Autor: VARELA. 
   Destabilizar al comunismo (¿Consigna del Partido Comunista?)     
 
 El Alcázar.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DESESTABILIZAR AL SOCIALISMO ESPAÑOL

(¿CONSIGNA DEL PARTIDO COMUNISTA?)

Verá usted: el socialismo español está padeciendo graves tensiones de desgaste que pudieran producir su

desestabilización de cara a las elecciones. El Partido Comunista, por el contrario, camina firme y

dispuesto a luchar y ganar voto a voto, hombre a hombre, en las próximas elecciones. ¿Tiene algo que ver

el proceso de descomposición del socialismo español con la seguridad, cada vez mayor, en que se mueve

el Partido Comunista?

Si uno va hacia los sectores comunistas, encuentra, indefectivablemente esta respuesta: "nosostros

seguimos nuestro camino. Allá ellos". Si, por el contrario, se bebe en las fuentes socialistas, sobre todo en

las del "pesoe", la respuesta es esta otra: "mienten quienes creen que existen graves tensiones entre

nosotros". Pero por encima de las declaraciones oficiales u oficiosas de uno y otro partido existen, según

se ha filtrado, otros problemas a los que no debemos de ser ajenos. Pero vayamos por partes.

LA SITUACIÓN DEL PSOE (r)

Por mucho que los socialistas renovados quieran encubrir sus tensiones, pronto, muy pronto, Felipe no

tendrá más remedio que intervenir para decir que existen, y sobre todo para atajarlas. Efectivamente, a

nadie se le oculta que en el PSOE (r) existen tres claras tendencias: la socialdemócrata de extracción

cristiana; la filomarxista (o de inspiración marxista); y la marxista (o más allá del marxismo: trotskista,

comunista y maoista o tercer mundista).

Entre la primera tendencia —la socialdemócrata— se encuentra Miguel Boyer; que ha dimitido como

vocal de la Ejecutiva Nacional del Partido, precisamente por no estar de acuerdo con la línea y el cariz

que se le quiere dar al Partido.

En la segunda tendencia —la de inspiración marxista— se encuentra Felipe González temeroso, por un

lado, de perder a los marxistas-marxistas, y por otro, de quedarse sin el apoyo de los socialdemócratas, y,

por supuesto, del apoyo alemán.

En la tercer tendencia, es decir en la marxista —y aún más allá— se encuentra Pablo Castellanos que está

muy próximo a los trotskistas, y curiosamente elegido el domingo mayoritariamente vocal de la

Agrupación Madrileña (Pablo Castellanos no es miembro de la Ejecutiva Nacional del Partido, porque en

el anterior congreso no quiso presentarse, ya que según algunas fuentes, consideraba esas reuniones como

una enorme mascarada).

Entre Felipe González y Pablo Castellanos se encuentra Gómez Llorente, secretario general de la

Agrupación Madrileña, persona considerada por la élite del partido como un hombre inteligente, frío,

calculador y moderado dentro de un orden. Pues bien, Boyer se ha ido de la Ejecutiva, pero no del

Partido. Boyer, continua trabajando en la zona de Aravaca-Pozuelo, con entusiasmo.

¿Espera quizá a que se clarifiquen las cosas? Posiblemente. Pero mientras tanto, Pablo Castellanos, ha

iniciado su escalada, una escalada que en opinión de algunos no na hecho más que comenzar. ¿Espera

también que se clarifiquen las cosas? Posiblemente. Pero, ¿puede dar satisfacción Felipe González, al

mismo tiempo, a Boyer y a Pablo Castellanos? Difícilmente. ¿Podría darla R. Gómez Llorente? Algunos

creen que sí.

EL MODELO DE ITALIA, COMO TIPO

Así pues las tensiones existen y son muy graves, porque Felipe González si da marcha atrás vendría a

darle indirectamente la razón a Murillo, líder del otro PSOE, y además podía producirse lo que hace unos

días circuló como rumor: que las juventudes socialistas, los quinientos o mil jóvenes de Madrid y otras

zonas industriales, se pasen en masa al Partido Comunista. Pero si da marcha adelante se puede quedar sin

el apoyo alemán.

Ante esta actitud muchos observadores estiman que detrás de esta confusión general esta la mano del

Partido Comunista que tendría infiltrados en el PSOE a un determinado número de personas. Con ello

tratarían de crear una atmósfera electoral parecida a la italiana, es decir, que fuera el P.C.E. el único

partido que representara la opción de izquierda. Para conseguirlo no tendría más que obtener parecido o

igual número de votos en las próximas elecciones generales. Con ello acrecentaría su prestigio entre un

enorme número de personas todavía indiferentes. Y podría presentarse, como campeón, a las próximas

elecciones, que para el P.C. no serán más tarde que seis meses después de las primeras.

Yo, particularmente, quiero no creer en la "mano negra del P.C.E.". Pero puedo asegurar que el

socialismo español —el socialismo renovado y aún la Federación de Partidos Socialistas que negocian

con grupos que están a la izquierda del P.C.—se ha desestabilizado, se esta desestabilizando cada día

más.

Mientras que por el contrario el Partido Comunista, sólido en su estructura y sin problemas económicos

para su promoción, esta ganando con rapidez a muchos líderes de la izquierda marxista. Me consta que

trabaja fieramente barrio a barrio, con sociólogos y a través de encuestas de opinión, porque el Partido

Comunista —vean la estrategia— no va a ser tan ambicioso a la hora de presentar candidatos como el

PSOE. Presentará menos, muchos menos, pero en aquellas zonas en donde tenga indicios racionales de

que va a ganar. Y efectivamente, vista así la cuestión, el Partido Comunista podría, como en Italia, quedar

como la única opción de izquierda.

VARELA

EL ALCÁZAR

 

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