Autor: Contreras, Lorenzo. 
   El PSOE, en busca del equilibrio interno     
 
 Informaciones.    06/12/1976.  Página: 1-3. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

APERTURA DEL CONGRESO

EL P. S. O. E., EN BUSCA DEL EQUILIBRIO INTERNO

DON FELIPE G0NZALEZ, A FAVOR DE UN «COMPROMISO CONSTITUCIONAL» WILLY

BRANDT, CONTRARIO A LAS ALIANZAS CON LOS COMUNISTAS

EL SEÑOR TIERNO (P S.P.) NO ACEPTA LA INVITACIÓN

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 6

EL XXVII Congreso del Partido Socialista Obrero Español, XIV de los celebrados en España, primero de

los organizados en nuestro suelo desde 1932, ha confirmado en su sesión inaugural de ayer todos los

pronósticos. Está siendo un éxito de brillantez, una escalera de color de altas presencias internacionales,

un modelo de orden, una coartada europeísta del Gobierno y una garantía de que la actual línea política

del P.S.O.E. saldrá reforzada.

Todos los sacramentos de la internacional han sido monopolizados por el partido que fundara Pablo

Iglesias. Ningún representante de otros socialismos estuvo allí para beneficiarse del banquete de elogios.

La dirección del P. S. O. E. invitó a la Secretaría de Coordinación Democrática, razón por la cual Carlos

Santamaria, miembro del P. C. E., y Justicia Democrática, en ausencia de carlistas que inicialmente

figuraron en dicho organismo, fueron las únicas muestras contables de la oposición vigente. En su

discurso. Felipe González, secretario general del partido en Congreso, apenas hizo referencia a las

divisiones socialistas, que reputó escasas, «por no decir inexistentes» desde un punto de vista ideológico.

Alfonso Guerra, secretario de Información y Prensa, diría después, en rueda informativa, que la imagen

más brillante que algunos partidos puedan darse invitando a otras fuerzas políticas corresponde a una

costumbre que el Partido Socialista Obrero Español nunca tuvo.

El reforzamiento del P.S.O.E. por la vía de los respaldos públicos de la Internacional encontró ayer en

Salgado Zenha, «segundo» de Soares en el P. S. de Portugal, la más concluyente intención definitoria.

«La libertad y el socialismo —dijo— pasan por el Partido Socialista Obrero Español.»

Enrique Tierno Galván, presidente del Partido Socialista Popular, y Enrique Barón, alto dirigente de la

Federación de Partidos Socialistas, han rechazado sendas invitaciones para mantener contactos con Willy

Brandt y Felipe González, en el marco de la Embajada alemana, donde esta tarde se celebra un cóctel al

que también ha declinado asistir el vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa, teniente

general Gutiérrez Mellado.

«IN MEDIA RE»

El Congreso del P. S. O. E. se esta desarrollando bajo el lema «Socialismo es libertad». La frase preside,

en rojo, los trabajos plenarios. Cabria decir también que la idea de libertad ha sido escogida como lema

distintivo frente a otros socialismos.

El Congreso parece seguir, en el orden de sus trabajos internos, una norma de «in media re». El editorial

de «El Socialista», leído íntegramente por el secretario de Información y Prensa, Alfonso Guerra, dice en

uno de sus párrafos: «Algunos esperan que los socialistas nos anclemos en posiciones tan moderadas que

pudieran ser puente de tránsito a los últimos náufragos del franquismo Otros quisieran que las

conclusiones del Congreso tuvieran un carácter tan marcadamente radical y delirante como para que el

espacio político que pertenece al socialismo pudiera ser ocupado por otras corrientes con disfraz

socialista».

CINCO ESTRELLAS

La sesión inicial del Congreso ha tenido cinco estrellas oratorias: Willy Brandt, Olof Palme, Felipe

González, Pietro Nenni y François Mitterrand. El primero estuvo en representante de los socialismos

nórdicos más que en presidente de la Internacional Socialista. El segundo estuvo en antifranquista casi

tanto como en socialdemócrata. Para él, para el chileno Altamirano y para los «polisarios» fueron los

mayores y más calurosos aplausos Felipe González estuvo en secretario general de inevitable reelección y

en figura del aspirantado al Poder, con un discurso que tuvo ribetes de programa de Gobierno. Pietro

Nenni fue la reencarnación nostálgica de las Brigadas Internacionales. Mitterrand, un modelo de «esprit»

y un alto exponente del buen decir francés.

Brandt habló en español audible. Palme, en castellano excelente. Los demás extranjeros no hispano-

parlantes hicieron uso de sus idiomas respectivos. Del ex primer ministro sueco diría Alfonso Guerra, al

hacer ante los periodistas el balance del día «Algunos españoles han techado a Olof Palme de bufón. Pero

difícilmente los señores que esto han escrito podrían mantener con él un "tête â tête".»

BRANDT, CONTRA EL COMUNISMO

El discurso de Willy Brandt representó, por sus hechuras intencionales, un ataque contra el Partido

Comunista. Resulta muy difícil sustraerse a esta impresión. Por supuesto, la crítica de Brandt partía de la

hipótesis de que sólo hay un tipo de socialismo democrático, y es el que cobija la Internacional. No

faltaron en el discurso del ex canciller alemán referencias a la peculiaridad de cada socialismo como

argumento supremo de credibilidad democrática.

Willy Brandt se entrevistará con el Rey y con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. Un importante

medida, su discurso respondía a este programa de contactos Era un discurso falto de aristas con las que

herir a la situación oficial vigente. No ocurrió lo mismo con la oratoria de Olof Palme, que según el

resumen de Prensa del propio PSOE, «a las dos de la tarde abandonaba discretamente el salón donde se

celebraba el congreso camino de Suecia».

Entre el Nenni del «no pasarán» y el Mitterrand «vocador del «¿por quién doblan las campanas?»; entre el

Brandt con instinto de huésped, y el Palme con conciencia de persona oficialmente «non grata», Felipe

González fue un modelo de «sincretismo». La presencia de los altos representantes de la Internacional

Socialista, las reafirmaciones constantes del socialismo como factor estabilizador de la sociedad española,

el indudable aliento trabajador que emanaba de las delegaciones militantes, eran motivos para sentir con

satisfacción la renta del éxito. Pero también la coyuntura política parecía imponerle una tendencia al

«mélange».

Y así le vimos aludir al despotismo del pasado, al fenómeno de los «mal llamados o bien llamados

socialistas históricos» (gritos de «unidad, unidad») a la conveniencia de mirar al futuro con afán de

justicia y no de venganza a las «inmensas responsabilidades» del P.S.O.E. en la hora presente, a

Coordinación Democrática como imagen cuasi exclusiva de la oposición, a la utilidad de negociar con el

Poder aprovechando sus contradiciones, a la relativa «progresividad» de la reforma política de Suárez

frente al ensayo de Arias Navarro, a la «hábil jugada» del Gobierno actual como provocadora de una

crisis en Coordinación Democrática a los falsos radicalismos semánticos de otras formaciones políticas, a

la esperanza en el futuro como «acomodador» de cada cual en su sitio verdadero, a la distinción entre

referéndum y elecciones legislativas a las batallas tácticas del momento, a la necesidad de negociar la

transición pero no la democracia, a la resistencia contra la tentación de anclar a la oposición en

«posiciones de principio», al pacto constitucional de las fuerzas de oposición de cara a forzar desde

las Cortes un proceso constituyente (y ello como limite del compromiso), a la crisis económica y su coste

social preponderante, a las «soluciones» del problema económico en sí, a la organización del P.S.O.E., a

la necesaria disciplina dentro del partido (hubo grandes aplausos cuando dijo que 1a línea mayoritaria

debe ser acatada por la totalidad de los militantes), al carácter «no dogmático, sino metodológico y

dialéctico» de «nuestro socialismo», a la lucha contra la corrupción, al recurso de la "vieja y permanente

ética socialista" como arma de lucha y a la concepción federal del Estado español, a la que debe

corresponder un Partido Socialista Federal y no una Federación de Partidos Socialistas...

UN PÁRRAFO A RETENER

No cabe despachar informativamente este discurso de Felipe González sin la constatación informativa de

esta elocuente parrafada, sobre la cual había diferencia de opinión entre los periodistas acerca de si aun

figurando en la versión impresa y distribuida, la leyó o la omitió: «Desde las tesis maoístas hasta las

demócratas cristianas y liberales se asume la responsabilidad de seguir un proceso de presión y

negociación con el objetivo de alcanzar una democracia pluralista por la vía menos traumática posible».

Sobre el «compromiso constitucional», y consciente de la entidad de una formulación que podría

interpretarse como "justificación de la participación electoral como depurativo democrático", Felipe

González explicó: "La idea del pacto constitucional debe ser esclarecida hasta la saciedad; no se trata sino

de garantizar que pese a los intentos seudodemocráticos del Poder, las fuerzas políticas de la oposición

puedan conquistar una constitución democrática."

 

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