Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   La hora de la verdad     
 
 El Alcázar.    18/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA HORA DE LA VERDAD

FELIPE GONZÁLEZ ha mantenido su primera conferencia de Prensa. El Secretario General del

Partido Socialista Obrero Español vive un momento delicado: su transformación de líder en

político. Como líder, le hemos visto en estadios y en plazas de toros. Como político tendremos

que verle en la Cámara y en la Oposición, porque, a lo que se ve, el señor González no desea

gobernar. En su conferencia de Prensa ha sido rotundo en casi todos los temas.

Luego veremos. Se ha manifestado contrario a cualquier combinación de compromiso: "!Qué

gobiernen ellos!". Y el Centro tendrá que gobernar, aunque no quiera. Gobernar en el tiempo

inmediato será difícil, porque ya no valdrán las frases sino los hechos. La política de los hechos

no admite malabarismos. Dos y dos son cuatro desde el origen de la Creación y no pueden ser

seis.

De ahí que comprenda y aplauda la actitud del líder del PSOE, que se mueve en un amplio

abanico de compromisos y que ha pasado a ser la figura política del día, Su primera

conferencia de Prensa no es nada del otro jueves, aunque ya asoma, con perdón, la oreja. Las

elecciones generales han sido la liquidación del pasado, dice.

Completamente de acuerdo. Pero, más adelante, un periodista indiscreto va y le suelta en la

mesa el tema de Monarquía o República. Y entonces el líder se sale por la tangente y escurre

el bulto. No, amigo: ahí están los acuerdos del PSOE. Y si los acuerdos están ahí y además el

pasado se liquidó, el señor González no puede decir: "No se plantea el tema de República o

Monarquía, sino el de Dictadura o Democracia".

Eso era antes. Bien es verdad que para cubrirse con el engaño frente al bronco y alegre toro de

la mayoría, asegura diplomático: "No vamos a renunciar a nuestros principios, pero de

cualquier forma serán tos militantes los que decidan el futuro del Partido".

Los militantes —y el electorado en general— lo han decidido ya. ¿O no? Y el señor González,

don Felipe, aunque pierda cierta gracia de "play boy" y empiece a mostrar en su fisonomía la

huella que deja el peso de la púrpura, tiene que coger ese toro por los cuernos y hacer bueno

lo que dijo. Tampoco basta justificarse con la especie de que tos senadores reales han sido mal

designados: "AP tiene más senadores designados por el Rey — afirmó— que por el consenso

de los treinta y cinco millones de españoles". No me atrevería a afirmar tanto.

Lo que me atrevo a afirmar, como resumen a las primeras declaraciones del Secretario General

del PSOE, son dos cosas: una, que ha entrado en el terreno de los hechos y no de las

especulaciones; otra, que tiene que responder ante el electorado de sus declaraciones y

hacerlas buenas en materia de conducta política. Operar de otra suerte seria, acaso, como

defraudar el caudal de votos que ha caído sobre su cabeza. Que a usted le sea leve.

Antonio IZQUIERDO

18 JUNIO 1977

 

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