Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
   El XXVII congreso del Partido Socialista     
 
 El Alcázar.    14/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EL XXVII CONGRESO DEL PARTIDO SOCIALISTA ESPAÑOL

Por Higinio PARIS EGUILAZ

DURANTE los días 5 a 8 de diciembre, se reunió en Madrid el XXVII Congreso del Partido Socialista

Obrero Español, acontecimiento importante por su trascendencia para el futuro político de España, por lo

cual consideramos conveniente hacer unas observaciones sobre las conclusiones y posiciones mantenidas

limitando las mismas a la parte económico-social de su programa.

1) SOCIALISMO Y POLÍTICA SOCIAL. Sin tener ideas claras sobre los hechos y la

experiencia que a diario se comprueba, tanto en la Nación propia, como en otras Naciones, no se puede

formar tanto en la sociedad una conciencia que inspire una acción política racional, alejada de utopías,

y la confusión ideológica y el desconocimiento de la realidad, es hoy en España la causa más

importante de la dificultad para conseguir una convivencia, tanto en lo político, como en lo económico-

social. En nuestra opinión, el peligro de las democracias numéricas, más que del principio en si mismo,

se deriva del insuficiente conocimiento de la población sobre las consecuencias de sus decisiones, pues

el conocer, es la condición previa para decidir racionalmente, pero la sistemática negación de los hechos

reales, el engaño deliberado y la propaganda no sólo tendenciosa, sino en gran parte completamente falsa,

conduce a provocar y mantener estados pasionales, sin base real alguna, con la imposibilidad de organizar

situaciones estables y en la España actual uno de los factores negativos más graves es la confusión entre

socialismo y Política social.

El marxismo se funda en que la propiedad privada y la empresa, son siempre el instrumento de

explotación de la población, por empresarios y propietarios, con el resultado de que los propietarios son

cada vez más ricos y los obreros cada vez más pobres, por lo cual hay que suprimir ese sistema y

sustituirlo por la entrega de los medios de producción al Estado, o a comunidades de trabajadores y el

socialismo y el comunismo marxistas, son dos etapas de una misma política, pero los hechos son

contrarios a esa doctrina socialista, pues en las naciones occidentales, incluida España, el porcentaje de

las rentas de trabajo (Asalariados, pequeños propietarios agrícolas, industriales y del comercio y otros

servicios, y profesiones), en relación con la renta nacional representada del 80 al 85 por ciento de ésta.

Los hechos demuestran que las profecías marxistas no se han cumplido, pues las sociedades occidentales

han conseguido un crecimiento de la Renta nacional y una mejora del nivel de vida de los trabajadores,

más alta que los del Este, y que no tiene explicación en la doctrina socialista: por consiguiente es del todo

evidente, que hay una política económico-social distinta de marxismo y mucho más eficaz que la de éste

para toda la población, incluidos los obreros, pero esta verdad se oculta por los doctrinarios a ultranza del

socialismo y esa posición dogmática, contraria a la realidad, no es admisible en una sociedad libre.

2) EL CASO DEL SOCIALISMO ALEMÁN. Es frecuente citar el caso de Alemania, como ejemplo del

éxito de una política económica socialista, pero se silencia que los dirigentes del socialismo alemán

fueron suficientemente inteligentes y patriotas, para adoptar una doble posición; frente al exterior se

consideran "socialistas" y ahí está Willy Brand, que ha sido hasta hace poco tiempo Canciller de la

República Alemana y que ahora es Presidente de la Internacional socialista, pero en el interior el

socialismo alemán comprendió que no llegaría al Poder con el programa de un socialismo marxista y que

no se podía desconocer y malograr la gran obra no sólo económica, sino social, realizada por Adenauer y

por ello, no por táctica, sino por pleno convencimiento derivado de los hechos, en el Congreso de

Godesberg por acuerdo de la gran mayoría de sus afiliados renunció a ser un Partido socialista marxista,

de clase, y proclamaron que su objetivo era "UN SOCIALISMO PARA TODOS", es decir renunciaron a

ser un Partido socialista obrero y en el Congreso de Manhein celebrado este mismo año, se ratificó la

citada posición, también por una gran mayoría, aunque no dejaron de manifestarse grupos marxistas

minoritarios, es decir, el socialismo alemán ha sido un éxito porque abandonó su posición marxista y lo

sustituyó por una Política económica-social realista y así como se debe examinar y juzgar el caso de

Alemania.

Ahí está también el caso de Suiza, país de pocos recursos naturales y que a pesar de ello ha alcanzado un

alto grado de desarrollo y de nivel de vida, sin caer en la vía muerta del socialismo marxista.

Y no hablemos de Estados Unidos, nación en la que el socialismo lo constituye una minoria insignificante

y donde los más hostiles al mismo son los propios obreros, que no son tontos.

3) LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL SOCIALISMO ESPAÑOL. En su reciente Congreso de Madrid y

en una publicación reciente, el Partido socialista obrero Español, afirma que es de origen marxista y desea

una transformación fundamental de la estructura de propiedad de los medios productivos. "Nosotros —

dice—en términos generales, queremos suprimir el derecho de propiedad abusivo sobre la empresa y

sobre la gestión de la empresa de los actuales accionistas, traspasándolos a Consejos de trabajadores que

juzguen y elijan los dirigentes de las empresas de una manera democrática". "Esta democracia debe ser

autogestionaria y debe llevar a cabo la máxima descentralización posible de las decisiones económicas".

Se admite previamente que en España existen distintas nacionalidades y desde el Congreso de 1974 se

propugna una República socialista, un Estado federal y los correspondientes estatutos, posición que se

confirma en el Congreso de Madrid.

Se impondrán las nacionalizaciones en la Banca, Compañías de seguros, siderurgia integral, empresas

eléctricas, carbón, petróleo y servicios públicos de transporte colectivo y una fuerte intervención en el

sector alimentario y fabricación de medicamentos. "Creemos que la supresión paulatina de los derechos

de los accionistas y su sustitución por los derechos de los trabajadores hasta que la soberanía de la

empresas esté en manos de los Consejos obreros, es un proceso que debe llevarse a cabo a través de una

etapa de transición, para que los trabajadores conozcan la marcha de las empresas y sean elegidos cuando

estén capacitados; y en el campo hay que conseguir también una participación autogestionaría de

los trabajadores.

En materia de política tributaria, el objetivo es elevar fuertemente la presión fiscal, estableciendo un

impuesto sobre el patrimonio neto y en cuanto a los planes, económicos, dentro de cada una de las

unidades del Estado federal, se establecerían ciertas limitaciones pactadas entre las nacionalidades y el

Estado. "Se trataría pues de una planificación autónoma en las nacionalidades y en las regiones y de una

optimización, señala que "para que una política de rentas sea eficaz es necesario que los trabajadores

sientan confianza en el Gobierno con el cual pactan y no la desconfianza que deben sentir cuando al

propio tiempo que se intenta desacelerar el crecimiento de los salarios, se dice controlar los dividendos de

los últimos años, como si no supiera todo el mundo que las rentas de los accionistas no vienen por el

dividendo únicamente, sino también a través de las Ampliaciones del capital".

4) OBSERVACIONES SOBRE EL PROGRAMA SOCIALISTA. Sobre este programa y con toda

objetividad, debemos hacer las observaciones siguientes:

1ª El adoptar el principio de una planificación autónoma en las nacionalidades y en las regiones, es

desconocer la naturaleza de los planes económicos, pues en una Nación como España, donde tan unidos

están todos los factores productivos, hay que considerar simultáneamente todos los recursos nacionales

disponibles, única forma de lograr una utilización racional productiva de los mismo y la localización de

los sectores en las provincias por efecto de un Plan es consecuencia del análisis del conjunto nacional.

2ª. El empresario es, en nuestra opinión, y debe ser el centro y el motor de la actividad productiva y el

suprimirlo y sustituirlo por Consejos de trabajadores y por funcionarios en los sectores nacionalizados, es

algo tan primitivo que equivale a desconocer todos los problemas de las empresas tales como la atracción

del ahorro, la obtención de créditos nacionales e internacionales, la tecnología, las posibilidades de los

mercados interiores y exteriores, la organización del trabajo, etc; por lo cual el fracaso sería

absolutamente seguro.

Es un error muy grave creer que los niveles de producción se mantendrán suprimiendo el empresario, lo

que lleva unida la desaparición del sistema de mercado; el ahorro no va a ser declarado a inversiones si no

va a obtener beneficio alguno, por lo cual no tiene sentido pensar que en esas condiciones se va a elevar la

actividad inversora de las empresas y los empresarios, pues si están condenados a desaparecer en gran

parte, no sentirán estímulo alguno, pues su actuación no es más que una etapa transitoria, hasta la

implantación del marxismo.

3a. No es verdad que los accionistas obtengan en la actualidad grandes beneficios aunque pudo ocurrir en

otras épocas, ni que éstos no se controlan y que los trabajadores quedan retrasados en sus niveles de

salarios, pues los accionistas no han obtenido ni en el pasado año, ni en el actual, beneficio real alguno,

pues la inflación ha sido muy superior al importe del dividendo, incluso contando los beneficios de las

ampliaciones de capital, mientras el volumen salarial aumentó en 1975 en un 25 por ciento, la retribución

por hora trabajada en un 30 por ciento y en ese mismo año el índice del coste de la vida creció en un 14

por ciento y el índice de precios industriales en un 11 por ciento, creando así una situación crítica a un

gran número de empresas y la tendencia continuó en 1976. El efecto inmediato de esta política social-

comunista, pues este es su verdadero nombre, ya que no tiene nada que ver con la de la socialdemócrata

europea, provocaría una paralización muy grave. En cuanto al desafío sobre el pacto social, está bien

claro según esa doctrina, que sólo puede haber pacto con un Gobierno socialista, pero si el Partido llega al

Poder y aplica su política, no habrá pactos porque no habrá empresarios importantes; la misma posición

es la adoptada por el Partido comunista. El Partido socialista citado se encuentra ante un problema

insoluble. No puede propugnar un socialismo moderado (Seguros Sociales, Convenios Colectivos para la

regulación de salarios, Viviendas sociales, etc) análogo al de las naciones occidentales, porque la política

social del Régimen ya lo ha sobrepasado y lo único constructivo, sería perfeccionarlo y por ello tiene que

adoptar un programa social-comunista, que en las condiciones de la economía española sería un fracaso

completo, y ni siquiera condena duramente la delincuencia económica en todas sus formas que se

agravarían todavía más con las nacionalizaciones y colectivizaciones en gran escala.

5) LA SITUACIÓN SOCIAL EN LA ETAPA ACTUAL. En el momento presente no es fácil que los

obreros se alejen del marxismo en sus dos aspectos de socialismo y comunismo, porque Congresos como

el aludido siguen ocultando la realidad de que se puede realizar una política social mucho más eficaz que

la del marxismo y es precisamente con ésta, con la que los obreros no sólo no mejoran de situación, sino

que esta sería peor. Por su simplismo, el marxismo tiene el atractivo y el brillo de lo falso, y sólo puede

prosperar en sociedades retrasadas culturalmente, pero en sociedades desarrolladas y libres, no tiene

futuro constructivo alguno.

En España hemos tenido una gran oportunidad en los decenios pasados, con los grandes medios de que ha

dispuesto la Organización Sindical para elevar la formación de los obreros en materia económico-social y

vacunarlos contra el marxismo, pero en nuestra opinión, los dirigentes concentraron con preferencia su

atención en los problemas diarios y no tuvieron suficientes perspectivas de futuro, e incluso en los últimos

años se desviaron de los principios que inspiraron su creación, por lo que muchos obreros retrocedieron

hacia el socialismo marxista.

La insuficiente labor de la Organización Sindical en el sentido expuesto que ahora se comprueba, es de

efectos negativos muy importantes, y oscurece muchas de sus actuaciones positivas. Con el pluralismo

sindical, fuertemente influido por los partidos marxistas, lo que en la etapa anterior no hubiera sido muy

difícil, se ha convertido en un problema grave de la sociedad española actual, tanto en el plano político,

como en el económico-social.

 

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