Luís Solana, en el Palacio de Congresos: ¡Cuatro puntos, es la leche!  :   
 El embajador británico en Madrid mostró su dicha por el éxito del Gobierno. 
 Ya.    13/03/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

REFERENDUM: ALEGRÍA Y DECEPCIÓN

Luis Solana, en el Palacio de Congresos: «¡Cuatro puntos, es la leche!»

El embajador británico en Madrid mostró su dicha por el éxito del Gobierno

Madrid/YA

A las veintiuna horas cincuenta y cuatro minutos de la noche, el ministro portavoz del Gobierno, Javier Solana, y el ministro del Interior, José Barrionuevo, ambos en tono acelerado y con errores de lenguaje, anunciaron la victoria del «sí» en el referéndum sobre la permanencia de España en la Alianza Atlántica.

Hasta entonces había estado aburrido el Palacio de Congresos y Exposiciones. Al margen de los datos de participación facilitados cada cierto tiempo por el secretario general de la oficina del portavoz del Gobierno, Santiago Várela, no había plato informativo que echarse a la boca por los más de 800 informadores que nos habíamos dado cita en la central de datos. Los más atareados, sin duda, los corresponsales extranjeros —alrededor de 300—, que aprovechaban cualquier opinión o recorte de prensa para enviar crónicas a sus respectivos medios. El referéndum ha despertado un gran interés en los países de nuestra área y los periodistas acreditados coinciden en señalar que la importancia de esta consulta popular en España es, para sus países, mucho mayor que unas elecciones generales.

Eso sí, con los primeros sondeos ya públicos que daban la victoria al «sí» propuesto por el Gobierno, comenzaron a aparecer por el Palacio de Congresos significativos hombres de las primeras filas del socialismo. Máximo Rodríguez, decano de los diputados, nada más conocer los datos facilitados por la SER, lanzó las campanas, al parecer extremadamente contenidas durante estos últimos catorce días, al vuelo y aseguró: «Cuatro puntos por encima del «no», tal y como estaba la cosa, es un triunfo rotundo.»

E1 anciano diputado añadió: «Si los demás partidos políticos tuvieran la misma disciplina que impera en el PSOE, entonces podríamos asegurar que el pasado de España estaba enterrado para siempre.»

A su lado, Luis Solana, que no tardaría en lucir una rosa roja en la solapa, añadió en tono lacónico:

«¡Cuatro puntos, es la leche!» El presidente de la Telefónica aseguró que para la Compañía el triunfo del «sí» a la permanencia de España a la Alianza es un hecho histórico que hay que celebrar. «Como socialista —indicó Solana— estimo que este partido acierta a la hora de conectar con el pueblo.»

Conforme aumentaba el aluvión de datos favorables a la propuesta del Gabinete González, el rostro de los representantes socialistas parecía iluminarse. Manuel Marín, comisario ante la Comunidad Económica Europea, con las manos en los bolsillos, subrayaba: «Esta noche, a esta hora, ya, en algunas capitales europeas se habrá suspirado con una cierta tranquilidad.» Para Marín el resultado del referéndum, todavía provisional, al igual que el celebrado semanas atrás en Dinamarca, demuestra que «nadie quiere vivir aislado». Sobre ¿u trabajo en Bruselas, el comisario reconoció que la permanencia en la Alianza favorecía su labor, ya que le permite sentirse respaldado y relajado.

Acaso, uno de los invitados más eufóricos a la hora de repartir felicitaciones era el embajador británico en Madrid, Cordón Lenox, quien, dirigiéndose al ministro de la Presidencia, Javier Moscoso, muy serio él, afirmó en tono exclamativo: «¡Esto es un alivio!». El embajador señaló a YA que se encontraba muy contento. «En mi país —dijo— estamos dichosos de este éxito del Gobierno de Felipe González y de que España continúe en la Alianza. No —añadió—, nunca temimos por el resultado, porque vimos el esfuerzo que se realizaba en favor del "sí".»

 

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