Una experiencia única     
 
 Ya.    13/03/1986.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

6 / Opinión

EDITORIAL

Una experiencia única

EN una interpretación urgente de los resultados del referéndum para la permanencia de España en la OTAN, lo primero que tenemos que decir es que se parece bastante a lo que han dicho los portavoces gubernamentales: ha sido un triunfo de la sociedad española. Y añadiríamos algo más: ha sido un resultado bueno para esa misma sociedad. En primer lugar, obviamente, porque la sensatez de los votantes ha permitido que España siga aliada al bloque de países que, en conjunto, forman el mapa de las libertades y la democracia en el mundo. En segundo término porque contiene las suficientes lecciones de política interna para ahuyentar los innecesarios riesgos que en esta consulta se han asumido.

La valoración que los partidos harán del lenguaje de las urnas va a ser inevitablemente interesado. Pero a nadie le falta razón. Puede estar satisfecho el Gobierno, porque ha conseguido lo nunca visto en ningún país: la ratificación popular de una alianza militar. Puede estar contenta la izquierda, porque ha conseguido una presencia del «no» que se convierte en un serio argumento de aviso hacia la política oficial, seguramente trasplantare a otras esferas de la vida pública, Y no peca de insincera t¿ derecha, que puede presentar a sus simpatizantes un notable nivel de abstención, permitiendo, de paso, que el señor Fraga Iribarne pueda decir que se cumplieron sus deseos: una abstención alta, combinada con la permanencia de España en ta OTAN.

Todo eso pertenece a) juego de la política interna, a) juego político de lo «menudo». Lo sustantivo es que nuestro país, después de una azarosa campaña y de unos grados de tensión palpables, no se queda en la cuerda floja de una alianza inestable con el mundo occidental. Ello no impide que, incluso después de reconocido el éxito de la consulta, no nos tengamos que seguir preguntando si no se arriesgó demasiado.

Y Ja respuesta es: se arriesgó demasiado. Si no hubiera existido un uso abusivo de los medios de comunicación pública, si no se hubiera acudido con excesiva vehemencia al recurso del miedo, si no se hubiera contado con la buena voluntad de quienes por disciplina se sometieron a la voluntad del poder, ¿se podría estar cantando victoria? Es dudoso.

El capítulo d« riesgos, una vez conocida la votación, todavía tiene otra faceta: la dimensión de los nacionalismos internos. Cataluña, el País Vasco, Navarra y Canarias han dicho «no», y lo han dicho con idéntica claridad. Basta repasar algunas de las proclamas de los principales líderes nacionales, especialmente de Herrí Eatasuna, para darse cuenta de que el referéndum va a ser utilizado para encontrar en él argumentos de «diferenciación» que alimentarán y darán solidez a los cimientos de los afanes distanciadores. Esta es una nota más de política ínter a que no se puede separar del balance provisional que en estas líneas queremos hacer.

Por último, et señor Presidente de! Gobierno ha tenido un gesto que en justicia debemos aplaudir: no ha querido montarse sobre su victoria —en gran parte personal—, sino que ha mostrado un talante de acercamiento a sus oponentes. Les ha brindado una política de consenso de cara a la inmediata política exterior. Es lo menos que podía hacer para que nadie le pueda acusar de un uso abusivo de su victoria.

Pero también es probable que alguien le pregunte por la posibilidad de que se trate de una prolongación de su triunfo por la vía del hecho consumado.

Pero no quisiéramos con estas notas de obligada reflexión empañar la imagen de un triunfo limpio y claro del que es protagonista todo el censo español. Aun con todos los riesgos, aun con las consecuencias negativas anotadas, lo evidente es que se ha despejado una de las grandes incógnitas de nuestra vida colectiva. Y el hecho de que todos los partidos se muestren satisfechos significa que existe el ambiente para que ese consenso prometido se pueda cimentar en bases sólidas. Y España, definitivamente, es un país alineado y aliado con Occidente. Eso era lo que se jugaba de verdad. Y eso es lo que ha salido de las urnas.

 

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