Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Desaustar a los españolitos     
 
 El Alcázar.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

"digo yo que..."

DESASUSTAR A LOS ESPAÑOLITOS

¿Quién habla de que la profesión teatral está en crisis? Al contrario, cada día crecen más actores y se

realizan perfecta mente en las pantallas de TV. ¿Han visto ustedes la intervención de Felipe González,

Secretario General del PSOE antes las cámaras?. Abandonó el buen hombre del jersey, el chaquetón y el

descomiden y se nos presentó con un traje correctísimo y una corbata de nudo Wilson. Desde el primer

instante que te vi anuncié a los míos:

—Atentos porque aquí hay otro que quiere desdramatizar.

En efecto, con un ligero acento andaluz y con ese ojo que se le dispara pero que te hace fotogénico, con

un lejano y vago aire de lo que en Andalucía llamamos ´´catelo transcedental", que les advierto que es un

piropo y nunca un insulto, Felipe González si no anuncio el programa del partido socialista si dijo unas

cuantas cosas que me resultaron especialmente divertidas. Por supuesto, cayó en la trampa de explicarse

con el lenguaje libresco y pseudointelectualoide con que lo hacen casi todos los políticos del momento,

con lo cual se habrá expuesto a que le entienda el diez por ciento de los que le vieron y escucharon.

Pero allá él. Esto a mi me parece un defecto de estrategia. Hay una manera de ser claro y ser entendido

por todos que es muy noble y que no desdice para nada de una actitud intelectual como la que parece

querer observar Felipe González. Del texto y contexto de lo que él dijo hay cosas para reír y otras para

llorar. El partido socialista ha comprendido bien pronto que lo primero que hay que hacer es no asustar a

los españoles.

La técnica está calcada de la que utiliza el partido comunista, que llega incluso a afirmar que no se puede

aguantar que en la U.R.S.S. no haya libertad, utilizando kilo y medio de desasustatizantes, don Felipe

González, cuando se refería a la propiedad privada, viene a decir que hay muchas clases de propiedad

privada. Era algo así como si gritara:

—Españoles que tenéis un piso comprado con letras: el partido socialista no os lo va a quitar. Españoles

que tenéis un coche comprado con letras: el partido socialista no os lo va a requisar.

Don Felipe se mostró también timidísimo respecto a la nacionalización de las empresas hasta el punto de

que un falangista amigo mío que escuchaba la entrevista del Secretario General del PSOE, dijo:

—Pero si este es un "carca"!

Sobre el regionalismo resbaló. Sobre la cuestión del divorcio viene a decir lo mismo que ha dicho Fraga.

Sobre el aborto, un no, pero si. Tampoco el cuestionario era mal intencionado. Porque habría entonces

que haberle preguntado a Felipe González si el socialismo —son palabras suyas— no postula la

estatifícación de casi todas los empresas, la anulación de la pequeña y mediana empresa siguiendo el

ejemplo de Lenin, el día que decidió matar a los cinco mujicks porque prefería enfrentarse con un ejercito

antes que con un pequeño propietario".

Don Felipe González no nos aclara para nada lo que tantas veces ha proclamado y que es el designio del

partido socialista: la creación de una República Federal; y que para él estas Cortes son auténticamente

constituyentes. Es decir, don Felipe González, a la defensiva, vino a explicar a tos españoles que el

socialismo no es tan malo y que no le teman. Y que la tía Amalia puede votar por el partido socialista; no

le quitarán la pensión y que por el contrario se ocuparán mucho más de la asistencia medica y de repartir

la renta nacional.

En fin, don Felipe González, en lugar de salir con un programa de partidos y decir las cosas tal cual son,

se dedicó a desaterrar a los españoles. Todo esto con modos muy gentiles, un poco cejijunto, eso si, pero

lleno de "glamour". De todo lo que dijo el Sr. González no hay ni una sola cosa que no estuviera untada

de vaselina.

Fue una colosal interpretación ante la cual aplaudiría don José María Rodero o el propio José Bódalo.

Pero de verdad, de verdad nadie supo a fondo lo que es el socialismo en, naturalmente, sus tremendos

puntos de contacto con el comunismo. Porque don Felipe González utilizó un truco casi publicitario. En

vez de plantear en que se parecen el comunismo y el socialismo, cogió el centro del tomate. Es decir,

explicó en que se diferencian. Y esto es golpe bajo, juego sucio y una manera como otra cualquiera de

decirle a la gente las cosas de manera trivial que pudiera resultar engañosa.

Con todos los respetos para tos demás líderes, cada día me resulta más simpático Fraga porque por lo

menos, delante de la pequeña pantalla, en las conferencias y en todo cuanto hace dice como Blas Piñar,

las verdades como puños y es, en ocasiones, ofensivo de puro sincero. El juego socialista comunista de

desasustar a los españoles está más claro que el café de una pensión.

ALFONSO PASO

 

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