Autor: Colchero Sainz, José Virgilio. 
 Referéndum OTAN. 
 El Gobierno no sabrá qué decir a sus aliados si pierde la consulta     
 
 Ya.    11/03/1986.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

YA

Martes 11 de marzo de 1986.

España / 9

REFERENDUM OTAN

El Gobierno no sabrá qué decir a sus aliados si pierde la consulta

Si en el referéndum de mañana saliera el «no», el Presidente González y el ministro Ordóñez deberán

hacer entender esta circunstancia a sus aliados europeos que no han considerado en sus previsiones un

resultado negativo. Tal eventualidad centraba ayer la atención en todos las embajadas de los países de la

OTAN en Madrid.

Madrid/José V. Colchare

El Presidente González y el ministro de Exteriores, Fernández Ordóñez, no saben con qué cara podrían presentarse ante sus colegas de la Comunidad Europea y de la Alianza Atlántica si gana el «no» en el referéndum. Fernández Ordóñez, que hace unos días comentaba la inquietud de sus colegas de la Comunidad sobre el referéndum diciendo que en los encuentros en Bruselas y en coníactos bilaterales «hace tiempo que no me hablan de otra cosa», tiene intención de conectar telefónicamente con ellos mañana por la noche para comunicarles el resultado de la consulta popular.

Y, probablemente, Felipe González utilizará también el teléfono de la Moncloa bien para reafirmar que su Gobierno cumple lo prometido y se queda en la OTAN o para justificarse y tratar de suavizar el fuerte golpe que para la comunidad occidental supondría el «no» después de haber dado a entender a sus colegas europeos que tenía una confianza casi absoluta en que el referéndum se ganaría.

En las embajadas de los países de la OTAN en Madrid era ayer muy grande la inquietud ante el desenlace del referéndum. Un alto representante de una de ellas me comentó: «No nos salen las cuentas para el "sí".» En otros círculos diplomáticos occidentales me dijeron que eran «pesimistas», pero que no perdían la esperanza de «un milagro». Si España no despeja favorablemente la futura relación con la OTAN y el resultado de las elecciones legislativas francesas del domingo abre un período de crisis entre la asamblea y el Gobierno que salga de ella, por un lado, y el Presidente Mitterrand, por el otro, la CEE va a encontrarse con dos miembros «enfermos» entre los que se han mostrado dispuestos a colocarse en

vanguardia de la integración de Europa.

Fernández Ordóñez, que no se contaba entre los minitros más partidarios de celebrar el referéndum, sería el primero en tener que dar la cara al exterior si el resultado fuera «no». A lo largo de los últimos tiempos ha sido de los miembros del Gobierno relacionados con el asunto del referéndum el menos triunfalista respecto al resultado. Otros miembros del Gobierno, incluido el Presidente González, veían el desenlace de una manera mucho más favorable, considerándolo incluso como pan comido. No tengo la impresión de que Fernández Ordóñez, pese a no haber sido entusiasta del referéndum, tenga propósito de dimitir si se pierde. El referéndum no se «coció» en el Gobierno, sino en el partido, donde Fernández Ordóñez es neófito. Tanto desde la sede del PSOE como desde el palacio de la Moncloa le colocaron ante hechos consumados, pero si ahora el resultado fuera adverso, en lugar de dimitir parece que se solidarizaría con la responsabilidad del Gobierno.

En las últimas semanas ha tenido también gran habilidad para «torearse» sobre todo a los dos viejos zorros de la política europea, a sus colegas de Alemania e Italia, Genscher y Andreotti, cuando le han tratado de sonsacar sobre las intenciones del Gobierno si no sale adelante el «sí» en el referéndum. Según mis noticias, González tampoco adelantó el domingo en el encuentro de Lisboa ni al vicepresidente norteamericano, Bush, ni a los demás huéspedes que asistieron a la toma de posesión de Soares como Presidente de la República, qué hará si gana el «no».

 

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