Autor: Villena, Herminia C. De. 
   Felipe González y su baul de disfraces     
 
 El Alcázar.    28/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CRÓNICA DE MURCIA

FELIPE GONZALEZ Y SU BAUL DE DISFRACES

(Por tetex especial para El Alcazar).— Un exiliado murciano don Ángel Pascual ha regresado a

su tierra después de 38 años de ausencia, de ellos, treinta en Venezuela. Es socialista desde

su Juventud y ha decidido englobarse en el PSOE histórico. Sus razones, reflejan los sofismas,

la bis cómica de Felipe González. "A principios de 1976 se presentó en América Felipe

González y tomó contacto con nosotros. La imagen que nos dio fue otra muy distinta de la que

poco después conocimos de él. Una cosa es lo que nos dijo y otra la realidad de su

pensamiento. Nos dio la impresión de que viajaba con una maleta de disfraces. Nos consta que

habla de manera muy distinta según sea el interlocutor. Se pone moderado con los moderados

y extremista con los extremistas. Habla de una manera con Ceausescu y de otra con Carrillo o

con los socialistas alemanes, intentó ganarnos para su partido y luego llegó a nuestras manos

un documento de la reunión de los partidos socialistas del sur de Europa. Felipe en una

ponencia decía que la unión con el partido comunista no podía ser sólo electoral sino para

hechos posteriores: conquistar el poder y sostenerlo. Nos parecía muy triste que algunos

socialistas volvieran a tropezar en la misma piedra de la unión con los comunistas. Decidimos

unirnos a los históricos, palabra que no nos avergüenza sino que nos honra. El PSOE estuvo

siempre lejos de maximalismos y radicalismos. Hoy es mas necesario que nunca, cuando

España esta necesitada de paz, concordia, diálogo y entendimiento, cuando hay que evitar por

todos los medios, alimentar cualquier cosa que lleve a la discordia entre los españoles. Hay

que pensar más en España y menos en el éxito de determinada tendencia política.

El PSOE nunca fue un partido revanchista". El señor Pascual Albarracín que habla de serena

responsabilidad ve muy difícil la unidad socialista. "No se trata de diferencias de tipo

personalista. Este grupo folklórico que actualmente trata de quedarse con la exclusiva del

socialismo, se ha alejado rotundamente de la tradición del partido. Incluso ha cambiado de

emblemas, que fueron tradicionalmente el yunque, el libro y el tintero.

Ellos han copiado de los franceses el puño con la rosa, tal vez sea un símbolo de apoyos

extranjeros que tan afanosamente buscan. Mas que el apoyo ideológico han pretendido y

conseguido dinero que despilfarrar en escenarios tan suntuosos como el del XXVII congreso

del partido. La diferencia mas importante tal vez radique en nuestra postura de no querer

ningún tipo de relaciones con el Partido Comunista". Y por si alguien duda que en nuestra

guerra hubo una entrega en la zona al Partido Comunista añade: "el cinco de marzo de 1939

pusimos fin al chantaje que ejercía el PC sobre España apoyándose en la pretendida ayuda de

armas y alimentos.

Esta postura fue ratificada en todos los congresos del PSOE en el exilio, exceptuando el de

Surennes, de dudosa legitimidad, en el cual fue elegido secretario general Felipe González.

Nuestra única condición para la unidad era la supresión de los pactos expresos o tácitos con el

PC. A eso siempre se negó Felipe González". Resulta increíble que con semejante "curriculum"

aún haya papanatas que créen en él.

Felipe González, en TVE, como un gitano señorito endo mingado, Felipe González, recibiendo

sin corbata a los líderes socialistas europeos, Felipe González con cazadora o en mangas de

camisa cuando se enfrenta con los andaluces, sus paisanos, para hacerles perdonar y olvidar

su "Mercedes" y su magnífico piso y las cuotas que recibe de obreros de Elcano por

asesorarles laboralmente y que suman cientos de miles de pesetas mensualmente; Felipe

González y su baúl de disfraces de quita y pon para engañar a los ingenuos o a los tontos que

le siguen. Felipe González, que se gasta una propaganda de postín con cartelones tan

elegantes, vistosos y grandes como los de ciertos almacenes de fama internacional ha

levantado la gran tramoya que ha posibilitado, la beligerancia que en las "alturas políticas" se le

concedió. Felipe González que hasta su "pataleta" con el presidente, era asiduo de Moncloa,

resulta estomagante y despreciable, lo mismo cuando es recibido con todos los honores por

miembros del Gobierno a quienes no vacilará en engañar a la primera ocasión, como en su

entorno andaluz por el que ha "actuado" justamente este último fin de semana.

Que contraste entre este arribista de la política, corto de edad y largo de astucia, con la

honrada elegancia, de lealtades de Blas Piñar que ha paseado su patriotismo sin mácula y ha

dicho verdades como catedrales e hizo levantar en vilo — más de 32 veces, que el record no lo

tiene el señor González de la Mora, a quien admiró— a teatro lleno, lo mismo en Córdoba que

en Algeciras a un auditorio vibrante de entusiasmo.

Blas Pinar dijo en Córdoba, la del Califato y la de Franco, y en Algeciras frente al peñasco de

Calpe, —el trozo visceral de España colonizado por Inglaterra— , que nuestra patria no

volverá a ser presa del comunismo. Que aún hay españoles con honor y con vergüenza

Sepalo, Felipe González, el nuevo "fregoli" del socialismo con marchamo de Moscú.

Herminia C DE VILLENA

 

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