Autor: Álvarez, Faustino F.. 
 Sociedad. 
 Palabras para hoy     
 
 Ya.    11/03/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

SOCIEDAD

Palabras para hoy

FAUSTINO F. ALVAREZ

HOY España mira hacia adentro: la cal de las paredes, la ceniza de los recuerdos, la niebla del futuro. Se han apagado los altavoces y sólo queda el eco de las letanías de estas últimas semanas. Mañana no abren las escuelas y los niños no preguntan por el motivo de la fiesta. «Madre y maestra mía, triste, espaciosa España», exclamaba Blas de Otero reconociendo la huella de Caín sobre el pecho de tantas gentes de mirada apagada y gesto de mansedumbre. Hoy, en el corazón de las plazas y en el techo de los patios, habría que levantar un monumento al español que duda, a quien ha plantado un bosque en su cabeza y, entre los árboles, ha instalado un columpio. Cayeron en las dulces redes de la duda y, hasta el último momento, estuvieron llamando a su puerta, hablándoles de Europa y de la paz y de los misiles y de los cementerios gentes que, en otras ocasiones, los encontraban por la calle y cambiaban de acera o miraban hacia otro lado en el momento de cruzarse. Hemos llegado a este martes de marzo entre pitos y pasodobles y, a la hora de la última suerte, han apagado el griterío para depositar el pulso en un colchón de espuma. Unos días antes se había pedido silencio a los encuestadores para que las cifras no arrasasen, como un torrente ciego, a los últimos habitantes de !a ribera. Hay quienes, al oír la palabra pan o la palabra muerte, no reaccionan más que con preguntas, para saber si el pan cruje o está amargo, para enterarse de si la muerte es un envenenamiento o una liberación, Se pasan la vida dudando sobre todas las cosas y son carne de quien les dé el último empujón. La actitud ante cuanto se les propone es la de quien, en una noche de perros y de viento, no encuentra postura para descansar.

Han sido desalojados los últimos aplausos de los mítines y muchos mensajeros de estos días hoy hacen cola ante la oficina del pagador, puesto que su trabajo ha terminado. Los partes meteorológicos anuncian, en general, buen tiempo para mañana. Las dos Españas han asomado la cabeza en estos últimos días y, afortunadamente, la furia fue enviada a los corrales por mayorales cuerdos e invisibles. Después de tanto andar, hoy España se sienta en silencio. ¿En qué piensa? ¿Qué dolor la ahoga, qué esperanza la ilumina? Sólo suena el silencio.

 

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