Violencia criminal     
 
   03/05/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

3-V-73

Violencia criminal

P*L bárbaro ataque a uno* Inspectores da Policía (un» ha muerto) que, en cumplimento de su

deber, intentaban disolver una manifestación subversiva con motivo del 1 «le mayo, provoca

nuestra Indignación y no» obliga a condenar la violencia, que se está ctdue-ffando de nuestra

calles, y a manifestar nuestra solidaridad con aquellos a los que incumbe la abnegada e ingrata

labor de mantener el orden. Las noticia» sobre este caso indican que las víctimas fueron

atraídas a una emboscada; no fue, pues, en el ardor de la lucha como cayeron, tino a

consecuencia de un plan previo. Se agrega que ni siquiera llegaron a poder emplear sus

armas. Espérame» ta protesta de quienes tantas veces han aprovechado las menores

oportunidades de hacerse ofr reprobando la violencia cuando han podido orientar su protesta

de alguna manera contra ios que encarnan la autoridad. Sería un buen ejemplo de

consecuencia. Por nuestra parte, preferimos no esperar para reiterarnos en nuestra línea de

apoyo a la autoridad. El orden público es un bien que pertenece a toda sociedad y que la

nuestra ha conservado durante tantos años para que ahora se deba consentir que, día a día, se

le vayan quitando jirones hasta que no quede nada. Esto no quiere decir que estemos

satisfechos con todo y no creamos que hay muchas cosas que exigen reforma, pero no será

con barras de hierro y cuchillos ni ensañándose en unos policías heridos.

Para la defensa del orden dentro de ía ley no debe nadie titubear en dar su simpatía, su

estimulo y su apoyo; ni debe vacilar la autoridad en dotar a sus agentes de los medios que

necesiten y en procurarles la satisfacción interior. Es éste un problema del que nos ocupamos

ya a proposito de los sucesos de San Adrián del Besos. Pero subrayamos:,defensa del orden

dentro de la ley y por aquellos a quienes legalmente corresponde. Interrumpir actos legales y

autorizados (y aludimos a otro suceso reciente, aunque afortunadamente menos cruento) con

provocaciones análogas, pero del color opuesto; arrogarse funciones que no tocan al simple

ciudadano, recurriendo a la violencia contra quienes no sintonizan con los provocadores, es

meter al país por una senda que acaba en el estado de ¡ungía donde todos cazan a todos. De

sobra sabemos en España lo que es eso y no queremos volver a verlo nunca más. Somos

etutiactanos de un Estado civilizado, con una autoridad encargada de hacer cumplir las leyes, y

deseamos seguir siéndolo.

A CASAREMOS este comentario recordando una vez más que los ^^ problemas de orden

público arrancan siempre de algo que yo no es el orden público y es donde pueden ser

resueltos de manera definitiva. Nuestra sociedad tiene planteada la necesidad de que se le

abran canales para que no se siga dando el caso de que los ciudadanos que podrían apoyar al

Poder de una manera activa y eficaz, con su colaboración y sus iniciativas, no tienen manera

de hacerlo, pero en cambio se deja libre el terreno a la subverván. Ninguna autoridad puede

actuar en el vacío, y cuando no facilita esa colaboración social a que nos referimos, lo único

que hoce es lo que alguna vez hamos llamado dar primas o la clandestinidad. No será a

puñaladas como los elementos que se manifestaron el I de mayo ganarán simpatías para su

causa; pero tampoco bastarán medidas de policía—por justas y necesarias que éstas sean—

paro que los buenos españoles tengan asegurado el orden que les permita mirar sin totobra al

porvenir.

 

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