Lucas de Oriol explica su baja del Club Siglo XXI. 
 Falta una base de firmeza     
 
 El Alcázar.    27/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Lucas de Oriol explica su baja del Club Siglo XXI

"FALTA UNA BASE DE FIRMEZA "

Entre los veinticinco miembros que recientemente solicitaron la baja en el Club Siglo XXI, se encontraba

don Lucas Mª de Oriol y Urquijo. "El Alcázar", que trató de encontrar al resto de los exsocios del

renombrado Club sin poder recoger sus declaraciones, recibió del señor Oriol la siguiente respuesta:

No pretendo dar lecciones a nadie, entre otras razones porque me muevo a nivel de unos atisbos

personales, aunque he pensado mucho sobre nuestra actual confusión. Pero cuando en medio de esa

confusión la lealtad señala un camino claro, uno debe obrar en consecuencia sin pensar en

consideraciones oportunistas que conducen a la esterilidad.

En esta hora hay muchas corrientes. Hay una que arrastra. Puede uno apuntarse a la que cree que más le

conviene, o en la que están los amigos. O puede uno buscar aquella en la que encuentra más razón.

En esta hora, la que arrastra es una corriente materialista. Arrastra incluso a muchos que se tienen por

maestros del espíritu. Parece insensato no dejarse absorber por ella. Pero el hecho de que parezca asi no

es razón para entregarse, sobre todo, cuando la corriente empieza a acotarse y la búsqueda de lo auténtico

empieza a fermentar.

El fallo del marxismo ha sido promover la igualdad desde un planteamiento inaceptable: por encima del

hombre no hay ser alguno. Ni Dios. Entonces, el hombre fuerte es un lobo para el débil. Le desprecia y le

utiliza. La igualdad que propone es una masificación reglamentada, contraria a la equidad.

Si antes del marxismo, los hombres eran utilizados parcialmente para conducir resultados económicos,

con el marxismo, la explotación del hombre ha pasado a ser total. Antes los individuos querían "mandar".

Ahora quieren mandar invocando el anonimato de un "colectivo" irresponsable, desalmado.

El marxismo es una postura dialécticamente débil, aunque de momento parezca más fuerte que las

posturas acomplejadas de los que creen que estamos ante un "proceso inevitable". Creo que hay que pasar

la esponja sobre muchos acontecimientos del pasado, pero sin embobecerse en la tarea, y sin hacerlo

desde una posición débil.

Cuando se trata de olvidar desde una postura dialécticamente débil, se confunde apertura con deserción.

El espíritu del Club es, según reiteradas declaraciones de su presidente, el servicio de España y del orden

institucional representativo de su plural cuerpo social: la Monarquía. Pero este servicio exige partir de una

base de firmeza que hoy, según parece no existe.

Como ve, mi baja en el Club es debida a consideraciones de base. No a mezquindades personales.

27 OCTUBRE 1977

 

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