Felipidades     
 
 Diario 16.    09/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

D16

09/12/76

Felipidades

El Congreso del PSOE ha concluido con un rotundo éxito para la línea política representada por Felipe

González, lo que podría permitir que una gran corriente de la opinión nacional —millones de votos y de

ciudadanos— se sintiera representada por un partido que busque la implantación del socialismo, pero

insistiendo machaconamente en la defensa de la libertad. La madurez ha prevalecido sobre los

maximalismos que amenazaban con reducir al PSOE a un partido "puro y duro" de escasa importancia

nacional.

La composición de la Ejecutiva elegida por el Congreso significa un espaldarazo a la síntesis del partido

que encarna Felipe González, y un claro fortalecimiento del ala moderada, encabezada por Enrique

Múgica, Miguel Boyer y otros. Largas horas de debate fueron necesarias para lograr la aprobación de esta

Ejecutiva. Concretamente la Federación Madrileña, calificada como una de las más izquierdistas, hizo

todo lo posible por dinamitar la línea felipista oponiéndose a Alfonso Guerra, tratando de expulsar a Luis

Yáñez, intentando vetar a Miguel Boyer y, cuando lo vieron todo perdido, sus delegados se abstuvieron

en la votación.

Democracia es democracia, les recordó el primer secretario del Partido, indicándoles que la ley de la

mayoría tenia que ser obedecida a rajatabla hasta que próximos congresos permitieran el lanzamiento de

nuevas candidaturas. Pero la derrota de Madrid, según ciertos observadores, fue tan apabullante que no es

de descartar que se produzcan intentos de escisiones o salidas de militantes del partido. Son cosas de la

vida.

Lo que sí es cierto es que la corriente que encabeza Felipe González demostró que la madurez puede ser

mayoritaria en el seno del PSOE. En larguísimas discusiones fueron rechazados radicalismos peregrinos,

que podían haberse convertido en una verdadera enfermedad infantil del socialismo. Fueron rechazadas

propuestas tales como la abolición de la familia, la desaparición de los delitos de violación y estupro, la

excesiva insistencia en un republicanismo de combate, la inquietante bandera de la dictadura del

proletariado, etc. Ganó el realismo, a pesar de que quedan resabios infantiles todavía. Las resoluciones

finales demuestran que todavía el PSOE se mira demasiado su propio ombligo, piensa y habla a veces

más para su base que para el país, y olvida quizá que las elecciones son inminentes y que aquí hay que

hablarle más al ciudadano y menos al militante.

Tras el congreso, fortalecida radicalmente la línea política de Felipe González, el PSOE ha vencido su

primer sarampión de juventud y parece estar en condiciones de lanzarse a la batalla política en el gran

escenario nacional. Sus dirigentes pueden ya pactar, hablar al país y de canalizar a una parte importante

de la opinión que exige implantar la justicia en esta tierra sin sacrificar ni un ápice la libertad. Y esto es

bueno para el país.

 

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