Autor: Hernández Rodríguez, Marcial. 
 Discurso de Felipe González. 
 Caida de una dictadura a camara lenta  :   
 Cinco bloques - añadió - se pertfilan ante las elecciones. 
 Pueblo.    01/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Discurso de Felipe González

"CAÍDA DE LA DICTADURA A CÁMARA LENTA"

Cinco bloques añadió se perfilan ante las elecciones

MADRID, 1. (PUEBLO, por Marcial HERNANDEZ)—El secretario general del P. S. O. E., Felipe

González, advirtió ayer al Gobierno de los peligros que podría acarrear para la transición democrática la

creación de un partido político propiciado desde el Poder, al estilo del P. R. 1. mejicano.

En el marco de la presentación de una serie de libros políticos sobre temática electoral editados por

Avance intervinieron ayer en un acto, además del secretario general del P. S. O. E, Manuel Azcárate, del

P. C. E.; Jaime Miralles, de Alianza Liberal; Carlos María Bru, de Izquierda Democrática, y Juan Encinar,

del P. S. P. Asistió también el secretario general técnico del Ministerio de la Gobernación, J. Alfonso

Santamaría Costas.

Felipe González hizo un análisis de la situación política actual y dijo que el proceso por el que pasaba

España («la caída de una dictadura a cámara lenta») era atípico, en el sentido de que no había habido

ruptura violenta como en Portugal el 25 de abril o en la propia España en otro 14 de abril, pero que esa

transición había costado 40 muertos, mientras que en Portugal costó sólo ocho.

«Además —añadió— existe la tentación del Poder de sucederse a sí mismo. Para evitar esta tentación es

preciso no sólo una ley Electoral con todas las garantías democráticas, sino también la desaparición del

aparato autocrático del Movimiento y la independencia de los medios de comunicación estatales, sobre

todo radio y televisión.»

Dijo que era una falacia el hecho de que el Gobierno se considerase en una posición de centro y tuviese

que negociar con fuerzas situadas a su derecha, «puesto que es difícil negociar la democracia con quienes

se oponen a ella».

Mas adelante añadió que, ante las elecciones se perfilaban claramente cinco bloques: Alianza Popular,

Centro Democrático, Democracia Cristiana, «familia socialista» y que si se propiciaba la confusión y el

dar una imagen de inestabilidad en estas formaciones, podría hacerse creer en la necesidad de una

«instancia salvadora» que seria ese supuesto P. R. I. a la española» (proyecto que —dijo— no es de ahora

sino que ya está en la mente de los detentadores del poder desde hace muchos años).

En este sentido, y desde esta perspectiva, Felipe González aludió a la legalización del P. S. O. E.

histórico, como hecho que puede dar lugar a confusiones. "Es lo mismo —dijo— que si mañana autorizan

una supuesta "Alianza Popular Democrática".

Dijo también que el porvenir de las futuras elecciones estaría ligado al porvenir de la institución

monárquica y advirtió de una posible disociación de intereses entre la Monarquía («los intereses de la

Monarquía van por la senda de la democracia») y los del propio Gobierno.

En casi idéntico sentido (excepto en lo que se refiere a cuestiones de partido), se manifestó Jaime

Miralles, de Alianza Liberal, quien pidió la desaparición del aparato del Movimiento por suponer un

«instrumento de coacción absoluta sobre el elector», legalización de todos los partidos políticos y el

sometimiento de la forma de estado al consenso popular.

Miralles se mostró optimista y dijo que, pese a todo lo que pudiera ocurrir no podría frustrarse la voluntad

democrática de todo el país.

Manuel Azcárate, de la ejecutiva del P. C. E. aludió a la «monstruosidad jurídica» que supone el envío al

Supremo de la documentación de muchos partidos y aludió a las prohibiciones («miles de prohibiciones»)

que ha habido de actos de su partido, especialmente intolerables en época electoral.

Carlos María Bru, de Izquierda Democrática aludió también a la necesidad de desaparición del

Movimiento («pues con el Movimiento todo se queda parado»), del voto a los dieciocho años y de la

necesidad de limpieza en el proceso electoral.

Por último, Juan Encinar, del P. S. P., dijo, entre otras cosas que «confiamos en que el Gobierno no

obligue a la oposición a replantearse su concurrencia a las elecciones.»

 

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