Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   La carta del PSOE en Cataluña     
 
 Pueblo.    04/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA CARTA DEL P. S. 0. E. EN CATALURA

SEGUN nos cuenta Josep Bonet en uno de sus más recientes artículos, producido en PUEBLO, la gran

preocupación de los parados socialistas catalanes es la de los problemas que plantea su unificación

agravados, desde el punto de vista del socialismo catalanista, por la presencia en aquella región del P. S.

O. E., del que diré Benet que es hoy, como lo fue ayer, un partido pequeño». Pequeño o no pequeño, es

evidente que su presencia resulta muy poco cómoda a ciertos catalanistas.

± En estas, mismas páginas de PUEBLO gaste amablemente a Felipe González la chirigota de que no hay

para el terreno electoral mas cómodo que el de la provincia de Barcelona, donde casi no tiene que hacer

otra cosa que alargar la urna a las manos de sus paisanos los obreros emigrados andaluces, mucho más

después de la soberana falta de tacto que ha representado el malaventurado libro de Jordi Pujol sobre la

emigración donde los andaluces han salido a tal punto escaldados, que el Ayuntamiento de Santa Coloma,

teniendo en cuenta a los 50.000 andaluces que viven en su término municipal, hasta acordó por

unanimidad elevar una protesta seria contra el libro del politico catalan

± Pero volvamos a Benet, " acusando al P. S. O. E. de lerruxismo y elevándose indignado contra el

partido obrero y marxista que puede caer en la tentación de crear un partido de exclusiva base obrera

castellano-parlante, «Si esto se hiciera —advierte Benet al P. S. O. E., quizá si que conseguiría unos

éxitos electorales a las primeras elecciones que se celebren. Pero también conseguiría la enemistad más

profunda del pueblo catalán

Es curiosa la advertencia de Benet y esa velada amenaza de enemistad profunda del pueblo catalán»

contra un partido que no vendrá otro pecado que el de tratar de conquistar los votos de los castellano-

parlantes. Es una posición nada objetiva, puesto que el P, S. O. E. podría volverla fácilmente en sentido

contrario, romo un guante, haciendo notar a los partidos socialistas catalanes que la defensa a ultranza de

los intereses regionales puede cosecharles la enemistad profunda de los obreros castellano-parlantes.

^El resquemor evidente ^ que produce a Benet la posible presencia electoral del P, S. O. E, en la batalla

electoral de Barcelona es un resquemor sospechoso. Es evidente que algunos partidos catalanes temen la

presencia del P. S. O. E. porque imaginan que los castellano-parlantes van a sentir más garantizados sus

intereses de socialistas «castellanos» por un partido nacional que por los partidos regionalistas. La

susceptibilidad que levantan en esos partidos cualquier conato de «lerruxismo es la mejor prueba de la

poca seguridad que tienen en el atractivo real de su catalanismo a ultranza entre la población emigrada,

^, La culpa del supuesto peligro que significa el P. S. O E. para los socia listas de confesión catalana no

la tiene el P. S. O. E., la tiene la poca confianza de los catalanistas en la emigración, una emigración a la

que no le estén haciendo demasiado fácil la ya difícil tarea de integrarse a un medio que cada día se

radicaliza más y crea más problemas a los castellano-parlantes que no son capaces de afrontar los

problemas del bilingüismo. Sabemos que en este momento hay ya en Cataluña una serie de puestos a los

que, con pretexto del bilingüismo, difícilmente acceden los castellano-parlantes, esos castellano-parlantes

a los que los Benet de turno acaban de descubrir el fascinante atractivo del voto.

Pilar NARVION

 

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