Autor: A. B.. 
 José Manuel González Páramo, AP. 
 La cultura tiene funciones decisivas para el progreso de España     
 
 Arriba.    25/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ PARAMO, AP

«LA CULTURA TIENE FUNCIONES DECISIVAS PARA EL PROGRESO DE ESPAÑA»

" Cultura es todo aquello con lo que los hombres y la sociedad se afinan, se ponen

a punto y desarrollan su ser, su espíritu, su cuerpo..."

"AP piensa que no corresponde al Estado determinar las formas culturales, la naturaleza, y

contenidos últimos de la cultura"

Dentro de la serie que venimos publicando sobre las alternativas culturales de los partidos

políticos, José Manuel González Páramo expone la ideología de Alianza Popular en esta

entrevista

—¿Cómo definiría la cultura?

—Cultura es todo aquello con lo que los hombres (y la sociedad) se afinan, se porten a punto y

desarrollan su ser, su espíritu, su cuerpo para establecer unas relaciones recíprocamente útiles

con la naturaleza y con los otros, con lo útil del pasado y con lo previsible para el futuro. Si me

preguntas qué es "todo aquello", te diré que la cultura comprende desde las costumbres a las

artes, desde los conocimientos hasta los artefactos, todo aquello que crea un ambiente y una

serie de estímulos de libertad, fraternidad y autorrelación. Las ideologías, los sistemas de

juicios a ideas, el folklore, las normas de actuación y modelos de conducta individual y

colectiva, los acuerdos y los desacuerdos que facilitan el progreso de la comunidad.

La cultura, por el contrario, no debe ser un mecanismo global manipulador. La cultura tiene

funciones decisivas para el progreso de España. Sirve para completar y despertar una serla de

elementos que no van incluidos en la educación formal o que están poco atendidos por la

educación formal. Otra de sus funciones es difundir o aquilatar los valores ante el colonialismo

ideológico de las hegemonías capitalistas y socialistas con pretensiones pseudo-liberadoras;

otra función consiste en drenar y aliviar las tensiones que se producen mediante modelos que

facilitan la convivencia; otra función, en fin, es promover lo que une, el consenso, sin excluir

una dialéctica y unas normas y valores que positiven el conflicto. No excluimos el conflicto de

nuestra consideración de cultura. Para nosotros, la cultura parte de que el hombre no es sólo

sujeto pasivo, sino sujeto activo y creador. Incumbe a los responsables de la cultura el que las

calles, las ciudades, las costumbres faciliten y no agosten una convivencia de mayor calidad. El

modo de afrontar las responsabilidades de la cultura es decisiva hoy. El hombre está cogido

entre dos épocas en una sociedad en modernización y cambio. Debiera promoverse un debate

continuo que aclarase lo que en ella conviene estimular, por encima de las diferencias

partidistas, al pueblo español.

—¿Cuál debe ser a su juicio la intervención estatal en la cultura?

—AP piensa que no corresponde al Estado determinar las formas culturales, la naturaleza y

contenidos últimos de la cultura. Al Estado le corresponde fomentar las condiciones y

suministrar las ayudas y las oportunidades para que la mayoría y la minoría tenga acceso

activo y pasivo a la cultura, sin ánimo de convertir a la cultura en un instrumento de

subordinación directa a él. Como en la cultura interviene la transmisión de conocimientos que

da el sistema educativo, también pensamos que al Estado incumbe vigilar las capacidades de

los transmisores de cultura, la eficacia del sistema docente en conexión con el sistema cultural

para evitar que culturalmente se establezcan contradicciones insalvables.

El Estado debe evitar los monopolios, respetar el pluralismo, promover la participación y

estimular la cultura aI servicio de la convivencia, transmitiendo actitudes y valores que lleven al

ciudadano al ejercicio de derecho, y deberes y a respetar el ejercido de las responsabilidades

de los demás. Corresponde al Estado también el insertar en la actividad cultural libre y

pluralista una idea de interés general, de tal manera que se pongan límites a los enemigos y

manipuladores de la cultura.

—¿AP considera que la cultura ha estado manipulada en la época anterior a la democracia que

hoy vivimos?

—Hay dos conceptos de manipulación. Creo que existen en el mundo tres ondas

manipuladoras que, en realidad, se reducen a dos: la dialéctica de los materialismos y la

dialéctica espiritualista. En este sentido, nuestro país, como todos los países, padece en algún

grado de manipulación, mayor en unas épocas que en otras. En el fondo, la preocupación por

la cultura nace de una conciencia de estas manipulaciones y realmente en este término como

en otros se asienta toda ideología. La liberación cultural nos acerca asintóticamente a la

realidad, pero que nunca logra alcanzarla.

A. B.

 

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