Ejecutiva: De diecinueve, sólo cuatro son obreros     
 
 Diario 16.    09/12/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Ejecutiva: De diecinueve, sólo cuatro son obreros

MADRID, 9 (D16), — El presidente del PSOE —cargo creado ahora— será Ramón Rubial, un veterano

socialista de cerca de setenta años, representante de Vizcaya. Pasó diecinueve años en prisión y fue

posteriormente desterrado.

Felipe González será el primer secretario. La Secretaría de Organización será ocupada por Alfonso

Guerra, un sevillano "muy inteligente", en opinión de sus correligionarios.

Las Relaciones Internacionales seguirán siendo desempeñadas por Luis Yáñez, médico, también

sevillano. Prensa e Información, por el físico Javier Solana, de Madrid.

Guillermo Galeote médico,

ocupa la Secretaría de Propaganda. Es cordobés. Luís Gomen Llorente, de Madrid, vicepresidente del

Colegio de Doctores y Licenciados y uno de los hombres más apoyados por la Federación madrileña,

permanece en Formación y Documentación. El abogado guipuzcoano Enrique Múgica, ex miembro del

PCE, representante de su partido en Coordinación Democrática, a la Secretaría de Relaciones con otros

partidos. El metalúrgico vasco Eduardo López Albizu, de la Ejecutiva de UGT, permanece en la

Secretaría Sindical. El abogado laborista, también vasco, José María "Txiqui" Benegras, permanece en

Juventudes. La Administración será ocupada por una mujer: Carmen García, buena conocedora del

aparato del partido, recientemente regresada del exilio. La Secretaría de Emigración fue para e1 abogado

valenciano José Luís Albiñana.

Las vocalías serán desempeñadas por Nicolás Redondo, vasco, secretario general de la UGT, quien hasta

ahora desempeñaba la Secretaría de Organización; dos catalanes, el técnico José María Triginer y el

trabajador de Seat José María Cigarrán; el profesor Luís Fajardo, de Tenerife; el economista

Miguel Boyert representantes del ala moderada, de Madrid; el catedrático de Instituto Rafael Ballesterost

de la importante Federación de Málaga, y el abogado laboralista de Alicante Antonio García Miralles.

 

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