Autor: Navarro, Julia. 
   El PSOE es una flor de libertad     
 
 Pueblo.    25/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 25. 

ALFONS

GUERRA

EL ULTIMO ROMÁNTICO

EL PSOE ES UNA FLOR DE LIBERTAD

• "Los comunistas han estado llamando socialtraidores a los socialistas porque confiábamos en la vía

pacífica y creemos que el pluralismo hay que aceptarlo"

"A mi lo que me gustaría es enseñar en Una escuela rural"

• "El comunismo piensa que puede llegar al Poder a través de la vía parlamentaria"

Me va a costar mucho describir a este hombre. Es uno de los hombres claves del P. S. O E., quizá el más

Desconocido popularmente, y puede que uno de los de más peso específico dentro de su organización.

Alfonso Guerra es un personaje discutido dentro y fuera del P. S. O. E. Su Imagen es la de dureza,

inflexibilidad, cálculo y pragmatismo. Yo añado, que su gran problema es la Inteligencia, supera con

creces «la alta» nacional... Repleto de una serenidad que te hiela, debe ser un enemigo duro porque

sabe demasiado bien lo que que quiere, dónde va y cómo tiene que ir. Seguramente lo fácil, lo sencillo,

es decir que nació el 30 de mayo de 1940 en Sevilla, hijo número 11 de 13 hermanos de una familia

trabajadora. Que es licenciado en Filosofía y Letras e ingeniero técnico industrial. Director de la librería

Antonio Machado, de Sevilla, director de teatro independiente, escritor. Guerra, con otros compañeros,

organizó las Juventudes Socialistas y el Partido de Andalucía; desde el congreso de Suresnes, en 1974,

ocupa cargos en la ejecutiva del Partido Socialista, habiendo sido elegido en el reciente congreso de

Madrid secretario de organización. Dicen que él fue el que Impulsó que la gente Joven encabezada por

Felipe «ganaran» en el congreso de Suresnes. Dicen... dicen... dicen... Lo que no hay duda es que es un

hombre importante, y que detrás del político está el sentimental, el poeta intimista, y eso sí, siempre el

humanista.

"Hago política por razones éticas; cuando haya libertad, me retiro"

Habrá que encontrar fórmulas para la unidad socialista"

? "La serenidad me gusta; el cálculo no me disgusta, pero la frialdad, sí"

MIRA de frente mantiene alta la mirada y comienza un dialogo fácil, interesante,, sin «paja».

—La unidad, el tan traído y llevado problema de la unidad, ¿qué pasa con este tema y qué

sucedería con Tierno Galván si el P. S. P. se aunara al P. S. O. E.; no es el profesor uno de «los

problemas»?

—En nuestro partido siempre se funciona con procedimientos democráticos. Nosotros pensamos que la

gente tiene sentido común, que medirá el peso especifico de cada uno de los grupos y personalidades que

pudieran fundirse. Pero, de todas maneras, el respeto al método democrático ni queremos ni podemos

saltárnoslo. Habrá que encontrar fórmulas, se podrán encontrar fórmulas; nosotros las estamos estudiando

para que nadie se sienta discriminado, y por el contrario, todo el mundo tenga la posibilidad de aportar su

presencia en el proceso de unidad, al que tal vez en poco tiempo se pueda llegar. Por nuestra parte

estamos haciendo un gran esfuerzo de acomodar la organización que acaba de salir de un Congreso y

tiene sus órganos directivos establecidos, su formulación federal.... pero, insisto, querriamos y estamos

haciendo un gran esfuerzo al pensar no sólo en grupos, sino en personalidades que tienen su problema

específico como hombres conocidos públicamente.

—¿El P. S. O. E. no tiene una parte de culpabilidad en este proceso de la «no unidad de los socialistas»,

un afán de protagonismo?...

—B u e n o, la culpabilidad no sé si se podría señalar en principio quién la tiene y. en segundo lugar, si

merecería la pena buscarla. El hecho es que la clandestinidad ha facilitado la creación de muchos grupos

ficticios. A veces no se sabía distinguir dónde había un grupo ficticio y dónde un partido polí tico, y había

una falta de entendimiento por desconocimiento, puesto que hasta hace poco dos hombres y una maquina

multicopista y un listín de profesionales, ingenieros». abogados, etcétera, hacían un partido en seis meses,

a base de bombardear con papeles que hacían entre los dos en su casa y a los seis meses parecía que había

un partido. La Prensa, que estaba también deseosa de dar una información que no fuera la de la Adminis

tración facilitaba, con buena intención, la creación de grupos ficticios. Quiero de cir, con esto, que todos

hemos tenido una participación en la no unidad del socialismo. Claro que unos la tienen más directa que

otros. Ahora bien, lo importante es resolver el problema: que el socialismo se pueda ofrecer unido al país

y que haya un solo socialismo. Aunque siempre quedarán los flecos de algunos que dirán que representan

al socialismo, pero sin presencia política ninguna.

—Alfonso, hay un dato curioso, la derecha, en casi todas las partes del mundo, afirma que está dispuesta

a llegar hasta el socialismo, concretamente en este país lo dicen los grupos derechistas a diario, ¿qué

sucede? ¿Es que no creen en la capacidad revolucionaria del Partido Socialista Obrero Español en este

país? ¿Hay crisis de identidad del socialismo?

—Por ejemplo, en Europa, concretamente en Italia, ha habido una crisis de identidad del socialismo. El

socialismo en Italia ha estado dando bandazos, aproximándose, a veces, a la Democracia Cristiana porque

les convenía y otras al Partido Comunista porque les iba bien a los comunistas y ellos querían que

también les fuese bien. Como no tenía identidad propia, el socialismo italiano ha estado dando bandazos

de una a otra parte, En España nos encontramos con un fenómeno muy diferente. La derecha no quiere

ofrecerse como derecha, la derecha dice que es el centro, el centro dice que son los liberales; los liberales,

que son los socialdemócratas; los socia1demócratas, que son socialistas; los comunistas, que son

socialistas, todo el mundo quiere ser hoy socialista. Encuentras» gente de la derecha, derecha

recalcitrante, que dice que podría entenderse con los socialistas, y encuentras gente que habitualmente ha

estado sosteniendo durante setenta años la dictadura del proletariado, la jerarquización dentro de los

partidos, la vanguardia obrera en punta, que va a resolver de una manera mítica los problemas del

mundo... o sea, que hoy día todos quieren aproximar su identidad a la del Partido Socialista. Entontes

nosotros no tenemos que movernos, seguimos diciendo lo mismo que decíamos antes. Hace diez años

hacer una critica a los procesos de Moscú inmediatamente era calificado como anticomunismo cerval, y

hoy incluso los que hasta hace poco eran los más acérrimos moscovitas hacen critica a la U. R. S. S. Hace

muy escaso tiempo, decir que la libertad había que preservarla a la individualidad colectiva era calificado

como signo de pequeño burgués, de reaccionario; hoy, esos grupos que lo criticaban lo van pintando por

las paredes, «por la libertad, por el socialismo»... Quienes tienen la crisis de identidad no son los

socialistas, son los demás los que se ven obligados por una circunstancia histórica concreta, porque no

tienen credibilidad social. Durante cuarenta años se ha hecho un lavado de cerebro muy concreto,

utilizando el anticomunismo como plataforma del franquismo, y ahora tienen necesidad de ofredibilidad.

Nosotros, por unas razones u otras, la tenemos, y otros están haciendo el esfuerzo de aproximarse a una

imagen que tenga aceptación popular. Entonces, creo yo que las fuerzas políticas deberían hacer un

esfuerzo de reencuentro consigo mismo y que cada uno hable según la sigla que lleva detrás. El que tenga

una «C» que hable en comunista, y el que tenga «DC» que hable en demócrata cristiano, si no es una

confusión terrible esto de hablar todos en socialista. Por otra parte, no creo, en ningún sentido, que la

derecha confíe en los planteamientos que hace el P.S.O,E entre otras cosas porque si bien nosotros no

somos escandalosos en la forma de hacer nuestros planteamientos, sin embargo los planteamientos que

hoy más afectan a la economía burguesa en este país, los más radicales son los nuestros. Porque todos los

que se dicen muy a la izquierda del P.S.O.E., que habría que ver quién está a la izquierda de quién, pues

son unos planteamientos que eliminan, por ejemplo, toda posibilidad de nacionalización, toda posibilidad

de tocar el terreno que hoy la burguesía, desde el punto de vista económico, tiene en predominio absoluto.

No estamos en la posición de nacionalizar por nacionalizar, no es la fórmula, pero creemos que hay cosas

que hacer que tocan a la estructura económica de la clase dominante y hay que hacerlas sin más. Los

demás, para hacerse creer, están en posiciones más tibias, más moderadas. No creo en absoluto que la

burguesía no tenga miedo del P. S. O. E.; lo que sí creo es que tanto la derecha como el conjunto del

pueblo confían más en la lealtad de los planteamientos del P. S. O. E. Cualquier cosa que diga el Partido

Socialista Obrero Español es más o menos radical, pero creen que lo dice con sinceridad, y de otros no se

fían.

Sobre el P. S. O. E. hay una constante acusación velada, de grupos como el P. C. y otros más a la

izquierda del P. C, de que los socialistas, en los duros años de la dictadura, no han estado en la vanguardia

de la lucha, que el Partido Comunista si lo ha estado, que es el P. C. aglutinante de esa lucha y que el P. S.

O. E. es, desde hace tres años, desde el Congreso de Suresnes, cuando ha comenzado realmente a

funcionar. En fin, que su actuación ha sido en grupos aislados, sin infraestructura interna, sin coherencia

como partido. Y hay una opinión generalizada: que tú fuiste el «cerebro» en e1 Congreso de Suresne, que

El grupo jovea «tomo» el poder con Felipe, pero moviendo tu todos los hilos... La, pregunta concreta es

¿que ha sido del P. S. O. E. en estos cuarenta años de dictadura y qué paso en Suresnes en el 74?

—En estos cuarenta años. en principio, todo el que se movía en el país contra la institución establecida»

Con tra e1 Movimiento, era, en los primeros años, calificado como masón, después como comunista,

fuese de la linea que fuese. Entonces, nosotros, hasta abril del 74, hemos tenido militantes acusados y

condenados por pertenecer al P. C, entre ellos, Nicolás Redondo, aun cuando habían sido sorprendidos

editando «El Socialista», que dice en su cabecera, muy claro: «Órgano del P.S.O.E. y, sin embargo, eran

acusados de comunistas. En abril del 74 fue la última vez que se hizo juicio y se condenaron como

comunistas a once militantes socialistas. Unos días antes habían condenado a Nicolás Redondo como del

P. C. y en el año 1974, Nicolás ya era muy conocido.

Esto, en cierta medida, ha creado una imagen prepotente del P. C, durante unos años, que, a nivel público,

le ha beneficiado, porque todo el que se movía era calificado como comunista. Hoy día eso les incomoda,

porque ellos quieren ofrecer la amalgama del eurocomunismo, que sería interesante de tratar, pero que se

escapa de las preguntas. No se ha conocido la gente represaliada muy duramente en estos cuarenta años,

como el caso de Tomás Centeno, que murió en los calabozos de la Dirección General de Seguridad y

nadie sabe que fue un líder socialista. O que seis ejectuivas cayeron, sucesivamente, o lo del Pozo

Funeres, de Asturias, con veintidós muertos... Pero nosotros creemos que, de todas formas, de poco vale

ofrecer los méritos, el que cada fuerza vaya ahora a decir yo de tal a tal año mira lo que hice, los que me

mataron, los que me encarcelaron, en fin, creo que esto vale poco. Lo que importa es que se haya estado

traba jando y una muestra de que el P. S. O. E. estaba trabajando es, justa mente, lo que tú citas como el

caso de Suresnes. Lo del Congreso de Suresnes no puede ser fenómeno de un día. Un partido no puede

salir a la luz renaciente, renovado, renovador, como salió en el setenta y cuatro, porque a una persona o

grupos de personas se les ocurra que debe salir; porque, en poli tica, el voluntarismo sirve de

poco, dura dos días, pero al tercero, si no hay infraestructura, no funciona.

Efectivamente, en Suresnes hubo una renovación importante del Partido, pero sin infraestructura esa

renovación no se da. El hecho de que alguien considere que fui yo el que organizó la operación, se

equivoca. Yo creo que se han dado tres elementos fundamentales en la renovación del P. S. O. E. Por una

parte, ciertos viejos militantes, algunos de ellos con problemas de esclerosis, la dirección sobre todo, no

supieron estar a la altura de las circunstancias, principalmente durante los años cincuenta. Pero, aun con

eso, ha habido una serie de militantes, unos dispersos, otros organizados en toda la geografía, que han

estado manteniendo la infraestructura de la organización. Si a esto se une la aparición de un grupo de

militantes jóvenes, dispuestos a hacer una aportación ideológica al partido, a modificar los presupuestos

ideológicos, incrementando los con los nuevos planteamientos autogestionarios en boga en el mundo, y a

esto unimos la aparición de un líder socialista, como Felipe González, que ha tenido una importancia

sustancial, pues las tres cosas combinadas dan como fruto la renovación del partido.

Ahora bien, la renovación tuvo importancia desde antes, desde que un grupo de jóvenes y no tan jóvenes

nos planteamos ya hace tiempo, y en colectivo, en que organización se podía trabajar. Qué organización

tenía una estructura que permitiera llevar la voz nuestra, y por exclusión supimos que esa organización

era el P. S. O. E. Una vez dentro hicimos una estrategia del planteamiento de renovación, creímos en ella,

apostamos por ella y salió. Pero eso no es obra de una persona sola, porque si así fuese, esa persona sería

una especie de Supermán. y, claro, Supermán no existe

Insisto en lo que insisten. que tu has aportado la serenidad, el calculo, la frialdad...

La serenidad me gusta, el cálculo no me disgusta, la frialdad me disgusta. Yo no sé por qué razón en

ese orden de cosas a mí se me entiende mal. Si a mi hubiese que definirme, yo al menos me definiría

como el ultimo romántico, y esto está lejos de esos planteamientos que apuntabas. A mi me interesa la

literatura más que nada, la música.. Soy experto en dos autores, Antonio Machado y Clarin. Me gusta la

poesía, escribo poesía intimista, nada de poesia social..., yo creo que la personalidad que se intenta forjar

de mi no es que sea diferente, es que es la contraria. Mi forma de ser es muy entregada a los demás, en el

sentido humanista; sin embargo, hagas lo que hagas, la gente cree que tienes un trasfondo. Mi vocación

no es la política, sino la literatura, a mí lo que realmente me gustaría es enseñar en una escuela rural.

El Congreso de Suresnes dicen que yo lo dirigí, y fíjate que era el primer Congreso al que asistía» Yo

habia incluso organizado el anterior, pero dos días antes del Congreso de Toulouse, después de un mes de

haber estado trabajando en su organización, me volví a España. Yo soy muy especial, no me gusta la

farándula.

En Suresnes me nombraron vicepresidente de la mesa, y creo que desde la mesa dirigí la cosa formal del

Congreso y la gente interpretó que lo dirigía todo yo. Por ejemplo, a la hora de preparar las candidaturas,

yo no estuve en ningún momento en ningún tipo de operación, como no lo he estado en este último. Mira,

yo hago política por razones éticas, en el momento que haya libertad aquí, yo creo que los políticos

ocuparán el lugar de los que como yo están por cuestiones éticas,

—¿Como son actualmente las relaciones P.S.O.E.-P. C. E.? Muchas veces se habla de unidad, sus bases

lo piden en algunos actos públicos, no sé si por folklore o porque así lo sienten.

—El Partido Comunista Español, como otros partidos comunistas, surge a raíz de la aparición de la III

Internacional, que dice que los socialistas han de convertirse en partido comunista y aceptar las veintiuna

condiciones de Moscú. Aquí se establece un debate muy fuerte en el P, S. O. E.; se vota en el año 21; la

mayoría decide seguir en la II Internacional, no unirse a la III, y una minoría se separa y crea un P. C. A

partir de entonces hay dos corrientes que, surgiendo del tronco socialista, comienzan a caminar

independientes. El P. S. O. E. se desarrolló más y el P. C. menos. Durante la guerra, el P. C. crece quizá

por la ayuda de los soviéticos a la República. Terminada la guerra y todos quedamos diezmados. El P. C.

en la clandestinidad, tiene un ambiente de vida superior al P. S. O. E. El P. S. O. E. es una flor de

libertad y el P. C, está acostumbrado a vivir en las catacumbas, le va mejor la clandestinidad. El P. S. O.

E.. a partir del 74, encuentra una posibilidad de movilización pública, empieza a crecer, a tener una

trascendencia política, Y yo creo que se convierte en el primer partido del país. Eso se enrarece además

con una posición de los comunistas, que durante muchos años han estado llamando socialtraidores» a los

socialistas, porque nosotros confiábamos en la vía pacífica, creíamos que el pluralismo había que

aceptarlo, que la libertad es algo de lo que no se debe prescindir ni siquiera en un partido de transición. La

experiencia italiana, Gramsci, Togliatti y ahora Berlinguer, crean un nuevo modelo de comunismo.

El comunismo piensa que a través de la vía de oposición al Estado, pero sin una alternativa que ofrecer al

pueblo, no va a llegar al Poder, y entonces piensa que se puede llegar al Poder a través de la vía

parlamentaria. Esto tiene una incidencia en Francia y en España bastante tardía, porque los italianos

llevan veinticinco años con esa política y los franceses y españoles muy poco tiempo, aunque ahora digan

que llevan desde el 56, Esto es falso, llevan tres años con esa política. Entonces todo esto hace aparecer

una nueva corriente dentro del comunismo, que unos dicen que es hipócrita y otros que es sincera, A mí

no me preocupa que sea o no sincera, a mí lo que me interesa es que se está dando, y cuando tú generas

un movimiento, ese movimiento adquiere su propia dinámica y a veces ya no puedes detener a la criatura

que has puesto en marcha. Si dentro del Partido Comunista se está hablando de libertad, de pluralismo, de

respeto, sea de una manera táctica o sincera, el hecho es que se está hablando, y eso crea una erosión del

monolitismo anterior, que yo creo que es positivo.

Pero de ahí a pensar que el socialismo y el comunismo ya no tienen razón, a existir por separado, creo

que hay una distancia. Porque a los comunistas yo entiendo, y lo digo con la honestidad de un punto de

vista personal, les falta todavía un punto muy importante para que la gente crea en su evolución

democrática o liberalizadora. Y es que no es comprensible para mi ofrecer un modelo de sociedad

democrática si interiormente en el Partido no se trabaja con un mecanismo democrático. Y se quiera o no,

hoy, el P. C. no tiene una estructura democrática; tiene una estructura jerarquizada, que hace que la gente

desconfíe, de que en un partido haya más distancias entre el número l y el 2, que entre el 2 y el 2.000.

Se hace difícil también creer en que sean federalistas en cuanto al Estado, que las colectividades tengan

capacidad de dirigir su propio destino. Muchos no creen que el P. C. haga esa operación. Luego esta el

pasado entre los viejos militantes comunistas y socialistas; está la guerra. Aunque la mayoría de los

militantes de hoy no han vivido la guerra, y entonces no pueden actuar con esos planteamientos viscerales

anti eso» o «anti lo otro». Creo, por tanto, de que hay una posibilidad de no agresión entre comunistas y

socialistas, pero no creo que a corto plazo desaparezcan las diferencias. Aunque si llegamos a un pacto de

no agresión, un pacto no firmado, sino que ambos militantes funcionen asi, pues creo que se habrá

conseguido algo importante en la marcha hacia una sociedad democrática, en principio, y socialista, más

tarde. Pero, en fin, este es un tema muy complejo.

Termina la entrevista. De este hombre me impresiona su cultura, su seguridad aplastante, su sensibilidad

Es un personaje para reencontrar en otro momento. en cualquier lugar, de frente. Es un hombre al que se

puede apostar.

Escribe

Julia NAVARRO

PUEBLO 23 de marzo de 1977

28 de marzo de 1977 PUEBL

 

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