Autor: Escobar, Chelo. 
 Entrevista con Felipe González. 
 Bajo el signo de la moderación     
 
 Arriba.    05/12/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ENTREVISTA CON FELIPE GONZÁLEZ

BAJO EL SIGNO DE LA MODERACIÓN

«No vamos a hacer toda nuestra lucha en función de la legalidad del PC»

«En España el comportamiento electoral será menos a la izquierda que en Portugal»

Hoy se inicia en Madrid el XXVII Congreso del Partido Socialista Obrero Español. Su secretario

general, Felipe González, andaba muy atareado en los últimos momentos. Pese a todo, pese al

«ya me puedo despedir de dormir hasta por lo menos el día 10» el joven dirigente del PSOE

(treinta y cuatro años) sacó de dónde pudo un rato para hablar con ARRIBA. El Congreso,

lógicamente, fue el tema central de la entrevista.

—Creo que el Congreso es uno de los tres grandes que celebra el partido en cien años de

historia por mil razones. No solo porque hace cuarenta años que no podemos realizar uno, sino

porque llega en un momento de una coyuntura política, social y económica en la que hay

muchas miradas que se proyectan sobre nosotros como partido, desde el interior y desde el

exterior, miradas de simpatía y esperanzadoras. Si el congreso acierta en su formulación, si

consigue acertar con el lenguaje adecuado, con la teoría adecuada que hoy día, dentro de la

situación en nuestro país tiene que ser moderada, ahí estaría justamente el punto de inflexión

para decir si nuestro partido ha acertado o no. Desde el exterior, la expectativa es enorme por

lo que pasa en España, y, desde luego, dentro del país nosotros somos la organización con un

mayor caudal de relaciones internacionales. ¿Dificultades que puede haber? Yo creo que las

dificultades nacen de ese saber cómo se debe acertar o no acertar. No debemos dejarnos

engañar y llevar por un triunfalismo político. Habría que evitar esto y medir mucho cuál va a ser

el resultado, hacer un congreso reflexivo y sereno.

—¿Qué efectos inmediatos va a tener, si es que se pueden calcular?

—De momento, la comisión ejecutiva se ampliará de once a diecinueve miembros. Es muy

difícil saber qué va a pasar con carácter inmediato. Hay un montón de trabajo realizado,

información sobre lo que ha realizado la comisión ejecutiva en los últimos dos años, un trabajo

de reflexión muy extenso, pero ya te digo que «a priori» es muy difícil decir cuál va a ser el

resultado de la correlación de fuerzas, ni cuál el resultado político.

—¿Esperas que haya problemas por lo que se refiere a las tensiones internas del partido?

—Por fortuna, en el momento presente esas tensiones internas son menores que en los últimos

sesenta años, me refiero al PSOE, no al socialismo en general. Las tensiones no pesan sobre

la vida del partido y creo que pesarán menos después del congreso, porque una reunión de

este tipo siempre oxigena al partido, le da vida durante un tiempo y, sobre todo, refuerza la

autoridad de las personas que están al frente del mismo; la re fuerza porque el partido crece,

se desarrolla.

—¿No te parece que, a la hora de militar, los jóvenes se inclinan más hacia el Partido

Comunista, por ejemplo?

—Nosotros somos el partido con los cuadros de dirección más jóvenes del mundo. En la

juventud hay un proceso de maduración política que conduce a un cierto relativismo intelectual,

aunque es verdad que es más atractivo para algunos sectores de la juventud que le ofrezcan,

por ejemplo, Mao o al gurú Maharashi. Esa falta de relativismo intelectual se produce por una

mentalidad dogmática, por una dedicación dogmática de la Iglesia, cuando se traspasa al

terreno político se traspasa en términos de maoísmo, gurú, o la religión que sea. Nosotros,

como partido y, sobre todo, las Juventudes Socialistas, han sido siempre una bandera de

enganche de una gran atracción para la Juventud, porque ofrece la ventaja de ese relativismo,

de esa carencia de dogmatismo de imposición.

—Volviendo al congreso... ¿Se va a tratar sobre la vía de unión de los diferentes grupos

socialistas españoles?

—Efectivamente, sí. Yo ya he dicho muchas veces que para el PSOE no hay ningún problema.

Tampoco se puede decir que lo haya con lo que respecta a los históricos, porque, por lo

menos, el ochenta por ciento de ellos están con nosotros. Nosotros estamos dispuestos a soltar

cuerda para llegar a la unidad.

—¿Pero participaréis en las elecciones, aunque no se permita la participación del PCE?

—Si dijera que el socialismo no va a las elecciones por el hecho de que no va el Partido

Comunista, hipotecaríamos la política del partido a la comunista. Pero si te dijera que el partido

va, aunque no vaya el PC, estaríamos condenando a éste a la ilegalidad, porque el Gobierno

sólo necesitaría eso para decir: Si los socialistas van a las elecciones sin los comunistas, fuera

los comunistas. Por consiguiente, nosotros, si no hay condiciones democráticas mínimas no

estaremos en las elecciones. La presencia del Partido Comunista en la legalidad es una de las

condiciones democráticas, uno de los indicativos de la democracia, aunque no vamos a hacer

toda nuestra lucha política en función de la legalidad o no legalidad del Partido Comunista.

¿Las otras condiciones? Son de ley electoral, de tratamiento regional, de Gobierno que

garantice el procesa electoral (no digo de cambio de Gobierno, sino de comportamiento

gubernamental), de qué pasa con el Movimiento... Hay una serie de indicativos de la

democracia, de luces verdes que puede que no se enciendan todas, pero que es fundamental

que se enciendan algunas. ¿Cuántas? Eso se verá sobre la marcha.

--¿Piensas que en unas elecciones en Esparta podría darse un reparto de fuerzas similar al de

Portugal?

—No exactamente. Depende del ritmo en que se produzca el cambio político. Yo creo que en

Portugal, el 25 de abril supuso un cambio tan total desde el punto de vista del espectador que

desplazó un importante número de votos a la izquierda. En España el comportamiento electoral

va a ser menos a la izquierda que en Portugal, entre otras cosas, porque el cambio ha sido

mucho más gradual, o esta siéndolo, más de paso a paso. El resultado de una elección en

España daría como conjunto, y sin que yo me pronuncie por ello, un Gobierno moderadamente

conservador o moderadamente progresista. Ni un Gobierno netamente de izquierdas ni un

Gobierno netamente de derechas tendrían la mayoría parlamentaria.

—Felipe, háblame de tus conversaciones con el Gobierno.

—Bueno, he llegada al máximo escalón del Gobierno, al propio Suárez. He tenido con él unas

conversaciones larguísimas, que, de todas formas, son menos de lo que la gente cree, pero en

fin...

Chelo ESCOBAR

 

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