Vida Política. Fernández de la Mora, tras la reunión de la A. T. A.. 
 Se impone una urgente intensificación del esfuerzo militar en Occidente     
 
 ABC.    03/09/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC. SÁBADO, 3 DE SEPTIEMBRE DE 1977. PAG. 10

VIDA POLITICA

FERNANDEZ DE LA MORA, TRAS LA REUNIÓN DE LA A.T.A.

"SE IMPONE UNA URGENTE INTENSIFICACIÓN DEL ESFUERZO MILITAR EN OCCIDENTE"

Gonzalo Fernández de la Mora acaba de represar de Reykjavik, donde ha participado en la XXIII

Asamblea Anual de la Asociación del Tratado Atlántico (A. T. A.), que reúne a los delegados de

las asociaciones privadas de la O. T. A. N., en los diferentes países miembros. A este respecto,

el diputado de Alianza Popular por Pontevedra ha hecho a ABC las siguientes declaraciones.

—¿Quién le ha designado para asistir a esta reunión?

—La presidencia de A. T. A. invitó a Alianza Popular para que enviara un observador, y el partido

acordó designarme a mi. Por cierto que todo se hizo con mucha premura, pues tuvimos la primer

noticia muy poco antes de iniciarse la asamblea. Luego he sabido que también fueron invitados

otros dos partidos españoles; pero no enviaron observadores.

—¿Fue importante la participación?

—Asistieron casi doscientas personas de quince países, en su mayoría parlamentarios, líderes

políticos, embajadores, politólogos y altos jefes militares. Entre los ponentes figuraron Luns,

secretario general de la O. T. A. N,; el almirante Kidd, comandante supremo del Atlántico, y el

profesor Rostow. Aunque, como he dicho, la reunión no tenia carácter intergubernamental, en todas

las delegaciones figuraban altos cargos, como el presidente del Parlamento alemán, señor Jaeger,

gran amigo mío, el embajador Roberts, del Reino Unido, a quien también conozco y estimo mucho, y

el secretarlo de Estado para la Defensa de Noruega.

QUE ESPAÑA SE INCORPORE A LA O. T. A. N.

—¿Se planteó el tema de España?

—En la primera sesión del día 17 fuí el primer delegado que hizo uso de la palabra. Agradecí la

invitación, que había hecho posible la presencia, por primera vez, de un español en una reunión

de la A. T. A. Mi alusión a este hecho fue acogida con aplausos. Me contestó en un largo discurso

el presidente de la A. T. A., señor Mommer, destacado líder político alemán. Al referirse muy

cordialmente a nuestro país también fue interrumpido con una ovación. He mantenido conversaciones

con la mayor parte do las personalidades asistentes y he registrado, sobre todo en los delegados

alemanes, franceses, ingleses e islandeses, un ferviente deseo de que España se incorpore a la

Organización del Atlántico Norte.

—¿Qué actitud tomó usted sobre el particular?

—Yo era un simple observador, y no pude tomar posición. Sobre este punto que, además, es materia

de competencia de nuestro Gobierno; pero expresé la posición de Alianza Popular que, como es sabido,

postula la estrecha cooperación política, económica y militar de España con los países del mundo

libre.

—Si España solicitase el ingreso en la O. T. A. N. ¿se le respondería afirmativamente?

—Creo que sí. Es más; estimo probable que se nos otorgaran especiales facilidades económicas para

asumir los compromisos militares correspondientes.

PREOCUPA EL PODERIO SOVIETICO

—¿Qué impresión ha obtenido usted sobre la O. T.A. N.

—La ponencia del almirante Kidd y la importante resolución final de la asamblea destacan el hecho,

ciertamente grave, de que el rearme soviético, sobre todo en el campo naval y convencional, ha

creado una tendencia que, si se prolongara, podría desembocar en una superioridad militar de la

U. R. S. S. Esta es la preocupación fundamental que se manifestó en Reykjavik. Todos afirmaron que

se impone una urgente intensificación del esfuerzo militar en occidente para que la O. T. A. N.

continúe siendo un convincente factor de disuasión frente al desafío soviético.

—¿Qué le ha parecido Islandia?

—Es una nación de algo más de 200.000 habitantes, localizados sobre una tierra hermosa y difícil;

pero en el ultimo decenio ha realizado un esfuerzo socioeconómico tan enérgico que ha alcanzado

rápidamente un alto nivel de vida. El islandés es de raza nórdica, se ve mucho joven, y brilla

por su ausencia la pornografía. Islandia es, desde el punto de vista estratégico, una de las

posiciones más esenciales de la O. T. A. N. Salvo los comunistas y algunos grupos marxistas, el

resto de la opinión pública, es decir, alrededor de un 75 por 100, respaldan la presencia de

Islandia en la O. T. A. N. Tanto entre los políticos como en la calle, he registrado una gran

simpatía hacia España, y una voluntad de incrementar los intercambios comerciales que podrían ser

más voluminosos, puesto que Islandia es importadora de casi todo. Sus recursos principales son el

pescado y la energía, tanto la hidráulica como la geotérmica.

—¿Ha hablado usted con alguna personalidad islandesa?

—Sí. Con el primer ministro, con el ministro de Asuntos Exteriores, con los jefes de los dos

principales partidos y con numerosos parlamentarios; por cierto, que uno de ellos, el señor

Hedinsson, habla un castellano perfecto. El presidente de la República, señor Eldparn, que es del

partido mayoritario, el independiente o conservador, tuvo la amabilidad de invitarme a una

recepción muy restringida en su residencia, y se expresó en términos muy efusivos hacia España.

Sinceramente creo que Islandia es, entre los países nórdicos, el mejor amigo que tenemos. 

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