Autor: Marcos, Ángel. 
 Entrevista a Felipe González en Bruselas. 
 Mayoritariamente se va a aceptar una forma institucional monarquica     
 
 ABC.    18/09/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ABC. DOMINGO, 18 DE SEPTIEMBRE DE 1977.

ENTREVISTA A FELIPE GONZÁLEZ EN BRUSELAS

«MAYORITARIAMENTE SE VA A ACEPTAR UNA FORMA INSTITUCIONAL MONÁRQUICA»

Bruselas, 16, (Entrevista en exclusiva para ABC de nuestro corresponsal,) La visita de Felipe González,

primer secretario del Partido Socialista Obrero Español, a la capital de de Europa comunitaria se ha visto,

una vez más, rodeada de una gran expectación. Bien es verdad que el líder del P. S. O. E. goza de un gran

prestigio en Bélgica. La conferencia de Prensa que ofreció Felipe González en el Centro Internacional de

Prensa de Bruselas dio ocasión, a los informadores nacionales y extranjeros a volver a insistir sobre los

mismos temas, tal vez por continuar en la cabecera de la actualidad.

Por este motivo, para salir de un terreno excesivamente trillado, Felipe González aceptó gustoso al

concedernos unos minutos dentro de su apretado programa de trabajo. Puede parecer reiterativo el insistir

una vez más sobre la forma de Estado en España, pero después de varios meses de proceso democrático el

P. S. O. E. continúa aplazando el problema de su formulación declarativa. Sobre este tema hacemos una

doble pregunta a Felipe González:

COMO EN LAS MONARQUÍAS DEL NORTE

—¿Considera posible posponer constitucionalmente el dilema Monarquía-República? En el seno del

Partido, y dado el prestigio de la Corona, ¿no se está fraguando conscientemente una concepción

instrumental de la Monarquía en su forma actual?

—Yo creo que el problema se plantea a un doble nivel: por una parte, mi partido es republicano

tradicionalmente y va a conservar esa vocación, si se quiere llamar de esa manera, republicana, que es

realmente racional y no irracional o temperamental.

Por otra parte, también se plantea a los niveles de la competencia del Jefe del talado, tanto en un sistema

como en otro, como en una u otra forma de Gobierno. Teniendo en cuenta que probablemente se va a

aceptar mayoritariamente una forma institucional de Monarquía, es evidente que ese problema de las

funciones del Jefe del Estado se plantee como un problema de primer orden, y, a nuestro juicio, en el

proceso de la constitucionalización de la Monarquía es absolutamente necesario. Que ésta ocupe el mismo

lugar que en las Monarquías del Norte.

TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

—Se ha dicho que el programa económico del P. S. O. E. contiene medidas muy concretas en

determinados temas, pero que no se pronuncia sobre el sistema económico en su conjunto. ¿Qué vigencia

tiene esa afirmación y hasta qué punto, en caso de ser cierta, puede encontrarse mediatizada con el firme

apoyo del partido a nuestra futura integración en la C.E.E.?

—La política económica en el partido de transformación de determinadas estructuras arcaicas de la

economía española no contradice, sino que apoya todo un proyecto político socialista de transformación

de la sociedad. Teniendo en cuenta que para nosotros eso no significa de ninguna manera ni una filosofía

de la estatalización de la economía por medio de las nacionalizaciones, que nos parece un error, ni se

trata, por consiguiente, de hacer desaparecer en la economía el juego del mercado.

Para nosotros, la economía tiene que ser de mercado, con correctores importantes desde el punto de vista

de la socialización y del control de determinados medios muy poderosos que aún están en manos

privadas.

Por consiguiente, nosotros tenemos una política limitada en el medio plazo de nacionalizaciones.

Tenemos una política que tiende a solucionar los problemas de la agricultura a través de formulaciones

diversas, de acuerdo con la diversidad que plantea nuestra problemática agrícola. Esta puede ser triple;

cooperativista, empresa pública y empresa privada.

NACIONALIZACIONES EN SECTORES BÁSICOS

Tenemos una política del sector industrial que comprende también alguna que otra nacionalización, pero

sobre todo en sectores que son muy básicos; por ejemplo, nos parece absurdo mantener dos empresas

competitivas de la dimensión de Ensidesa y de Altos Hornos, produciendo las dos los mismos productos y

estando parte en manos del Estado y parte en manos de capital privado. Es decir, nosotros queremos por

el momento, a corto plazo, simplemente, un proceso de racionalización de la economía, teniendo en

cuenta que los intereses que defendemos lógicamente están dentro del conjunto de los intereses del pueblo

español .y de la clase trabajadora. A medio plazo, las reformas estructurales necesarias como para que la

superación de la crisis sea una superación que beneficie necesariamente a la clase obrera.

LA CRISIS INTERNA

— Se habla de crisis internas en la Unión de Centro Democrático, Partido Comunista y Alianza Popular,

y últimamente parecen detectarse síntomas de crisis dentro del P. S. O. E. Con independencia de la

explicación clásica en base a la natural diversidad dentro de una corriente unitaria. ¿No está generando

nuevas tendencias, en especial sobre la perspectiva económica vista desde el Poder?

— Cada vez que se le pregunta a la persona que representa a un partido político, que se suele llamar el

líder, sobre la situación de crisis de su partido, éste dice que no es verdad, que no hay crisis. Yo le voy a

decir que es mentira. Es una tontería e incluso sólo trata de hacer una campaña para tapar las crisis de

otros que están evidentes a la luz pública.

Para nosotros, lo que creemos es que todavía no se ha entendido lo que es el funcionamiento de un partido

democrático, naturalmente porque no se concibe tampoco el funcionamiento de un país democrático.

Nosotros tenemos cincuenta federaciones provinciales y doscientos mil militantes con un crecimiento

rapidísimo del partido en los últimos anos. Los militantes de la clandestinidad son sólo una pequeña parte

de los actuales. Si hay cincuenta federaciones que dan cuenta, y ésta es la esencia de la democracia, a las

asambleas de militantes sobre su gestión, que se produzca una crítica de esa gestión en alguna de esas

federaciones es absolutamente lógico y normal. El hecho de que dimitan los responsables es todavía más

lógico dentro de las reglas de juego democrático.

EL FEDERALISMO

— El socialismo español plantea la estructura del Estado como problema prioritario; la solidaridad de

clases y el contenido económico de las autonomías han sido situados también en primer lugar. ¿Qué

novedades puede acortar en el panorama europeo el federalismo del P. S. O. E. y con qué sistema guarda

mayor semejanza?

— Es difícil, pues aunque parezca un tópico habría que decir que cada país tiene tu propio camino para

articular y solucionar sus propios problemas. Nosotros creemos que, efectivamente, tiene que darse

una perfecta coherencia entre autonomía y solidaridad. Estos son los dos ejes fundamentales de nuestro

proyecto político de futuro en relación con la organización estructural del Estado.

Creemos que la solución más adecuada sería la creación de un marco autonómico a nivel de la

Constitución, que fuera tan generoso que cubriera las aspiraciones máximas de autonomía que se están

dando en el país, que evidentemente se están dando las máximas a nivel de Cataluña y País Vasco.

Cubriendo esas máximas aspiraciones, yo diría que ese mareo autonómico permitiría, en un proceso de

años une no se puede fijar con carácter previo, la integración a ese marco autonómico de todas las

regiones españolas en un proceso de descentralización del poder del Estado, que en definitiva es un

proceso de democratización en profundidad de todo el funcionamiento del Estado.

AUTONOMÍA Y CONCIENCIA COLECTIVA

Esa integración en el marco autonómico no debe imponerse desde el Estado, sino que se debe dejar en

manos de un desarrollo histórico de la conciencia colectiva de cada una de las comunidades que

componen España. Por esto, cuando haya una comunidad con un grado de desarrollo que exija parte de

las competencias del marco autónomo, las tendrá, y cuando exija la totalidad también la tendrá.

Así se evita, por una parte las tensiones interregionales que se pueden crear, puesto que todo el mundo

tiene las mismas posibilidades, y se evite la otra tentación que es la imposición por la fuerza de una

estructura federativa.

Ángel MARCOS

 

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