Autor: Contreras, Lorenzo. 
 A pesar de las invocaciones a la unidad. 
 El congreso del PSOE ahonda la división socialista  :   
 La ejecutiva, ampliada a diecinueve miembros, no ha reservado plaza para los historicos. 
 Informaciones.    09/12/1976.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

A PESAR DE LAS INVOCACIONES A LA UNIDAD EL CONGRESO DEL P. S. O. E. AHONDA LA

DIVISIÓN SOCIALISTA

LA EJECUTIVA, AMPLIADA A DIECINUEVE MIEMBROS NO HA RESERVADO PLAZA

PARA LOS «HISTÓRICOS»

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 9.

"No dejaremos que nadie nos arrebate la identidad socialista", manifestó ayer, en la clausura del XXVII

Congreso del Partido Socialista Obrero Español, el secretario general, don Felipe González. Su discurso,

coreado con voces de «España está de suerte, el P.S.O.E. es el más fuerte» resultó e1 colofón triunfalista

de unos trabajos no siempre caracterizados por la armonía.

Como cabía prever, la elección y composición de la comisión ejecutiva del Partido Socialista Obrero

Español ha dado la medida de las tensiones internas registradas en el seno del XXVII Congreso,

celebrado en el hotel Melià-Castilla. Un congreso dotado de cara y de cruz, de luces y de sombras, que se

ha saldado con lo que algunos militantes llamaban ayer "cacicada" de una dirección confirmada en su

conjunto renovada por ampliación, pero no por cambios cualitativos, sacramentada por la internacional y

avara de las indulgencias de su base; una base que dio el visto bueno a la gestión gonzalista con la sola

abstención de la Federación de Álava.

El congreso, mal llevado informativamente fue prodigo en la exhibición de sus brillos y hermético en sus

aspectos internos, sometiendo a la Prensa a una accesis de reconstrucciones y conjeturas. Una ceremonia

final en el cementerio civil de Madrid ha invocado el espíritu de Pablo Iglesias fundador de un gran

partido que merecía de sus actuales dirigentes mayor coherencia con los alardes de «democracia interna»

que tanto esgrimieron para la descalificación de otros socialismos.

Muy poco ha laborado el congreso por la unidad de los socialistas, en la medida en que ha puesto

apellidos a la administración de esta ideología, haciendo pasar por el P.S.O.E todas las legitimidades

democráticas de la familia socialista.

Los dirigentes del P.S.O.E. han actuado con ambiciones de exclusiva. «Nosotros dijo Felipe González en

el discurso de clausura— somos los protagonistas del socialismo». Y agregó «Estamos por encima de los

personalismos. Nuestro congreso puede desmontar a sus dirigentes de la dirección y hacer subir a otros.

Quisiéramos que el ejemplo cundiera.»

NADA PARA LOS «HISTORICOS»

Cuando esto decía el secretario general, que en la «renovación» ha pasado a llamarse secretario primero,

las votaciones para la elección de la ejecutiva entrante se desarrollaban a puerta cerrada. A través de una

pantalla de avisos se iba reclamando la presencia de las delegaciones en otro de los salones del hotel. Se

tenía conocimiento de dos candidaturas para integrar la ejecutiva. Una de ellas, presentada por las

federaciones de Asturias, Cataluña, Castellón, Guipúzcoa, Córdoba, Huelva, Murcia, Santander,

Toulouse, Valencia y Vizcaya, fue al final la triunfante. La otra candidatura trataba de situar a los

«históricos», Alfonso Fernández en la presidencia del partido; Turrión, en secretaria de administracion, y

Zarrias, en una de las plazas de vocales. Ninguno de ellos encontró fortuna en el intento. La candidatura

aparecía coloreada de un mayor progresismo que la triunfante gracias a la propuesta de Gregorio Peces

Barba para relaciones internacionales.

No solo fracasó también esta tentativa, sino que, por añadidura, el hombre que reforzaba la línea

gonzalista de la ejecutiva el sevillano Alfonso Guerra, alcanzó el importante secretariado de

organización, a pesar de los intentos de un amplio sector de la base por impedirlo. Se supo que los

«históricos» derrotados habían montado en cólera por entender que los ajustes encaminados a la

composición de la nueva ejecutiva no se atenían a razonables conveniencias de equilibrio El caso ha sido

que la comisión ejecutiva, ampliada de once a diecinueve miembros, no ha tenido hueco para ellos.

La relación de situados, después de un escrutinio cuyos resultados no se comunicaron al congreso, es la

siguiente. Ramón Rubial (presidente), Felipe González (primer secretario), Alfonso Guerra

(organización), Luis Yáñez (relaciones internacionales), Javier Solana (prensa e información), Guillermo

Galeote (propaganda), Luis Gómez Llorente (formación v documentación), Enrique Múgica (relaciones

políticas), Eduardo López Albizu (sindical y asuntos sociales), José María Benegas (juventudes), José

Luis Albiñana (emigración), Carmen García (administración) y Nicolás Redondo, José María Cigarrán,

José María Triginer, Luis Fajardo, Miguel Boyer, Rafael Ballesteros y Antonio García Miralles (vocales).

La presencia de Miguel Boyer en una de las vocalías significa una concesión a la línea socialdemócrata

del partido. En definitiva, la otra cara de lo pretendido con la fallida incorporación de Peces Barba.

LAS CONDICIONES DE LA UNIDAD

La unidad del socialismo no ha ganado con el desarrollo y aportaciones del Congreso del P.S.O.E. Al

socialismo se le han puesto apellidos. Felipe González, durante el discurso de clausura, dijo en su

referencia a los «otros socialistas»: «Si alguna sigla socialista quiere la unidad debe aceptar que el respeto

a la democracia es la base de esa integración.» En otro momento declaró: «La unidad se demuestra

andando. Nosotros somos unitarios con una sola condición: que se respete el juego democrático y la

mayoría que resulte de ese juego.» Conocido es el planteamiento del P.S.O.E. en el sentido de someter a

un congreso conjunto la fusión de todas las familias, con lo cual la mayoría que represento el partido de

Pablo Iglesias convertirla en una absorción cualquier ensaya de superación de las diferencias.

LA IMPORTANCIA DEL CONGRESO

Todas estas objeciones no impiden reconocer la importancia objetiva del Congreso del Partido Socialista

Obrero Español y el ascendente que este colectivo ha cobrado ante la opinión española y mundial. La

sesión de clausura se había iniciado con un discurso del socialista chileno Carlos Altamirano, entre gritos

de «Chile vencerá». Hizo Altamirano historia de la revolución allendista y su trágico acabamiento. El

entusiasmo estalló en muchos momentos. El Partido Socialista de Chile no pertenece a la Internacional, y

Felipe González, en la rueda de Prensa que ya terminado el congreso se celebró para facilitar algunos

pormenores complementarios, dijo que la asamblea había expresado solidaridad con el pueblo chileno en

general y no con el partido de Altamirano, como había llegado a parecer.

Una intervención del representante del Frente Polisario siguió a la de Carlos Altamirano. Grandes

aplausos y gritos de «Polisario vencerá» prolongaron el discurso. Hubo como en la rueda de Prensa del

día anterior, conceptos muy desfavorables para el Gobierno español, y una expresa renuncia del acuerdo

tripartito de Madrid, suscrito en 1975.

OTROS ORADORES

Otros oradores fueron Bentz Carlsson, secretario general de la Internacional Socialista, un miembro del

comité noruego de ayuda a España, a quien Felipe González saludó como «el más veterano de nuestros

asistentes a los congresos del exilio»; un representante del F.L.N. argelino; el representante mejicano del

Partido Revolucionario Institucional, que oyó en una ocasión el grito de «!Fuera el P.R.I.!», «¡Viva el

partido de los pobres!»; el delegado cubano (se lanzaron vivas, a Cuba y denuestos contra los yanquis) y,

finalmente, la presidenta de los Jóvenes Socialistas (JUBS) de Alemania Federal, Heidi Wieczorek-Zeul.

El discurso de la representante alemana resultó, por su tono y contenido, uno de los más radicales del

congreso. "España —manifestó— no se merecía que los fascistas hablasen en su nombre.» Y también,

aludiendo a la Reforma Política, lo siguiente: «Creen que cambiando la pintura, de la fachada ya se ha

construido la democracia.» Sonaron gritos de «Heidi, Heidi».

DE CARRILLO A NICOLÁS REDONDO

Un momento especialmente significativo del congreso fue aquel en que Gregorio Peces-Barba, actuando

como presidente accidental por ausencia de Ramón Rubial, leyó un «sa1udo fraternal» enviado por

Santiago Carrillo en nombre del Partido Comunista de España. Acogida la lectura de la carta con voces de

«unidad, unidad», su contenido hablaba de «proposiciones constructivas para pasar sin traumas de la

dictadura a la democracia». Añadía Carrillo que «no pretendemos un Frente Popular», juicio que estimaba

fabricado por fuerzas reaccionarias.

Tras, una exposición de Miguel Ángel Pino, presidente de las Juventudes Socialistas, subió al estrado

Nicolás Redondo, primer secretario de la U.G.T. El discurso de Redondo contenía, entre otras, las

siguientes precisiones: no aceptación del proyecto de reforma sindical, pues mantiene la base XIII del

Fuero del Trabajo y lo sustantivo de la Ley Sindical de 1972, lo cual implica la continuación de la actual

estructura vertical; referencia a una campaña para la dimisión de los cargos sindicales oficiales;

posibilidad de negociaciones con el Gobierno, siempre que en ello no se vea la búsqueda de un pacto

social "auspiciado por la burguesía»; petición de devolución de los «bienes expoliados a la U.G.T. en

1939»; derecho irrenunciable a ellos, así como el patrimonio sindical acumulado por las cuotas sindicales;

rechazo de las tesis sindicalistas de la unidad por la unidad, y sobre todo expresión de las aspiraciones de

la U.G.T. en el sentido de ser «la gran central unitaria de la clase trabajadora". Nicolás Redondo razonó la

imposibilidad del pacto social en función de que las libertades han de ser conquistadas todavía. Pero, en

especial, destacaba la vocación ugetista, paralela a la del P.S.O.E., de aparecer como la gran formación de

reclutamiento obrero.

QUE NADIE SE LLAME A ENGAÑO

El discurso final de Felipe González fue una pieza política repleta de consideraciones sobre el papel

estelar del P.S.O.E. Evocando a Pablo Iglesias dijo que "le entregamos de nuevo un partido capaz de

protagonizar la vida política de este país". Agregó que "hemos unido en una misma organización al sector

histórico y al sector renovado". Hizo referencia al "espíritu pablista de nuestro partido", y advirtió: "Que

nadie le llame a engaño: el nuestro es un partido que, respetando las libertades, quiere transformar la

sociedad. Es capaz de la flexibilidad y de la inflexibilidad: de la primera, para avanzar sorteando

obstáculos, y de la segunda, para preservar su esencia última." Manifestó que el congreso ha ofrecido

alternativas económica, política, cultural, social, además de un programa de transición y una línea política

de actuación. Recomendó, por último, "organización, organización y organización". Y, sobre todo, hizo

constar que el partido mantendrá su independencia por encima de las alianzas, de modo que no quepa

confundir la unidad con el unitarismo.

EL PROCESO ELECTORAL

En cuanto al proceso electoral, la ponencia política aprobada destaca que el congreso del P.S.O.E. "hace

un llamamiento a la opinión pública en el sentido de apoyar la abstención activa en el referéndum

denunciando su naturaleza antidemocrática" Ahora bien, en punto a 1as elecciones se ha acordado en

dicha ponencia que "solamente serán democráticas y, por tanto, legítimas, unas elecciones en las que se

den las condiciones especificadas en el documento de la Plataforma de Organismos Democráticos..." "En

las negociaciones con el Poder, el P.S.O.E. defenderá el cumplimiento de esas condiciones de cara al

proceso electoral. En tanto no se den dichas condiciones, la participación del P.S.O.E., en cualquier tipo

de elecciones, se hará por decisión del comité nacional del partido y se acompañará de una intensa

campaña de información en la base. Ante la próxima consulta electoral, y si fuese decidido por el Comité

Nacional la participación en ella, el P.S.O.E. concurrirá con listas propias individualizadas".

UNA BANDERA REPUBLICANA

La ponencia de nacionalidades, otra de las aprobadas, revela que "después de largos debates", que duraron

hasta bien avanzada la madrugada, se acordó estructurar el Estado español como una República federal,

en la que se integren todos los pueblos de España, teniéndose en cuenta tanto a las nacionalidades como a

los entes federados y entes locales.

Cuando Felipe González terminó el discurso de clausura se cantó, como es lógico, la "Internacional". Lo

inesperado surgió cuando, después de oírse gritos de "España, mañana será republicana", un joven avanzó

por el centro del gran salón del congreso portando una bandera de la República. El incidente duró breves

minutos y no pareció agradar en absoluto a la mesa.

9 de diciembre de 1976

INFORMACIONES

 

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