Madurez     
 
 Diario 16.    07/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Madurez

Con la presencia de todos los "demonios socialistas" de Europa, el Partido Socialista Obrero Español está

celebrando su primer congreso en tierra española desde la guerra civil, cuyos ecos significan un enorme

espaldarazo a la democratización española. Bajo la aparente tranquilidad del congreso hay fuertes

enfrentamientos ideológicos, personales, de regiones y de grupos, que ponen en evidencia que el PSOE

está vivo y que un partido de estructura democrática no se maneja con esa unanimidad de los aplausos a

que nos tienen acostumbrados los comunistas de siempre.

Ser partidario de la libertad y la democracia en» pieza por uno mismo y, como tantas veces ha repartido el

primer secretario socialista, Felipe González, el eurocomunismo sólo será creíble cuando en el seno de los

partidos eurocomunistas se instaure la democracia interna.

Resumiendo casi exageradamente, puede decirse que en los últimos tiempos ha habido un enfrentamiento

en el seno del PSOE entre la línea más izquierdista, preconizada por la Federación de Madrid, y una línea

moderada que exige por encima de todo el mantenimiento de las libertades y la resistencia a toda

tentación leninista. Esta linea moderada está representada por figuras tales como Enrique Múgica, Miguel

Boyer y otros. Los enfrentamientos entre estas dos corrientes en el seno del partido han sido fuertes en las

semanas que antecedieron al congreso, y en algunos momentos ha habido rumores de divisiones por

temor a la derrota aplastante de una u otra línea.

En el medio, el grupo que encabeza el primer secretario, Felipe González, aparece una vez más como el

elemento conciliador capaz de sintetizar a las dos grandes corrientes en el seno del partido y de llevar al

PSOE por un camino que promueva el socialismo y la justicia sin sacrificar en modo alguno la libertad,

En este primer congreso de la España posfranquista es fundamental que la ejecutiva del partido salga

claramente fortalecida para estar en condiciones de llevar a la práctica la campaña nacional para la

promoción del socialismo en libertad. Éste congreso debe ser consciente del prometedor futuro que se

abre ante la gran corriente socialista democrática en España, a la que pueden afiliarse y votar millones de

españoles hartos de dictaduras de todos los colores, pero enemigos acérrimos de la injusticia y la

desigualdad. Sólo una ejecutiva que cuente con un decidido apoyo del congreso estará en condiciones de

negociar la libertad y de ayudar eficazmente a que todos los españoles salgamos con bien de la grave

crisis provocada por la caída de la dictadura.

Si cualquiera de los extremos ganara en el seno del partido, si el PSOE fuera arrastrado por un

izquierdismo infantil más propio de la clandestinidad que de la vida a pleno sol o sí, por el contrario, una

moderación excesiva separara al partido de los intereses de las grandes masas trabajadoras españolas, el

futuro a corto plazo de España sería mucho más difícil. Si el Partido Socialista se viera obligado a seguir

una linea ultraizquierdista, si jugara a pasar siempre por la izquierda al Partido Comunista, el fantasma

pinochetiano empezaría a rondar ominosamente por estas tierras. Si el Partido Socialista ha de convertirse

en ese gran partido de masas que necesita el país, tiene que abandonar sus vicios de la clandestinidad y la

juventud para seguir una línea tajante, atractiva para millones de ciudadanos, y defensora a la vez de la

mayor justicia y de la más exigente libertad.

 

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