Autor: Carcedo, Diego. 
   Dramático éxodo  :   
 Millares de saharauis vagan por el desierto, acuciados por el miedo. El hambre y la sed empezarán a causar muy pronto estragos entre ellos. 
 Pueblo.    06/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DRAMATICO EXODO

* Millares de saharauis vagan por el desierto, acuciados por el miedo

* El hambre y la sed empezarán a causar muy pronto estragos entre ellos

ARGEL, 6. (Crónica telefónico, de nuestro enviado especial, Diego CARCEDO.)

Millares de saharauis vagando por el desierto, sufren estos días las consecuencias de su incierto futuro.

Acuciados por el miedo, que les impulsa a abandonar sus ciudades, deambulan sin esperanza. El

cansancio, el frío en la noche y el calor del día, el hambre y la sed castigan su éxodo. Su drama, sin

embargo, parece que apenas acaba de empezar. Necesitan poco para resistir. De acuerdo, pero ahora

mismo no tienen nada: ni siquiera nacionalidad. Su desconfianza tradicional, consecuencia del medio

hostil en que se mueven, arraigada desde hace siglos en su carácter, les impide mirar atrás, donde creen

escuchar disparos y donde intuyen la presencia de un enemigo. Confiados en su fuerza y crecidos en su

poder, los marroquíes que van reemplazando en el Sahara occidental a las tropas españolas, nada pueden

hacer por congraciarse con los nativos. Su actitud está siendo calificada como cruel y despótica.

«Estábamos acostumbrados a un trato muy distinto - declaró un comerciante, que, tras muchas

penalidades, logró cruzar la frontera argelina - nuestras ansias de independencia y nuestras diferencias

culturales, dificultaban la integración con los españoles. Ellos eran los colonialistas, quienes en definitiva

tenían la última palabra, y nosotros, los colonizados, cuya opinión apenas contaba. Pero en honor a la

verdad, hacia mucho tiempo que los españoles no cometían abusos ostensibles de autoridad. Ahora nos

estamos dando muy bien cuenta de ello: echamos de menos la cortesía y el trato cordial de los soldados

que se marchan, en contraste con el despotismo, la soberbia y la rapiña de los que llegan. Los militares

españoles iban a nuestros pueblos y a nuestros campamentos y repartían comida, medicamentos y a veces,

hasta dinero; los marroquíes, en cambio, a su paso roban cuanto encuentran al alcance de la mano.»

* FACTORES DE LA HUIDA

Varios factores están contribuyendo o la huida de los saharauis hacia el interior del desierto: la ancestral

rivalidad con las tribus del norte, los rumores que anticipan el comienzo de una guerra, el eco de los

primeros disparos en las zonas batidas por el Polisario, la psicosis antimarroqui fomentada por los

partidarios de la independencia - hasta hace poco incluidos los propios españoles - y la poca habilidad con

que resulta evidente que están actuando los enviados de Rabal Resulta muy difícil, por no decir que

imposible, saber cuántas personas padecen ahora mismo las consecuencias de este pánico colectivo que

parece estarse adueñando de los habitantes del territorio. Aquí se habla de decenas de miles, de ciudades

abandonadas que adquieren un aire fantasmal, de pueblos arrasados y de ejecuciones sumarias. La palabra

genocidio apoya toda la propaganda en favor de un Sahara occidental libre, aunque por el momento, quizá

todavía resulte desproporcionada.

Habrá quien libere su conciencia pensando que esto no será un problema grave, puesto que podrán vivir

del mismo modo que vivían antes, pero ahora la realidad es muy diferente: quienes vuelven a levantar las

«jaimas», para echarse de nuevo al camino polvoriento, han perdido ya en gran parte la costumbre de

ellos, los niños y los jóvenes, ni siquiera tienen ya experiencia personal sobre esta difícil forma de

existencia. Quizá el detalle más sobrecogedor sobre el futuro dramático que espera a estos seres humanos,

sea el encuentro de los escasos oasis a los que les conduce su instinto durante la huida, aniquilados por

completo. Hambre y sed empezarán, sin lugar a dudas, a causar muy pronto estragos. «Están muy

equivocados quienes opinan que tenemos poco que hacer en el campo de batalla - argumentaba un líder

guerrillero - después de exponernos a esta situación: hoy como nunca, la desesperación nos une y nos

empuja a todos los saharauís. Trotaremos de no morir de ninguna fauna pero si hemos de morir,

trataremos de no ser los primeros.»

 

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