La abstención tenía por objeto desgastar a Felipe González     
 
 Ya.    13/03/1986.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La abstención tenia por objeto desgastar a Felipe González

Madrid/YA

El último comité ejecutivo de Alianza Popular, celebrado el pasado 3 de marzo, estuvo más animado que de costumbre. Tal y como informó YA, hubo dos importantes voces disidentes contra la abstención activa propugnada por Coalición Popular. El senador Juan Arespacochaga, ex alcalde de Madrid, expuso que debían aprovechar el 12 de marzo para desgastar a Felipe González con un «no».

Frente a esta opinión, Gabriel Camuñas pidió un cambio de estrategia ante el desgaste que para Manuel Fraga supondría una victoria de tos «noes». «Si yo estuviera en su pellejo —dijo el diputado aliancista, dirigiéndose a Fraga— me pensaría lo de la abstención.» Camuñas alegó que dirigentes extranjeros amigos podían dejar de ver como tal al jefe de la oposición si España, con la connivencia abstencionista en el referéndum de Coalición Popular, decidía abandonar la Alianza Atlántica.

Fraga contestó a esta intervención

que «entre todos me convencisteis, no me pidáis ahora que cambie de posición, a sólo unos pocos días de ta consultan. Pero los ¡deadores de que «frente al referéndum, la abstención» no residen en la calle Genova. Esta estrategia partió del PDP. La primera vez que surge la idea de la no participación fue en el último congreso nacional del partido democristiano, a principios de 1985. El 4 de febrero de ese año Javier Rupérez, ex embajador de España en la OTAN, una de las principales mentes pensantes de la coalición, ya anunció a lord Carrington, secretario general de la Alianza Atlántica, que «si en España hay referéndum, Coalición Popular no participará».

El PDP movió los hilos

Con este mensaje directísimo el PDP vino a pedir al dirigente de la Alianza Atlántica que moviera los hilos de los primeros ministros miembros de la OTAN «para que eviten que Felipe haga la locura de convocar el referéndum». En más de una ocasión dirigentes de Coalición Popular se han lamentado con sordina que en vez de presionar desde el exterior al Presidente del Gobierno para que se abstuviera de hacer la consulta, las amenazas han llegado a las sedes de AP y PDP para echarle a González en el atolladero de la OTAN.

En Alianza Popular costó convencerse de que lo mejor era abstenerse. Es posible que de no haber sido por la participación en la idea de Miguel Herrero de Miñón, vicepresidente aliancista, Fraga jamás hubiera aceptado la no participación. Contra esta postura se manifestó siempre, hasta el final, el experto en temas internacionales del partido, Luis Guillermo Perinat. Fue el 6 de noviembre, en una cena celebrada por los tres socios de Coalición Popular, cuando el presidente acabó de ser convencido. Osear Alzaga y José Antonio Segurado hablaron claro. Vinieron a decirle: «Mira Manolo, nosotros creemos que lo mejor que debemos hacer es abstenernos.»

El 11 de diciembre los tres socios.

Con la solemnidad conveniente, los tres líderes hicieron público un comunicado en el que anunciaban que Coalición Popular no participaría. Fraga, el dfa 3 de diciembre, fecha en que Carlos Robles Piquer, Javier Rupérez, Perinat y Mella elaboraron el documento ratificado por los líderes ocho días después, Robles, cuñado de Fraga, comentaba a sus coaligados: «Hay un noventa por ciento de posibilidades de que Manolo firme este documento; quedan pues un noventa por ciento de dudas.» Y Manuel Fraga firmó en contra de las consideraciones de correligionarios extranjeros como la fraternal Margaret Thatcher o el líder bávaro Strauss.

La abstención mantenida hasta final por Coalición Popular seguirá dando mucho que hablar en los próximos días. Será el tema central en el comité ejecutivo de AP del próximo lunes. Algunos pueden llevar los «cuchillos afilados» no para atacar, por su puesto, a Fraga, a quien se le respeta más que a César.

 

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