Autor: Oliva Santos, Andrés de la . 
   La habilidad de Felipe González     
 
 ABC.    14/06/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

La «habilidad» de Felipe González

A finales de semana, el secretario general del P. S.O.E., en TV. E., volvió a dar pruebas de su habilidad al

deshacer algunos argumentos esgrimidos por otras opciones. Pero en una serie de puntos fundamentales

de su exposición, incurrió, a mi juicio, en la misma endeblez dialéctica de sus adversarios. Analizó, muy

brevemente, algunas de sus afirmaciones:

Primera. El P, S. O. E, es un partido con larga historia, no improvisado en un laboratorio. Cierto, pero con

una importante matización; que lo que Felipe González dice en TV. E,, eso sí que está producido en un

laboratorio. Ese no es el socialismo marxista del P, S. O. E. actual, que, al menos hace un mes, seguía

hablando de «lucha de clases» y cuyas Juventudes reclaman hoy la revolución del proletariado. Por otra

parte, la larga historia del Partido Socialista Obrero Español presenta una trágica constante; su

desbordamiento por el Partido Comunista. No digo que esto haya de repetirse inexorablemente. Me limito

a señalar que cuando se apela a la Historia, se debe correr el riesgo de que comparezca indivisible.

Segunda. El P.S. O. E. tiene experiencia de gobierno. Sin entrar a enjuiciar la bondad de tal experiencia,

la afirmación es verdadera con tal de que se refiera al pasado. Si el Partido Socialista Obrero Español

triunfase el día 15 de junio, sus líderes entrarían a gobernar sin ninguna experiencia. No lo digo —ni

mucho menos: no conviene que siempre gobiernen los mismos— en "tono de censura, sino por levantar

acta de algo evidente, que el señor González difuminó.

Tercera. Hace falta credibilidad —completamente de acuerdo—, y el Partido Socialista Obrero Español

siempre ha dispuesto de líderes responsables y honestos. Por ejemplo, don Santiago Carrillo, joven

socialista tránsfuga al P. C. con sus compañeros, benefactor de las propiedades eclesiásticas, ejemplar

servidor del orden público y hoy apóstol de la reconciliación.

Pero, al fin y al cabo, la marcha de Carrillo fue honrosa para el P. S. 0. E. En cambio, el señor Largo

Caballero, ése sí que fue un líder honesto y responsable, no como don Julián Basteiro, a quien el partido

arrinconó y del que últimamente se ha hablado poco en los ámbitos del Partido Socialista Obrero Español,

por considerársele social demócrata.

Cuarta. El parentesco del P.S.O.E. con los partidos socialistas de varios países. Resulta innegable...

siempre que, respecto del S.P.D. alemán, por ejemplo, el Partido Socialista Obrero Español hubiese

tenido —y se carece de ninguna noticia al respecto— su Bad Godesberg: un programa no marxista, que si

existe, será sólo "in pectore" del señor González. No hablemos del socialismo francés, porque al señor

González le puede producir alergia «el programa común». Las observaciones, respecto de otros partidos

—del italiano más vale no hacer mención, habida cuenta de su insignificancia— serían numerosísimas e

importantes.

Felipe González es perfectamente consciente de estar en posesión de una de las etiquetas político-

ideológicas más importantes. Pero, mientras se presente en la pantalla afirmando querer destruir la con

fusión del elector y clarificar la propia imagen, hilvana una habilidosa perorata para consumo de

indecisos a los que su etiqueta pueda atraer, y no para que se digiera de verdad el significado de la

«alternativa» socialista. Y después de todo lo que nos dice, no aparece por ningún lado el P. S. O. E. tal y

como uno venia leyendo que era, según la propia literatura del partido.

Está bien censurar las malas artes de otros en el Gobierno. Pero está mal, es mal comienzo, mala

preparación para estrenarse en el Gobierno, no contarle al elector el programa como es. Según la acertada

tesis de la credibilidad, toda la capacidad del P.S.O.E. para enderezar la situación económica entonces se

convierte en pura suposición.

Andrés de la OLIVA SANTOS.

 

< Volver