Fraga Iribarne.

Sirvió también el programa para darnos idea de la desesperación de los esfuerzos oficiales por garantizar el triunfo del «sí». La misión de los entrevistadores de los dos rivales del señor González era tan malsana como difícil. Consistía en mostrar al gran público que el «no» y la abstención son dos aberraciones servidas por dos políticos prisioneros de sus propias contradicciones.

Para iniciar esta operación destructora al servicio del gran invitado de Torrespaña obviamente, el señor González -el secretario general del PCE, Gerardo Iglesias, resultó la presunta víctima propiciatoria. Pero pronto se observó que todas las precauciones tomadas resultaban inútiles. Y no consistían esas precauciones en dejar fuera del programa al escritor Antonio Gala, a quien Iglesias proponía como compañero, sino más bien en avisar al dirigente comunista -suponemos que lo mismo ocurrió con Fragacon escasísima antelación antes de que las cámaras le enfocasen.

Van de listos por la vida. Pero la vida es más complicada de lo que ellos mismos creen. Y para empezar tuvieron enfrente a un Iglesias lo suficientemente enojado como para que sus argumentos encontrasen la tensión precisa que el momento requeria. Es decir, para dar bien ante las cámaras que, por ser simples cámaras, carecen de ideología. Eran ellas lo único imparcial de la reunión.

TVE había elegido a la inefable Rosa María Mateos, bolígrafo amenazante o puntualizador en mano, y a los tres mosqueteros cíe la televisión oficial. Concretamente, el director de los servicios informativos, Enric Sopeña; el subdirector, Xavier Vidal-Folch, y el presentador Ramón Colom, cuya escasa simpatía física y nula telegenia no le impide ser el hombre indispensable para las indispensables entrevistas políticas. Cualquiera diría que es el «entrevistador de cámara» del presidente del Gobierno.

Los tres mosqueteros y Rosa María Mateos se enredaron en vulgarísimas preguntas a las que Iglesias respondió con tal contundencia que el arbitro de ta contienda, Manuel Campo Vidal, intentó sacar de sus magras alforjas alguna que otra aportación iluminadora.

Todo en vano. Probablemente el maquillaje impidió ver palidecer a los mosqueteros, cuyo propósito principal se cifraba en identificar el «no» con el punto de vista exclusivo del PCE. Propósito fallido, dada la evidencia de que estamos ante un «no» plural, servido no sólo por una extrema derecha despechada, sino también por toda clase de izquierdas, incluidas las socialistas.

Tampoco Fraga, con sus viejas tablas, pudo ser cazado. Hacerle responsable del triunfo del «no» fue un ensayo vano cuando desde la óptica de la derecha lo que ha fallado ha sido el instinto político del felipismo al convocar el referéndum. La abstención sobrenadó sobre el salvavidas de su lógica: no saldremos de la OTAN aunque el Gobierno pierda su consulta. Y no cabe el préstamo del «sí» para fecundar las posibilidades de una mera política de partido.

Lorenzo CONTRERAS

 

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