Felipe González: Hay que luchar contra el paro y la inflación     
 
 Ya.    20/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 151. 

20-III-1977

De los comunistas nos separa, dijo el secretario del PSOE en TVE, el respeto a las libertades colectivas •

Se mostró a favor de la socialización y en contra de la estatalización

Entrevistado por Eduardo Sotillos apareció ayer por primera vez con corbata, en Televisión Española el

secretario general del Partido Socialista Obrero Españo1, Felipe González, en el programa "Informe

Especial", emitido a las 10,45 horas. Durante veinte minutos aproximadamente, Felipe González expuso

las líneas maestras de la política de su partido, después de señalar que la situación de legalidad va

excluyendo la sensación de miedo que antes cundía en quienes se afiliaban a determinados partidos.

El primer secretario del Partido Socialista Obrero Español dijo que para resolver la crisis económica no

hay ninguna varita mágica, pero sí hay medidas que pueden orientar la economía alterando el orden de las

preferencias en la actividad económica.

El orden de prioridades, según él, es luchar contra el paro, la inflación y la deuda exterior, por ese orden

precisamente.

Hace falta incrementar el gasto público en actividades que produzcan empleo, y para incrementar el gasto

público hace falta una reforma fiscal. A nivel europeo de recaudación; si nos colocáramos a él, se

recaudaría un 70 por 100 más, lo que quiere decir que habría 600.000 millones de pesetas para luchar

contra el paro. El 1 por 100 de la población percibe el 20 por 100 de la renta nacional, y esto es lo que hay

que corregir.

El Partido Socialista no hace una mística del programa de las nacionalizaciones. Hay sectores que

podrían estar socializados por razones racionales, como en Francia o Italia, Aquí se han socializado las

pérdidas. La sociedad, en su conjunto, debe controlar los sectores clave, como los eléctricos, y un sector

del crédito.

Esta nacionalización de un sector, del crédito tendría la finalidad de orientar el crédito; se

podría conseguir también con una buena ley de control de ese crédito. Lo que ocurre es que esto

tendría menos credibilidad para el público. Está el Partido Socialista en contra de todo proceso de es

tatalización de la economía que conduzca al socialismo de Estado. El Partido Socialista admite la

opropiedad privada. No quiere que haya acumulación excesiva, en unas pocas manos. La meta es una

sociedad sin clases. El camino para conseguirla es lo que distingue a un partido socialdemócrata de un

partido socialista.

Un socialdemócrata es un socialista moderado que no renuncia a una sociedad en la que desaparezca, el

antagonismo de clases. En España hay quienes creen que la socialdemocracia es un "experimento de

probeta".

A un socialista le separa de un comunista la estatalización total de la economía que impera en los países

que ellos dominan.

El comunismo, además, elimina las libertades individuales colectivas. La organización interna socialista,

es democrática, y en cambio, la comunista es jerarquizada.

Las relaciones del Partido Socialista con la UGT son fraternales

En cuanto afecta a las relaciones de la Iglesia y del Estado, el Partido Socialista entiende que el Estado

debe ser laico y debe regular sus relaciones con todas las instituciones de la sociedad.

En cuanto al matrimonio, cree que hay que distinguir el matrimonio religioso y el civil. En el matrimonio

civil, naturalmente que el divorcio debe ser admitido. En cuanto al aborto, sostiene que es irracional ser

proabortista. Pero resulta que en la realidad abortan 300.000 ciudadanas cada año. No reconocerlo así es

una hipocresía, y, por consiguiente, eso hay que regularlo

La sanidad debe estar toda a cargo del Estado.

La enseñanza debe ser pública, pero esto no quiere decir que deba ser estatalizada.

En cuanto a relaciones internacionales, sostiene la neutralidad de España, pero la responsabilidad de

cualquier compromiso militar debe ser del pueblo. No ve por qué en los Estados Unidos se haya de

decidir lo que afecta a las relaciones militares con España, y en cambio, aquí los españoles no puedan

decir nada sobre ese particular.

 

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