Autor: Lavín, Ramón R.. 
   Inquietud entre los aliados     
 
 Ya.    13/03/1986.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Jueves 13 de marzo de 1986

Inquietud entre los aliados

Bruselas/Ramón R. Lavin

Aunque todos los países miembros de la Alianza Atlántica deseaban un «sí» definitivo a la permanencia española en el seno de la OTAN, los medios diplomáticos de casi todos los países no ocultaban que las consecuencias más graves en caso de la victoria del «no» serían para España, consecuencias negativas de tipo político, económico, militar y tecnológico.

Con un cierto regusto de aprensión, los países miembros de la Alianza Atlántica esperaban ayer hasta última hora para conocer el resultado al referéndum que se celebraba en España sobre la permanencia o no del aliado ibérico en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Anoche, la preocupación era de rigor en Bruselas, en los medios próximos a la Alianza, y no se hacían muchas ilusiones sobre un resultado positivo. Sin embargo, el resultado no parecía alarmarles demasiado.

Desde la adhesión española a la OTAN en 1982, el Gobierno socialista, inmediato vencedor de las elecciones legislativas, bloqueó el proceso integracionista, por lo que Madrid se venía contentando como mero papel de observador en los problemas de defensa.

La victoria del «no», afirmaban las mismas fuentes en Bruselas, «puede acarrear graves consecuencias para España, que podía caer en una especie de aislamiento mucho más grave para él que para sus socios.

En una transmisión vía satélite entre Washington, La Haya, Estrasburgo, Bruselas y Londres, el presidente de la comisión mixta Congreso americano-Parlamento Europeo, Tom Lantos, y el secretario general del Consejo de Europa, Marcelino Oreja, accedieron a contestar las preguntas de los periodistas.

Tom Lantos declaró «que si España permanece en la OTAN sirve a sus propios intereses, a los intereses de Europa y a los de los Estados Unidos. Si se retira no se va a hundir el mundo: permanecerán las relaciones con los Estados Unidos y seguirá la integración con la Comunidad Europea, pero tarde o temprano se reconocerá que ser miembro de pleno derecho de Europa occidental exige participar en lo económico y en la seguridad».

Marcelino Oreja no quiso definirse como secretario general del Consejo de Europa, pero habló como antiguo ministro de Asuntos Exteriores del partido que electuó la transición en España, y pidió la integración en la OTAN. Oreja declaró que participar en la Alianza Atlántica es la garantía de la seguridad para el mundo occidental y para España.

 

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